El linaje

Microrrelato

Estoy en una habitación oscura, apenas iluminada por la etérea luz de la luna que se filtra a través de la ventana estrecha del ático. La penumbra envuelve todo, hay sombras que con el vaivén de los árboles tras el viento cobran vida. Conmigo, hay dos personas que no logro identificar; sus rostros reflejan miedo, porque saben que, en cualquier momento, se manifestará un espíritu femenino de un poder abrumador, que supera el de ellos juntos. Yo, por mi linaje de brujos reconocidos en la antigüedad, intento infundirles calma con palabras firmes y seguras, aunque en mi interior también sienta el peso de ese poder ancestral y misterioso.

Poco a poco, la atmósfera se vuelve densa, como si el aire mismo se cargara de energía cósmica. Sentimos cómo una presencia se materializa, fría pero solemne, el sonido de los latidos de nuestros corazones impregna la diminuta habitación. Las dos personas se funden en un abrazo, resignándose una a la otra a su protección animal instintiva, mientras yo me posiciono en el centro, delante de ellos, decidido a enfrentar lo inevitable.

El espíritu se aparece, no con un rostro horrendo o espectral, sino con una belleza indómita y una fuerza que mana desde su misma esencia femenina. Sus ojos, profundos y fijos en mí, irradian un poder que atraviesa el alma. Empieza a caminar en línea recta, sus pasos silenciosos pero firmes, como el paso del tiempo implacable que no se detiene. Respiro hondo, y decidido pero complaciente avanzo también. El intercambio de intimidad con esa fuerza era total.

Mientras nos acercamos, una voz temblorosa surge detrás: mis acompañantes suplican con desesperación que no enfrente a ese ser, que yo no poseo el poder para ello. Pero los ignoro. Avanzo con paso seguro y, cuando estoy a tan solo un metro, extiendo mi brazo derecho. Mi mano, vibrante y firme, toca su frente con una intención clara y poderosa. En un instante, casi sin esfuerzo, la arrojo al suelo hacia mi derecha, donde su figura se disolvió en lo negro de la noche, dejando tras de sí solo un eco de silencio que se transmuta en un colibrí de cola roja, que con astucia logra traspasar la ventana para huir como un barco sin timón.

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Salgo vencedor. La fuerza que brota en mis adentros, oculta quizás incluso para mí mismo, supera la de aquel espíritu formidable. Me envuelve una sensación de triunfo, de liberación, mientras el ático vuelve a la calma y la luna sigue iluminando la noche como testigo eterno de aquel encuentro.

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Obras publicadas: Ojos de vida / Ser divergente / La invención de octubre 2023 / El crujido del tiempo / Leer enamora el alma / Nimrod y elocuencia / El arancel del Mictlán / Narrativas oníricas.

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