Limitaciones de occilantes maravillas. Territorio de horadadas evanescencias. Delimitados ríos de seda que accionan las hazañas del vivir y las virtudes de rebeldía inquieta. Perpendícules son tus hierros; abrasivos inquietantes de nobleza tierna y territorial. Evanescente es la nobleza coronada de las presencias rectangulares con los que se abren los espacios más certeros de la tarde.

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