Pido el helado en tarrina, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Si el helado es del supermercado lo consumo a bocados y rápido, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Rompo el plátano a trozos, con la mano, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Bebo el quinto en vaso o agarrando la botella como si fuera un camionero, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No voy a calçotades, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Parto el frankfurt a trozos, con las manos llenas de ketchup y cebolla frita, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No bebo a porrón, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Arranco la piruleta o el chupachups del palo, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No hago bolas de aire con el chicle, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No beso a los chicos que me gustan por la calle, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No hablo por teléfono por la calle, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No llevo vestidos ni tacones, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Me rapo la cabeza, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Huelo a sobaco, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

No me depilo, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Me rasco el coño y después me huelo la mano, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Grito como una exagerada, como una loca, como una histérica, como una desquiciada, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Me cubro con una alfombra encontrada en las vías del tren y me meo encima, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Me cubro con una alfombra encontrada en las vías del tren, meada, y me cago encima, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

Página 2

Me cubro con la alfombra y me meto por la boca los helados, el plátano, las botellas, los calçots, el romesco, el porrón, las piruletas, el chicle, los chicos que me gustan y los rabos de los chicos que me gustan, y el teléfono, los vestidos, los tacones, la melena, el flequillo, el peine, el cepillo, el sobaco, los pelos del sobaco y los pelos de las piernas y los pelos del coño, y los pelos del culo, y los pelos y más pelos, y las manos, y los gritos, y las hierbas y las plantas y la tierra del suelo, y los bichos penetran la piel y me comen desde dentro, y la sangre que me cubre, y los meados, y las heces, y me lo meto todo en la boca, en la garganta, en los bronquios, en las tripas, y lo recojo, lo recojo por el culo y me cubro y me entierro, porque no quiero que ningún hombre random me visualice comiendo rabo.

90

Cargando comentarios...