Siempre llegué tarde a todo, me dijiste.

Como si en tus brazos quisieras detener el tiempo.

Yo no alcancé a retenerte en los míos; solo alcancé a guardar tu rostro en mi memoria:

tu sonrisa, tus ojos, incluso la forma en que el silencio parecía envolvernos.

No existieron los besos en la boca. Solo quedó el futuro incierto, cayendo como la lluvia de aquel día,

gota a gota,

mientras yo, sin paraguas dejé que la melancolía me atravesara

Quizás eso es la distancia, algo que empieza cuando todavía no te has ido

Si tú llegabas tarde, ¿por qué a mí tu silencio todavía me arde?

Repito :

Siempre llego tarde a todo, yo llegue tarde a nosotras.

60

Cargando comentarios...