Aguarde fuera del campo y vislumbre unas lapidas rotas, con símbolos y fechas grabadas. Avance un tramo más movida por curiosidad hasta pasar un camino helado, cubierto de nieve. Me topé con rosas blancas congeladas por el clima invernal, y supe preguntarme como habían sobrevivido tanto tiempo así. Recogí una muy hermosa algo doblada del frío, e intente sembrarla con tierra frente a una tumba en especial que llamo mi atención apenas le vi. Cierta niebla tapaba sus letras remarcadas, use mi mano y limpie entusiasmada la suciedad, cual fue la sorpresa al hallar mi nombre puesto en ella.
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