Transmitido delirio, pienso de lo acérrimo sobre las llagas de los olivos. Entre dos mundos primitivos, entre dos planos circunspectos; se tejen las más prístinas de las apariciones. Sugiere el reguero de lo necesario, palabras de sigilos y predicados de predicación. Visten la textura de lo rebelde a lo vivido. Palancas que se anclan al mar para ser y para estar más agachado, más conciso. La lana de ovejas, el reino del cielo de los árboles. Riegan los cascos sugerentes; de entremeses atardecidos; resquebrajados sin los maniquíes de todos los tiempos; en estos embrollos de barritas de caramelo.   

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