Esperarlo a usted es solo perder más minutos, minutos que no tengo en que más gastar, pero que en un par de años van a pesarme. Porque mientras yo pienso en usted, usted sigue mi ejemplo y también piensa en usted.  ¡Vaya que injusto! Creo tener derecho a que alguien me piense también ¿No lo cree? 
 
Javiera A. Aedo Jara
 
Casa cultural Valparaíso, 2014. 
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