Duele saber que sigues ahí, que tú también, a veces, piensas en mí. Duele pensar en ti sabiendo que no debería. Duele saber que me hablas sólo cuando tú quieres, cuando estás mal… que no piensas en cómo puedo estar yo. Duele no verte nunca, no saber de ti… Duele sentirte tan lejos de mí… sentir que ya no somos uno. Duele tu forma de actuar, esa simplicidad, esa forma tuya de ignorar…
Molesta saber que no estás haciendo lo que realmente quieres… molesta saber que no estás bien, que tus días pasan como los míos… que no sonríes como antes. Molesta ser consciente de que, aunque ya no quiera, me conoces… y sabes cómo estoy aunque no te lo diga. Molesta conocerte tan a fondo y no poder ser sincera contigo porque ya no tiene sentido hacerlo, porque tú ya no quieres…
Amarga pasar los días teniéndote aún presente. Amarga volver a oírte en el acento de la gente. Amarga todo lo que me recuerda a ti, todo lo que me hace, a cada instante, volver a pensar en ti. Amarga saber que pasan los días y que esto no cambia, que en el fondo sigo igual… que tengo miedo de avanzar sin ti, de no tenerte en otro lugar, de no ser parte de ti nunca más.
Me mata saber que tengo que olvidar todo para poder avanzar, saber que mi opinión en esta historia no importa, y que si importa, no cuenta… Me mata perder lo que más quiero sin tener culpa de ello, sin merecerlo. Me mata llorar cada día y convertir mi dolor en sonrisa para creerme que todo está bien. Me mata descubrir que hasta lo más seguro tiene fin, descubrir que tu amor no es eterno como tanto me jurabas… que hasta los sentimientos más profundos cambian… 
Duele tener que reconocer que en algo te fallé, que yo también me equivoqué al ser tan ilusa en creer…
 
310

Cargando comentarios...