Viviría en un tiempo en el que la Luna amanece en mis muñecas; y en ellas, mi claroscuro se atreve a desvestir la tarde entre los eclipses más excelsos con el arropo de un amor de algodón de azúcar, sabor a tinta. Una taza de café mide mis sueños, y me hace el amor con dignificadas estelas. Mecido con alguno de los ahogados de un océano de secretos, engendro un poderío de las entrañas de un territorio que tiembla en el tiempo. Astro significativo, me tienes en ascuas, aprendiéndote a descifrar en todos y cada uno de tus enigmas.

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