En enseñanza media , todo era silencio, incómodo silencio.
Era a la que desplazaban.
Recuerdo que quizás una vez me invitaron a una fiesta y porque lleve a un primo que muchas consideraban( el mino rico)
Me sentaba en el banco de atrás, prácticamente sola.
Agarraba los cuadernos les daba la vuelta y comenzaba a escribir atrás de ellos.
Una compañera en una oportunidad se burló de esto, tironeo mis cuadernos, las hojas se salieron, tomó las hojas y las tiró por la ventana, al viento, soltó una tremenda carcajada, sigo aún hoy en día preguntandome el por qué de aquello.
Ella vendía alfajores sino mal recuerdo, se me nubló todo, se me arrancó el alma del cuerpo.
Su caja de alfajores la tiré, también al viento.
Después adivinen quién se llevó el más grande reto.
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