EL ESPEJO INVERTIDO...
Quería un refugio donde apoyar mi vida. Habité tus ideas para creer que eras tú, pero en tus palabras solo encontré bocetos de tus versos y nunca un poema compartido. Mi refugio es de dos, no de uno.
Cuando te escondías, yo te busqué; pero cuando teníamos que huir, huiste tú sola, no me esperaste.
Pero el error no fue tuyo: al pensar por ti, pensé por mí. Inventé una imagen con el espejo invertido; te vestí con mi ilusión de que eras otra... pero siempre fuiste tú. Eres una mujer y te quise proteger como a una niña. No viste mis ramas construir nuestro nido.
Confundiste mi cuna con tu jaula, confundiste mi protección con crítica, confundiste mi nido con una pajarera.
Y así volaste sola, buscando una libertad que, estoy seguro, conmigo ya tenías. Pero tu libertad me dio dependencia: me volviste siervo de tu distancia. Esa distancia la estoy midiendo ahora de acuerdo a las leguas de mi nuevo horizonte, en donde, todavía, no se desvanece tu recuerdo.
Repito, no fue tu error. No te comprendí, fue mi interpretación. Inventé una imagen con el espejo invertido, te vestí con mi ilusión de que eras otra.
Para mí, uno más uno eran tres; para ti, un simple dos.




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