El amor
Toda la vida creí saber lo que era el amor. Tenía mil ideas que revoloteaban cada día y creaban, sin darme cuenta, una ilusa imagen de que el amor era fantasía.
Todas esas películas, poemas, cuentos y canciones que describen este sentimiento como el más puro, la más maravillosa y exquisita sensación y... tienen razón, lo es. El amor tiene la capacidad de drogar cada una de tus células, al punto que todas dependan de él. El amor se infiltra y se queda, y una vez allí es realmente difícil dejarlo ir. Es peligroso porque nunca nos resistimos, aun cuando creemos que lo hacemos. La lucha contra él se debe dar por perdida, todos somos víctimas felices de padecerlo.
Creía conocer el amor, pero en realidad no me lo presentaron hasta hace unos pocos meses atrás. Lo curioso del amor es que lo separamos tanto de otros sentimientos, mas de aquellos que van de la mano con él. El amor no debe ser dolor, pero inevitablemente, en algunas situaciones, lo es. Y yo lo conocí así.
El día que me introdujeron al amor fue uno de los días más dolorosos de mi vida, y lo fue, no por las acciones que acontecieron esa mañana, sino porque el amor no es fantasía, es realidad, y cuando la realidad te golpea no es fácil resistir el golpe. Los detalles son innecesarios, además de dolorosos, así que por el bien de mi sano juicio los dejaré para otra ocasión. Conocí el amor justo después de que me destrozaran el corazón. Y sé que suela exagerado, pero es la única forma como puedo describirlo. El dolor llegó de pronto, quizá una parte de mí siempre lo estuvo esperando, porque cuando finalmente llegó fue como encontrarse con un viejo amigo.
El amor llegó cuando me encontré sola sin ninguna persona quien cuidara de mi o me levantara. Llegó cuando me miré los ojos inyectados en venitas rojas y mi piel seca, el cansancio mental que deja un dolor es peor, mucho peor, que cualquier dolor físico.
Llegó cuando me encontré sonriendo sin que nadie estuviera cerca, cuando me sorprendí de todo lo que había en mí, que había olvidado o que ni siquiera sabia que existía.
Encontré el amor verdadero, ese que vale la pena, en dos personas, en mi y en Dios. Y aunque se que el de Dios es más grande el mío no se le queda tan atrás.
Siempre pensé que el amor más grande lo encontraría en otra persona, y asi fue verdad, pero esa persona soy yo.
Y hoy comprendo que amar a otro es mucho más que poseer, es mucho más grande y pesado y mucho más complejo que decir palabras lindas y cantar canciones. Amar a alguien es perdonar sus errores, aunque todo tu ser sufra al recordarlos, sin dejar de lado tu dignidad. Amar es entender que mi realidad es distinta a la tuya y que por mas buenos deseos algunas veces es innecesario soñar. Amar es afrontar la realidad y discutir en lugar de correr. Y es correr algunas veces también.
Amar es descubrir que estas bien sin nadie porque te tienes a ti y a la vez querer todo con alguien porque le tienes y porque no sería lo mismo. Es complementar tus sueños y deseos.
Amar es entender que la culpa no existe, que la responsabilidad te libera, aunque no lo parezca y que en los momentos más oscuros siempre hay luz, pequeña pero suficiente para continuar, amar es aceptar que no existen todas las respuestas y que algunas preguntas no valen la pena.
Amar es aceptar y no cambiar nada en nadie, solo aquello que no forma parte de tu esencia, es pulirnos y construirnos.
Amar es irse y algunas veces quedarse.
Todas esas películas, poemas, cuentos y canciones que describen este sentimiento como el más puro, la más maravillosa y exquisita sensación y... tienen razón, lo es. El amor tiene la capacidad de drogar cada una de tus células, al punto que todas dependan de él. El amor se infiltra y se queda, y una vez allí es realmente difícil dejarlo ir. Es peligroso porque nunca nos resistimos, aun cuando creemos que lo hacemos. La lucha contra él se debe dar por perdida, todos somos víctimas felices de padecerlo.
Creía conocer el amor, pero en realidad no me lo presentaron hasta hace unos pocos meses atrás. Lo curioso del amor es que lo separamos tanto de otros sentimientos, mas de aquellos que van de la mano con él. El amor no debe ser dolor, pero inevitablemente, en algunas situaciones, lo es. Y yo lo conocí así.
El día que me introdujeron al amor fue uno de los días más dolorosos de mi vida, y lo fue, no por las acciones que acontecieron esa mañana, sino porque el amor no es fantasía, es realidad, y cuando la realidad te golpea no es fácil resistir el golpe. Los detalles son innecesarios, además de dolorosos, así que por el bien de mi sano juicio los dejaré para otra ocasión. Conocí el amor justo después de que me destrozaran el corazón. Y sé que suela exagerado, pero es la única forma como puedo describirlo. El dolor llegó de pronto, quizá una parte de mí siempre lo estuvo esperando, porque cuando finalmente llegó fue como encontrarse con un viejo amigo.
El amor llegó cuando me encontré sola sin ninguna persona quien cuidara de mi o me levantara. Llegó cuando me miré los ojos inyectados en venitas rojas y mi piel seca, el cansancio mental que deja un dolor es peor, mucho peor, que cualquier dolor físico.
Llegó cuando me encontré sonriendo sin que nadie estuviera cerca, cuando me sorprendí de todo lo que había en mí, que había olvidado o que ni siquiera sabia que existía.
Encontré el amor verdadero, ese que vale la pena, en dos personas, en mi y en Dios. Y aunque se que el de Dios es más grande el mío no se le queda tan atrás.
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Luego lo volví a encontrar en el lugar que menos lo esperé. En mi llanto al ver sufrir a quien me había herido. Lo encontré al luchar contra el odio, al respirar antes de decir algo que lo pudiera herir. El amor verdadero es cuando deseas destrozarlos a todos porque solo tú sabes cuantos pedazos de ti estas sosteniendo, pero decides no hacerlo, por ellos y por ti.
Siempre pensé que el amor más grande lo encontraría en otra persona, y asi fue verdad, pero esa persona soy yo.
Y hoy comprendo que amar a otro es mucho más que poseer, es mucho más grande y pesado y mucho más complejo que decir palabras lindas y cantar canciones. Amar a alguien es perdonar sus errores, aunque todo tu ser sufra al recordarlos, sin dejar de lado tu dignidad. Amar es entender que mi realidad es distinta a la tuya y que por mas buenos deseos algunas veces es innecesario soñar. Amar es afrontar la realidad y discutir en lugar de correr. Y es correr algunas veces también.
Amar es descubrir que estas bien sin nadie porque te tienes a ti y a la vez querer todo con alguien porque le tienes y porque no sería lo mismo. Es complementar tus sueños y deseos.
Amar es entender que la culpa no existe, que la responsabilidad te libera, aunque no lo parezca y que en los momentos más oscuros siempre hay luz, pequeña pero suficiente para continuar, amar es aceptar que no existen todas las respuestas y que algunas preguntas no valen la pena.
Amar es aceptar y no cambiar nada en nadie, solo aquello que no forma parte de tu esencia, es pulirnos y construirnos.
Amar es irse y algunas veces quedarse.
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