“Se que habitan los pozos…frías voces

que son de un solo cuerpo o muchos cuerpos

De un alma sola o de muchas almas”

R.Alberti

 

“El ave y el anciano”

 

Luz….

Desde lo alto, casi a un salto de nubes, un ave seguía al anciano con curiosidad.  Resolvió hablar con él. Aquel pájaro de colores múltiples volaba en anillos enajenados para superar todo peligro, decidió bajar a orillas del estanque, inserto en medio de una plantación de naranjos a las orillas del camino de tierra donde caminaba el longevo a paso cansino pero firme.  Pero antes, desde esa altura en vuelo de danza… se le ocurrió su primera pregunta:

 

- ¿Cuál es tu camino anciano? porque te veo desde lo alto transitando caminos y sederos en soledad, como si toda tu visión se resumiera solo en lo que te rodea y nada más interesara o despertara curiosidad ante lo inesperado.  No te quedes en esa ausencia de esperanza, porque revela que tu mundo es frío y distante y si te atormenta esa confusión que oscurece tu modestia edificada en terrazas de soledad. Debes sentir y tener el mérito suficiente para conquistar tu propia liberación y también, proteger tus convicciones-.

Es cierto pensó el anciano, pero aquella aureola de eterna dignidad dibujada en su rostro, justificaba con plenitud, el mutismo elegido. El longevo se preguntó muchas veces en soledad ¿cuál era el símbolo de la fortuna en este reino de profecías, y cual el beneficio de una comedia? En realidad, la clave de su grandeza, residía más en la fortaleza de su propia intuición, a cualquier ilusión de lo efímero. Con esa actitud vacilante comenzó a recorrer agitadas fronteras de la deserción, buscando aminorar todo efecto negativo que pudiera devorar su pasado de éxitos. Pero esa tarde, escuchó la pregunta del ave como un susurro cristalino e interesado en su desconocida vida. Acostumbrado al silencio, elevó su mirada a un cielo despejado donde el ave danzaba no muy lejos de su persona, con una extraña suavidad en su aleteo que a veces aparentaba estar suspendido en ese espacio intangible. Cubrió con su mano derecha los rayos de un sol intensamente luminoso y asombrado detectó que el ave, no solo le hablaba desde lo alto al comienzo, sino que también en pocos segundos lo miraba desde el borde del estanque, con intensa curiosidad, esperando tal vez una repuesta. Entonces decidió incursionar en el absurdo diálogo de un hombre con un ave.

 

 

 

 

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-Mi camino es seguir hacia adelante porque la curiosidad no es lo que ha pasado sino lo que ha de llegar, y el futuro que no se construye, se encuentra uno con él; por eso no comprendo que haces en el aire revoloteando a veces sin sentido en un ir y venir e interesarte en este anciano que en las rutas ha crecido. ¿Quién eres entonces para preguntar sobre mi vida si ni siquiera tengo plumas que me asemejen a tu raza?

¿O acaso revoloteas con una pesada carga, tratando de dominar en el mundo todos los pensamientos surgidos en el fango de tus melancolías?

 

-Hay que animarse a dominar el vuelo anciano, no es fácil. Tú envidias mi vuelo y yo... envidio tus pasos sin alas. Nunca estamos conformes, somos tal vez, parte de un mismo mundo creado en la contradicción mostrando que el caminar y volar; hablar o cantar; reír o llorar, son lo mismo. Tus palabras anciano… son para nosotros como el canto de las aves. Pero mira este extraordinario paisaje de montañas y lagos que dejas en tu andar sin prestarle atención. Curiosamente es aquí, donde nos hemos encontrado sin buscarnos, quizás, porque soy de un pasado no muy lejano, donde yo también me recuerdo como anciano de caminos. Y si bien tu palabra que respeto y escucho, es como una semilla que germina sin cesar, nuestros cantos alumbran todos tus amaneceres, porque tenemos el humor del sonido y siempre de alegría. Yo encontré en esta mutación involuntaria un lugar de privilegio. Vivo en una libertad codiciada por muchos, pero desconocida por todos. No hay pájaros tristes.

 

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El anciano asombrado se detuvo y miró el ave en la orilla del estanque, ahora sin desconfianza. Sabe por experiencia que todo llamado a la realidad desparrama dudas y a veces vergüenzas. Observó que la mirada del ave: era serena y cálida, y a veces, batía sus pequeñas alas como enviando un saludo afectuoso al anciano que desdibujaba sus dudas, tal vez, en aquella húmeda aflicción de su pasado, logrando debilitar y morder esa estampa artificial, creada entre fantasías y ocurrencias para mantener intacto su honor. Fue entonces que todo cobró sentido en el abanico de vacilaciones, cuando la coartada elegida colmó su historia antes ensayada sin auditorio. Sin embargo, su curiosidad incipiente, mantuvo la solemne fascinación de la sorpresa, ante un ave que invadió su rutinaria intriga disimulada al comienzo como una burla de una comedia repetida. Cautivado en una lánguida vanidad punzante, agitó su visible y sofocante agonía, envolviendo la soberbia que tuvo alguna vez, para convivir obligadamente con la miseria, y fue tal vez, por esa novedosa ironía, la que no le impidió una elección de amable opción: “Encontrar el camino disponible para buscar la verdad”. El ave tenía razón.

-No me recuerdo ave, dijo el anciano en tono afectuoso, pero tampoco niego que sí me gustaría volar, de ese modo mis piernas cansadas de tanto andar solo serían dos alas de plumas ligeras permitiendo transitar espacios ilimitados y alturas increíbles. Pero ser solo un ave, me dejaría alejado de todo cuanto he atesorado en mi vida en el arte, las letras y en la vida misma, pero también sé que toda esta emoción nueva, seguramente rejuvenece el alma que en forma involuntaria obliga a definir qué es lo fundamental en la vida. Es cierto que muchas miro sin ver y veo sin mirar, por no valorar lo poco o mucho que tengo y lo mucho que me rodea, pero así es la humanidad del ignorante.

-Bien anciano, pero no menosprecies la vida de las aves. ¿Crees quizá que, por no tener tus habilidades, tenemos una vida vacía? Mira, has visto acaso en nuestro reino sombras de algo que muchos ignoren ¿O acaso desconoces que no tenemos odios, guerras, envidias o ambiciones? Nunca anciano. Nunca serás testigo de tamañas aberraciones. Vivimos todo lo que tú no vives y somos felicidad con alas, esperando madrugadas para que un gran coro musical de pájaros anime al mundo. Piensa entonces en cual de esos mundos te gustaría existir. Solo debes hacer un repaso de tu vida.

 

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El anciano recapacitó en silencio. Lo que cosechó de sus errores juveniles ya en su madurez fueron lecciones tomadas con admirable resignación, como símbolo a esa genialidad nacida de un ave. Entonces lo invadió una célebre satisfacción reposada en su rostro como una cosecha añosa de racimos de honores olvidados. Su candidez, aún viva, también le permitió volar con plenitud ante la pesada incógnita de las dudas, y buscó con soltura, un tiempo para tomar la iniciativa. La imágen del ave fue impactante; había encallado en su propia melancolía, como virtud a su ingenua inocencia, ante el adormecido lenguaje intencional del pájaro. Solo quedó el silencio abrazando sutilezas de sinceridad, cuya estima se proyectó, hiriendo con luz grata sus ojos y deseos de las antes inalcanzables utopías soñadas.

-No fue mi intención descalificarte -respondió el anciano- sin embargo, tus afirmaciones no dejan de tener sentido muchas cosas que ignoramos por la rutina cotidiana. Las montañas, y el mar que dominan el planeta lo puedes ver desde esas alturas que tenemos prohibido visualizar. Solo en solitarios vuelos, en pájaros de acero cuando viajamos logramos una visión distinta, pero todo se transforma luego en una espesa nube blanca que nos separa de la tierra y nos acerca a un enorme y eterno, eterno vacío celeste. Pero ¿quién puede amar la eternidad, si esta no existe, o existe acaso?  ¡Mira! a veces, en honor a una incipiente demencia, toda  verdad, tiene el valor de una conquista.

 

-Ya ves anciano; es el planeta el que existe y ustedes lo ignoran. Peor aún, destruyen y contaminan; no se dan cuenta de nuestros reclamos día a día. Nosotros vivimos en la simplicidad de la misma naturaleza que cuidamos y alentamos. Vamos del calor al frío, de la sequía a la lluvia, de la luz a la oscuridad, del sol a la luna, vivimos en nidos y ramas que luego son habitados por otros y volamos siempre al futuro. Siempre con alegría, algo que vemos van perdiendo ustedes en forma inconsciente. Ve y mírate en el espejo de ese lago el reflejo de tu rostro, y te darás cuenta que esa imágen, tiene vida propia y también un mensaje, cuya contraseña, puede ser la versión de lo que hoy parece imposible.

 

 

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El anciano tomó la decisión. Se acerco a orillas del lago manso y transparente y entonces observando su propia imágen ondulante con una vida propia, anunció el fin de una estación, cuya virtud más célebre y recordada será mantener altivez e integridad de sus emociones, como réplica a la descalificación que muchos habían hecho de su talento acumulado en silencio. Tal vez este sea el signo más bello de su nuevo vuelo. En teoría, esa nueva imágen estampada en aquel paisaje de otoño, era la buscada estación anhelada, donde la música instrumental, encontró perfección y complemento de lo imaginado, ante una admirable curiosidad agitada en ese encuentro conmocionado con un ave, cuya célebre virtud, fue iluminar escalones que le permitieron ascender con su lenguaje de libertad, como nexo entre la fantasía del prudente soñador y la realidad de la vida.  Para él, graduarse en la vida, lo llevó a una obsesiva prisa, imposible de iniciar, y su terquedad, lo arrastró con razón, de la batalla…. al triunfo, y desde ese lugar, se presentó en futuro y pasado porque su temporalidad hoy duerme dejando al tiempo, compitiendo con la nada, y sabe eso sí, que permanecerá conspirando en secreto, entre lunas insomnes de espera y lluvias mansas, de imágenes pasadas. Pero tenía algo más para decirle al ave, no como revancha sino como comparación

 

-Escucha ave solitaria, adivina quién despojó al desierto de gritos y falsedades, cuando una tormenta atravesó a todos vosotros cuando escapaban del viento y arena ¿O ignoras que el paso de la historia, es un camino ciego que escapa…  pero no desaparece?

 

Sorprendida el ave no contestó y alzó vuelo

 

-Adiós anciano de caminos y senderos solitarios. Lo pensaré. Nos encontraremos seguramente en el futuro; pero espero humildemente que este diálogo haya sido de prudentes reflexiones para que lo que buscas, puedas encontrarlo y valorarlo. Si lo haces, podrás volar…igual que nosotros. Y recuerda siempre que la palabra, muchas veces, aprende del abrazo de la mirada.

 

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Con esas palabras de despedida el ave tomó vuelo. Ese momento fue la clave de su cambio, entonces valoró la tentación que le permitió mantener un equilibrio al reconocer la innovadora dicha de lo visible, cuando el elogio inesperado del ave se manifestó como símbolo de madurez. Curiosamente en ese momento, el anciano comenzó a caminar con soltura como si volara sin alas con una libertad desconocida corroborando todo lo que aquella ave inesperada había relatado. En un momento se detuvo y en su carpeta que llevaba, dibujó el ave tal como él la vió y guardo su esquema. Los ríos lloraban en los valles. Los lagos acumulaban lágrimas de un mundo extraño y las montañas eran acariciadas en sus pies por espumas de mar y en sus picos, exponían baños de intensa nieve blanca, la vida cobraba súbitamente otro cariz, donde la alegría predominaba a la tristeza, la libertad a la prisión de lo material, las angustias desaparecían y el dolor había sido abandonado como un acto de magia. Seguro entonces de que este era su vuelo lo asumió como propio y fue en su búsqueda, convencido de haber encontrado el camino correcto.

 

EL pez y el anciano

CAPITULO II

 

Desconcertado el anciano, adivinó que busco adhesiones en lugares equivocados. Desterrado de su propio jardín, que dejo hace años por voluntad propia, comprendió que su penoso exilio sin rumbo no tenía razón de ser. Un ave; una pequeña ave que se alejó, pero que tuvo palabras sabias, había modificado su nuevo camino Su vitalidad aún mantenía una presencia de implacable fuerza y el posible relanzamiento de aquel sueño joven, que nunca fue ajeno a su propio carácter y anhelo. A pesar de todo; la contemplación de la belleza aún vigente de los colores enmarcados en mares y montañas, le permitió realizar el juicio exacto de que no era él una vieja imitación; sino el sello de un auténtico pintor, que aun en ese estado delirante de abandono, mantenía exacta la calidad de su inspiración. Fue entonces cuando contemplo la belleza de toda esa inmensa naturaleza bañada de luz y espumas de playas, como una nueva ilusión de esperanza. La añoranza de un futuro que se esfumo en aquella soledad forzada, en noches de sombríos y abandonos apresurados cuando equivocó vivir en las sombras por efectos de incomprensibles errores. Ese reclamo silencioso comenzó a levantar su confianza para conservar ahora sí al menos: lo conquistado. Decidió proseguir en silencio pensando superar el conflicto que lo había paralizado. Tal vez, un demonio habitó su alma en esos tiempos perseguido por el egoísmo y una exagerada debilidad por la fama y éxito. Ellos fueron quienes, con sus caprichos descabellados, quienes lo condenaron al abismo. Pensó con dolor, que era la sociedad enferma la que debería explicar también su silencio. La realidad concluía en improvisados diálogos colmados de indecisiones y dudas y así; meditando sobre la sombra de su cuerpo al caminar, generaba imágenes a veces fantasmales. Era difícil reír en esa situación donde las emociones lo condenaban al silencio, pero envuelto en un manto invisible de energía extraña y reconfortante, el anciano tomó nuevamente su camino como si algo o alguien le indicara que ese era el momento adecuado. Los caminos tienen esa ventaja: permiten transitar en dos direcciones y el anciano, tomo el rumbo del vuelo último de aquel pájaro sabio: “el Este” donde una música …casi imperceptible ejecutaba una verdadera sinfonía. Los kilómetros no lo asustaban, sobre todo, cuando en el último tramo de la tarde llegó hasta las orillas de un arroyo de aguas mansas y cristalinas donde pudo no solo beberla sino también entrar en ella dejando que la corriente quitara el calor y la tierra pegada a su cuerpo. La lenta confusión de su imaginación alienta la descripción de nuevas fábulas. Abolido el fulgor del ensueño; la bruma de la tarde espera paciente que se encienda la fatiga. Y así fue. No tardo en dormirse sobre un manto verde de hojas, gramilla y flores silvestres.

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Pero sin querer encontró un pez

 

El cansancio no advirtió que su pie derecho quedaba sumergido en las aguas del arroyo manso donde ya en el filo de la madrugada, donde la luz descubre la naturaleza, un pez pequeño, de colores vivos, de ojos redondos y aletas activas, le permitieron acercarse con desconfianza al invasor descubierto en sus aguas que mantenía flotando al extraño pie del anciano Distendido husmeaba a su alrededor confiando que en la mañana toda solemnidad pasaría inadvertida. Sin embargo, en un instante de roce, con el pie, origino un salto de asombro que el anciano percibió y velozmente se acercó a la orilla del arroyo alcanzando a ver la huida del pez de color, pero pudo ver las características especiales de su forma como un viajero sumiso, atado a participar en una travesía colmada de predicciones que seducían su propia existencia; vió que ese pez no era frecuente en esos arroyos de montaña de manera que durante el día se mantuvo alerta acercándose con sumo cuidado a la orilla del arroyo hasta que en la primera hora de la tarde el pez apareció detrás de unas piedras grises  bañadas por el agua asomando sus ojos redondos mirando fijamente al anciano. En minutos desapareció y en toda la tarde no hubo muestra alguna de su existencia, sí de mojarras grises de aguas de montaña que se movían con una rapidez asombrosa. Al día siguiente paso lo mismo, a la misma hora, asomado detrás de esa piedra bañada de agua el pez se asomó con más seguridad Y en un momento emergió del nivel del agua y se dirigió al anciano con una voz musical y limpia: ¡Qué haces en mi zona anciano? El anciano descubrió que sostener el orgullo a cualquier costo conspira para vivir en éxito y si bien se sentía superior a un pez, decidió entrar en diálogo

-Solo estoy de paso; y descansando de un largo camino y debes saber que este territorio no es de tu propiedad, por lo que no debo dar explicaciones, aparte de ello, no existe en el mundo peces que hablen nuestro idioma y menos aún que puedan mantenerse vivo fuera del agua-

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-Tienes mucho que aprender anciano, dime… ¿a cuantos peces has hablado en tu vida y a cuantos de ellos has visto fuera del agua tanto tiempo sin que les afecte? Tienes la soberbia del humano, lo que no te permite admitir de nuestra existencia variada. Podemos hablar, podemos tomar el oxígeno que tu respiras y conservarlo el tiempo que necesitemos en nuestras branquias Bueno anciano, te veo mañana a la misma hora-

Y desapareció detrás de la piedra gris mientras el sol se escondía y el anochecer llegaba; sabe por experiencia que la imaginación tiene la humilde condición de crecer entre las sombras. Atolondrado pintó nerviosamente el mentón del rostro de una hermosa y bella mujer cuya sonrisa estaba a la altura de una Gioconda. ¡He vuelto a dibujar! Se dijo regocijado, admirando .su dibujo y guardándolo cuidadosamente doblado en su mochila. Y la noche se cubrió de estrellas. La montaña tiene la fuerza suficiente para hacer de la noche, un sentimiento bastante fácil de devorar y recordó con precisión el esfuerzo mudo de la naturaleza; por ello; comió unas frutas que recolecto en su camino y se recostó ahora alejado de la orilla del arroyo. Había truenos en el sur y si las tormentas llegan; los ríos crecen; pero, aun así, medita emocionado. El acecho de una antigua y deliberada ausencia que sobrevuela su vida, no logra recordarla. Descansó su rostro agitado apoyado arriba de su bolso, lamiendo el reino de la prudencia, y cerró los ojos. Duerme. Sabe que toda historia, siempre mantiene una gran aureola de ingenuidad y es ahora cuando el color se transforma en música, especialmente cuando la vida del anciano es un pintor ausente que no puede encontrar. Nada permanece estático…en su mente. Hay un continuo manejo de los tiempos mostrando la maravillosa transformación: Paz a tormento. Luz a oscuridad. Frío a calor. Lluvia a sequia ¡Tienen un ir...y un venir!  ¡Un contraste! Un espejo. Un mar en movimiento incansable. Lagos y Ríos, vientos y luces. Seres vivientes. Plantas y tierra Movimientos....movimientos en espejo, reflejado en cambios. Sin techo ni pared que atrape el tiempo. Caminos fijos. rumbos...sin cambios. ¡Vida!

-¡¡Eh anciano!! llamó el pez saliendo detrás de la piedra gris. Es ya de día. el sol comienza aparecer y tu ¡aún estas durmiendo! Sus dos ojos negros enormes enfocaron el anciano que lentamente se fue levantando y comprobando que la madrugada efectivamente estaba ya en el horizonte.

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- ¡Cómo te sientes en esa alfombra verde tan extensa, donde también hay piedras encimadas que sostienen soles! Semejan grutas sin mar que las acaricie; sin arbustos que las cuide; sin diminutos animales. Sin grandes animales. Sin nadie que las explore. ¡Solas...! ¡Solas...! ¡Solas! Hay mucha soledad, angustia y violencia. Son grutas de tu jardín ¿En el jardín?  ¡Sí! en el jardín! Esa ardilla que está cerca de ti es testigo de mis palabras. No como en mi mundo donde todo es todo y nadie está solo. Veo que tú estás solo

- ¿Acaso son palabras secretas las tuyas? pez de colores

- ¿Secretas? nada que ver; nosotros no tenemos secretos Somos peces libres de culpas, envidias y agresiones; no sé cómo lo interpretas.

 

-Sí…suenan a susurros y confesiones del alma. Alegrías de tu vida pasada y presente en estas aguas, con grutas donde el tiempo...flota invadida de misterios aún…sin comentar

 

-A ver anciano de dónde vienes o si puedes decime… ¿a dónde vas?

 

-Vengo de lejos y voy buscando lo que fui. Sé que hubo una vida anterior, pero en mi ruta aún no le he encontrado, sé que puedo pintar.

 

- Bueno al menos algo sabes, pero si pintas o dibujas…por qué no me haces un cuadro; de esos que los humanos ponen en las paredes en lugar de llevarlos con ellos.

 

 -Y si te pinto un cuadro… ¿lo llevarás en las profundidades?

 

- ¡No…le veo y me lo llevo en mi cerebro! ¿O acaso piensas que no tenemos?

¡Eh...anciano! que andas en medio del camino mirando la nada arrastrando nostalgias. Ríe hombre. ¿Dónde está el anciano de la riza? ¡De la Fuerza! ¡Del empuje sin fin! ¡Eh...anciano...! Te has vuelto triste llevando lágrimas escondidas ¡Déjala escapar! Y borra letras que te abaten ¡Deja que limpien tu rostro sereno! Y que tus ojos... vean otra vez la vida ¡Eh...anciano! ¿No merece esto hacernos reír? ¡Ríe ¡Ríe amigo? ¡Sí! ¡Deja que salga! Y escribe nuevamente sin dolor; coloca ese pesar en una caja de madera, ella se encargará de llevarla a sombras y olvido ¿Has vuelto anciano? Vamos a cantar tu canción preferida. Y el pez aleteó con fuerza; se elevó por encima del nivel de agua, hizo pasos aéreos de bailes, y se sumergió nuevamente en sus aguas.

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-Que sabes tú de la vida submarina?  En estas profundidades es todo abierto, solidario, sin fronteras, sin leyes ni castigos; sin odios ni revanchas, o acaso has visto guerras entre peces; somos libres desde que nacemos y convivimos sin temores. Dime quién eres y me alejaré a mi mundo.

-Y el anciano balbuceó avergonzado: Lejos quedó a quien uno quiere conocer ¡Lejos quedó aquel ser venturoso y combativo que luchaba arrogante con sus manos! ¡Lejos quedó! El brillante intelecto enseñando, nutriendo mentes Hoy somos cuerpos cansados. Columnas dobladas, vencidas por llevar tantas historias. Rostros bondadosos revejecidos; tiernos, inocentes. Manos delgadas, frágiles manchadas. Piel seca. Descamada. Fría cabellera nevada disparando mechones desprolijos cubriendo frentes surcadas. Son líneas cavadas relatando gestas vividas. ¡Pasan...! pasan…y pasan a tu lado! Nadie mira; ignoran tu existencia. Llevan alforjas colmadas de recuerdos, y un pañuelo. nutriéndose de alegría. ¡Pero nadie escucha! ¡Nadie...! 

- ¿Cuantos años llevas caminando…hombre del ayer? ¿Cuántos calendarios dejaste caer en tus espaldas?  Mientras tu rostro cava un túnel en vacíos ajenos Con esa mirada serena que llega a pesar de cristalinos opacos ¡Ah …si pudieses hablar sin dolor! ¡Si al menos te permitiesen ser escuchado! en este mundo de vértigo, odio, y guerras, Cuando te permites humedecer tus ojos con lágrimas tibias de recuerdo cercano ¡Entonces...! Secas con el pañuelo tus ojos a escondidas ¡Porque tampoco…quieren que llores! ¡Y así Hombre del ayer! cuando camines sorteando el dolor de tus piernas delgadas de cansancio y te cubras…con una delgada frazada de sol Te encontrará un niño, mirará curioso y sonriente Porque te ha encontrado sin buscarte para pedirte le cuentes historias a pesar de no saber tu nombre Tú....Solo dices... ¡Niño! ......y también… ¡Gracias! Por ese simple regalo le pintas fantasías de colores que tienes en custodia en un pequeño cofre envuelto con papel...alma ¡Se lo entregas sonriente! El niño recibe complacido Te mira.... y sigue preguntando... ¿Por qué…? ¿Por qué estás solo…hombre del ayer…si yo te necesito?

-Dime anciano, ¿quieres vivir en mi mundo subterráneo, sin tantas penas y acompañado de vidas alegres? Mientras el pez hablaba sin parar y con verdades que el anciano rescataba lo fue dibujando con precisión y recordando que sus manos también creaban vidas. El pez curioso se daba cuenta, pero si el anciano no le mostraba su dibujo nada diría. Se sentía orgulloso de su figura que lentamente se iba convirtiendo en su propia imagen.

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- Gracias Pez de colores, pero yo en tu mundo no duraría más de unos minutos, porque no tengo branquias y quedaría ahogado para siempre. Lo mismo te pasaría si tu vienes mi mundo porque no tienes agua permanente. Mira, hablé con un pajarillo hace un tiempo y también me invito a su mundo de aves donde tienen similares formas de vida a ustedes, pero al igual que a ti le dije: ¿, pero si no tengo alas como haría? Mira, este eres tú -y le mostro su dibujo perfecto-Como puedes ver; no puedo ser ave ni pez, pero me llevo tus historias. Se levantó con tranquilidad, levanto su bolso y comenzó a caminar nuevamente en ese camino de tierra. El pez de colores dio las gracias a su arte y feliz regreso atrás de la gran piedra gris pensando ¡qué difícil es la vida del ser humano!

 El Lobo y el anciano

CAP 3

LOBOS

 

Camino a paso cansino, kilómetros alternados con descansos cortos y descubriendo un espectáculo muy extraño para él lugares en la montaña de grandes extensiones de bosques y praderas, que el anciano guiándose por la ubicación de la salida y la entrada del sol, había elegido el norte para seguir su búsqueda. El pez ya le había anticipado que tuviese cuidado en estas zonas por la cantidad de lobos, -sé cómo detectarlos – respondió el anciano y llegando a un arroyo y ya siendo el atardecer, decide acampar entre una arboleda que lo cubriría de lluvias en caso de que el tiempo se descompusiera. Se recostó sobre el tronco del árbol más cómodo y comió algo de su alimento recogido de los frutales y raíces que la naturaleza ofrece. Esa tarde ya al anochecer, se sentía observado, aunque no comprendía por quién. Pero era una sensación que en la vida del campo se va adquiriendo como un método de sobrevida natural. Durmió profundamente. Entre los ruidos de la noche que ya conocía, se agregaba en forma de alerta la presencia de lobos. Era una zona conocida por los cazadores, pero no por el anciano. De cualquier manera, por haber vivido en la montaña, conocía la calidad del lobo, su gran sentido del olfato, oído, vista y antes de oscurecer, verifico que a su alrededor no existiesen cuevas o madrigueras, especiales para habitar de los lobos. En la mañana despertó a la salida del sol repuesto de su cansancio y en el agua de la acequia se lavó y pudo hacer en su jarro un café con algunas galletas. A unos 40 metros, detecto el primer lobo que estaba quieto, mirándolo con detenimiento, se veía sereno y pacífico. El anciano, acostumbrado a tratarlos, siguió su rutina, tarareó una canción y comenzó a lavar su ropa. -Ya me olfateó- pensó para sí de manera que estoy en su radio de acción. Ese día descansó sin darle importancia a su vigilante que lentamente se acercaba hasta estar a unos tres o cuatro metros, donde se sentó y siguió mirando al anciano sin mostrar agresividad. El anciano, junto unas algas, vegetales y restos de su carne salada y seca tipo charqui y se la coloco encima de una piedra a solo uno metro del lobo y se alejó a su lugar para prepararse a dormir. En la mañana seguiría su itinerario. Estaba tranquilo, el lobo solitario y sin una manada cerca. Y él; nada que perder. -Nunca demuestres miedo- le habían inculcado de pequeño cuando estes frente a lobos. Y más tranquilo aún ante la falta de aullidos de otros lobos y silencio de su visitante fue hasta la orilla del arroyo y recito con palabras memorizadas la plegaria de sus noches:

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“¡Eh!!… ¡Luces del cielo!¡Traigan a mis manos relámpagos...!¡Y también... ¡Calor de sol sobre mi piel! ¡Eh!¡Música del bosque!  Traigan...a mis oídos canto de pájaros Y también...colores del arco iris Y.…cuando tengan... relámpagos; canto de los pájaros y el arco iris, los fundiré en mi pecho para transformarlo...en piedras de colores ¡En flores! ¡En cantos de playa! ¡Y tomaré una sola letra! para escribir Y decir lo importante que es la vida… ¡Aun...! Cuando se encierren de silencios”

 

Se durmió en esas noches mágicas, reposando en una teladearañas de luces de estrellas, con lunas blancas filtradas en la oscuridad, custodiando animales y seres enmudecidos. El lobo escucho la plegaria con atención y también durmió. Despertó al anciano en la madrugada con el aullido clásico del lobo; el sol asomaba en el horizonte el lobo alzó su cabeza y doblando el cuello hacia arriba lanzo su aullido dos o tres veces sin obtener respuesta alguna. El anciano confirmo entonces que era un lobo solitario. Miró la piedra donde había dejado el alimento del lobo y no había nada. ¡Cenó! festejó el anciano y se acercó al arroyo a lavar su cara cuando estaba secando el rostro descubrió al lobo a su lado, mirándolo fijamente.

-¡Que haces en estas tierras de peligro anciano? Dijo el lobo con voz serena

fijando sus ojos en el asombro del longevo, paralizado no de miedo sino de escuchar esa voz extraña pero clara, de un lobo, Nunca pensó que pudiesen hablar el mismo lenguaje o tener las mismas preguntas lógicas del humano.

 

- ¿Hablas? Tartamudeó…en susurro el anciano

-Si…al igual que el pez y el ave con quienes estuviste antes de encontrarme

- ¿Me sigues acaso? Preguntó inquieto

-Desde tu partida; kilómetro por kilómetro. Los lobos tenemos el mejor olfato a la distancia, la mejor vista y el más refinado oído. Es lo que nos diferencia de ustedes y también lo que nos permite resguardarnos de tus balas, las cacerías y no necesitamos pedirle a nadie por nuestras necesidades, de alimentos, cuidados y reproducción. No tenemos odios ni rencores, no vivimos en guerras ni conflictos, no dependemos del dinero y las estructuras de un estado. Somos iguales entre sí; nos respetamos y eso sí, defendemos nuestra manada de cualquier peligro. Tu mundo es muy violento y se destruyen entre ustedes mismos. Yo hoy te puedo hablar, porque así lo he decidido yo, ante ustedes en general solo emitimos aullidos que jamás entenderán su idioma

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El anciano recordó que efectivamente un ave y un pez extraño de colores hablaban con él, como si fuesen humanos. Hoy; un lobo solitario y una confesión: “te sigo desde tu partida”.

 

- ¿Y quién te envió a seguirme? Porque hace un tiempo muy largo que partí de mi tierra que no recuerdo su nombre; de una familia que no recuerdo sus rostros; de unos dibujos que en las noches se me presentan preguntando por que los abandoné. Y marcho hacia un lugar que no sé cómo se llama, ni para que lo hago. Es un estado extraño que nunca tuve en mi larga vida. Creo que estoy loco, pero sé que debo seguir por este rumbo. Y para mejor, ahora puedo hablar con aves; peces y lobos

 

-Y lo estás haciendo bien anciano; no puedo decirte quien me envió, pero sí afirmar que te sigo para cuidarte hasta que llegues a ese lugar que desconoces pero que yo sí sé. Te estas buscando a tú mismo, y tienes todas las cualidades del artista que no puedes recordar…por ejemplo ¿Por qué no me dibujas? Y tus manos harán lo que la memoria te niega.

- ¡Otra vez…el dibujo! ya me lo pidió el pez y el ave

-Porque allí está la clave dijo el lobo y se fue retirando lentamente al mismo lugar en que en la tarde a ayer se quedó mirándolo

- ¿Por qué te vas? pregunto el anciano?

-No me voy, estoy en el mismo lugar de ayer y te seguiré cuando decidas partir igual que siempre. Piensa en lo que te dije y vas a encontrar las diferencias y las certezas. Cuando llegues al final yo partiré a mi mundo, en donde mi manada me espera y tú te encontrarás contigo mismo en ese mundo que nosotros miramos de lejos y nos apena como se destruyen.

 

Entonces el anciano luego de higienizarse tomo su carpeta y la carbonilla y comenzó a dibujar el lobo. Sentado bajo el árbol elegido y mirando de vez en cuando al lobo a esos metros comenzó a dar sus primeros trazos y en pocas horas el lobo tenía el dibujo que prácticamente era su espejo. Se levanto y dirigiéndose hacia el lobo que no quitaba su vista le mostro el dibujo…-

 

- ¡Eres tú…mira y dime si notas diferencias! pidió el anciano. El lobo miró el dibujo y se tomó unos minutos para observar los detalles, le dio su aprobación.

 

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-No has perdido tu destreza en el arte anciano, ahora descansa, mañana seguro que queras partir y yo te seguiré. Guarda el dibujo, yo no puedo llevarlo; pero ya lo grabé en mi mente. Guárdalo con los otros dibujos, te servirán en tu última etapa, y recuerda: Quién quiere mucho: no tiene nada. Quién tiene poco: tiene todo. Quién quiere nada…es libre.

 

- ¡Pero a quién temes anciano poderoso del silencio! ¿A quién...? ¿Al payaso? ¿Al titiritero? ¿Al marginado? ¿A la ciruja olvidada? ¿O.… ¿A quién? ¿Al anciano perdido? ¿A sus letras...? ¿Al lápiz…que dibuja? O.… ¿La inteligencia...del artista? ¿A quién temes?

 

 

-Temo a la memoria perdida. Temo a mi propia historia; sé que era un artista del pincel

Pero no recuerdo más que bastidores blancos. Lluvia de colores cincelando la oscuridad ¡Me voy...! ¡Dejo que me tiente la noche! Me lleva un viento perenne que palidece mi rostro descubierto ¡Y entonces! ¡Aspiro huracanes al desierto! azotando bosques petrificados; vegetales de piedra gris dormidos en siglos de quietud acunados por ovejas quietas en pesebres esperando Día Sol dibujando lagos espejados de turquesa custodiadas de cordilleras pinceladas con el látigo de pinturas rupestres que los sabios dibujaron en papiros pétreos ¡Allí!... atrapan bailes de conejos blancos Guanacos curiosos de escape ¡Cazadores! Lanceros de arcos vacíos Pescadores bendecidos de mar.

 

El lobo solo lo escucha en silencio. Sabe que está cerca del final de su camino Ante ese silencio el anciano le pregunta mirando los ojos del lobo:

 

- ¿Entonces…a quién hablo? ¿Al fantasma que no veo? ¿A la noche oscura... ¿Al aire fresco de la mañana? ¿Al vacío? ¿O al fantasma?

 

- ¡Hablas a ti mismo!: al anciano perdido que va encontrando su camino. Dio media vuelta y se fue alejando entre los árboles del bosque Se dio cuenta que equivocó vivir en las sombras por efectos de incomprensibles errores

 

 

 

PUPOSA Y EL ANCIANO

CAPITULO 4

- ¡SI! ...Un hombre cansado buscando el futuro. Y seguidamente repitió las primeras palabras

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Mi camino es seguir hacia adelante porque la curiosidad no es lo que ha pasado sino lo que ha de llegar, y el futuro que no se construye, se encuentra uno con él; repetía siempre lo mismo; por eso no comprendo que haces sentada en esa tabla de piedras grises, como si tu presencia obedeciese más a un capricho que a una obligación y tu destino solo sea preguntar y no explicar. Háblame del futuro que es lo que a mí me interesa; el ave, el pez y el lobo ya me hablaron de sus vidas.

-Has podido en tu trayecto de largo caminar; hablar con un ave, un pez y un lobo. Con ellos solo preguntabas como era su vida. Nunca le preguntaste sobre el futuro. Cada uno de ellos te dio una lección de vida: vivir el presente; unos volando en el aire sin barreras, agitando alas en inmensos espacios sin fronteras; otros, sumergidos en silenciosas profundidades del agua sin leyes ni reglas y el tercero que te impacto por su imagen, te enseño que no es la imagen lo que debes temer sino lo que esa imágen pueda hacer. El lobo te pudo explicar su vida, sus temores, sus fortalezas. Y tú los has escuchado muy atentamente pero nunca les pediste que te hablen del futuro. No comprendo porque a mí me lo exiges; sé que eres un pintor y un poeta y en tus manos siempre tienes un pincel o un lápiz; pero el problema es que no lo recuerdas y si no sabes tu pasado… ¿porque he de decirte el futuro?

 - ¿El anciano se quedó mirando fijamente esa imagen extraña analizando el contenido de sus palabras le comentó con voz pausada que, si los poetas y artistas crearan su propio mundo solo para ellos ¡Sí, para ellos o ellas! todos ¿cómo sería ese universo? Porque dicen que eternamente sollozan, que son acongojados, que se laceran, que han perdido algo, o que escudriñan algo, que rondan mucho y también… sufren. ¿Y quién lo dice? Lo dicen… ¡los que no son poetas o artistas!

-Bueno…yo no lo soy y tengo una idea distinta de futuro dijo Puposa

- ¡Ah! Replicó el anciano ¿Tú y ellos? ¿Qué mundo poseen? Sí, ¿de qué mundo disfrutan? ¡Parece muy feo! Porque se quejan, sufren, hablan del dolor, guerras, hambre, muertes. ¿Y del amor? Poco, muy, poco. Lo han perdido, puesto que lo buscan en el vacío.

. ¡Ah! ¿Entonces es el mismo mundo?

- ¿Cómo?

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. ¡Sí, el mismo mundo! Sólo que el poeta es capaz de dar vida. El poeta y el arte, son creadores de belleza con palabras, como el pintor con sus pinceles, o el tenor con su voz, o el músico con sus glosas melodiosas porque poesía es Himno-Melodía-Utopía-Fantasía-Fogosidad-Encantamiento. ¡Deleite perpetuo! que, a veces, renuncia. ¿Oyes?

-¡¡Eso es quizás futuro!!... ¡Sí!… ¡Ah!... ¿El mismo mundo entonces? No lo sé. ¿Qué opinas tú?” porque la ausencia de esperanza, revela un mundo frío y distante; generaciones enteras, sembraron refugios en piedras colgantes que nunca funcionaron.

El anciano, convertido en vulgar ermitaño, su imaginación, descansa sobre el umbral del ocio, como si fuese el refugio buscado, una copia fiel, de un mausoleo reservado solo a dichos de imponderables creencias. Una aflicción extraña invadió su raquítica libertad, porque toda su sabiduría, viajó ondulante hacia una caverna colmada de reclamos y dudas,El Por-venir” lucha con “El por-llegar”, dibujado en risueñas formas, como servilletas secando lágrimas al crepúsculo. Largo su camino transitado, el cansancio es una gran espiral…. de fatigas inconclusas. Revivir con devoción el pasado, provocó el suspiro del anciano, que busca contraseñas al entusiasmo entre elogios a la confesión, entonces celebró la repuesta a todas esas palabras armadas de nubes cabalgando del tallo de la revelación, fue entonces cuando giró con un abrazo solo reservado a la versión más pura de la exaltación, rescatada ahora acaso, como delicioso gesto deslizado en su piel, buscando su alma. En voz alta se preguntó entonces después de escuchar ave, pez, lobo y Puposa ¿Si hay acaso un mundo de cristal? Ves una vegetación que te impacta Y un mar de bella espuma. Un río de cálidas aguas. Miles de mariposas de colores y voces que le dicen ¡Que en este mundo de cristal nada se marchita! Vamos a imaginar, exclama el anciano feliz, que hay un mundo...con justicia, donde puedo ver... hoy, una sociedad que impacta; donde no hay dolor, tampoco pobreza, y menos aún maldad. ¡Vamos a imaginar exclama! que hay voces que me dicen...que, en este mundo con justicia, nadie será dañado. Que hay un mundo de verdad, donde puedo ver lo que hasta hoy no pude ver, porque un misterioso resplandor me cegaba y ahora después de tanto caminar descubro justo...donde el horizonte...corta el mar:  que el futuro ……era ÉL

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- ¡Yo…soy el futuro!...... ¡Claro ¡. exclamó levantándose entusiasmado lanzando una y otra vez las mismas palabras dirigiéndose a Puposa que lentamente se fue desintegrando asintiendo al anciano para convertirse finalmente en una nube blanca que el viento fue desparramando ante la mirada alegre del anciano que finalmente había descubierto que el futuro es uno mismo. Comprendió también que la despedida, es una imágen absurda y deformada de un presente, imagino entonces un mundo, donde la supremacía de la razón, dé la paz soñada en huertas de naranjos y guayabas, fuese eterna, lo que le permitió finalizar su búsqueda porque supo también que el desarraigo que se había impuesto, era un diamante quebrado que no hay que vivir, motivo por el cual regreso a su tierra.

A pesar de todo; la contemplación de la belleza de los colores enmarcados le permitió realizar el juicio exacto de que él no era una imitación; sino el sello de un auténtico pintor, que aun en ese estado delirante y de abandono mantenía exacto la calidad de su inspiración.

GAVN 2025

 

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