El concepto de represión es central en la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud. Según Freud, la represión es un mecanismo de defensa del yo que opera para mantener fuera de la conciencia los pensamientos, deseos y emociones que son considerados inaceptables o peligrosos. Sin embargo, esta defensa puede tener consecuencias negativas para la salud mental, ya que los contenidos reprimidos pueden seguir ejerciendo su influencia de manera indirecta, dando lugar a síntomas neuróticos o una sensación de malestar generalizado. ¿Cómo sería esto? Veamos.
 En sus textos, Freud se refiere a un proceso inconsciente por el cual los pensamientos, sentimientos o recuerdos que resultan dolorosos o amenazantes se mantienen fuera de la conciencia. . Él argumenta que la represión es un proceso fundamental en la formación del inconsciente y que es necesaria para proteger al individuo de experiencias emocionales abrumadoras. Sin embargo, también reconoce que la represión puede tener efectos negativos a largo plazo, ya que los pensamientos y sentimientos reprimidos pueden manifestarse de forma indirecta a través de síntomas psicológicos. La represión es un proceso en el cual el yo protege al individuo de los impulsos o deseos inaceptables o conflictivos, reprimiéndolos y manteniéndolos en el inconsciente. Este proceso de represión implica una contrainvestidura por parte del yo, que gasta energía para mantener reprimidos los impulsos. Freud describe que el yo debe protegerse del esfuerzo de asalto, siempre pronto, de la moción reprimida mediante un gasto permanente, una contrainvestidura, empobreciéndose de ese modo. Por otra parte, lo reprimido, que ahora era inconsciente, puede procurarse una descarga y una satisfacción sustitutiva por ciertos rodeos, haciendo fracasar de tal suerte el propósito de la represión. La represión puede llevar a la formación de síntomas en la histeria de conversión, donde los impulsos reprimidos se manifiestan a través de síntomas corporales.
Estos síntomas nos pueden llevar a épocas muy tempranas en la vida de la persona, llegando incluso a su primera infancia.  Aunque los eventos en esta etapa se olvidan, dejan huellas profundas en el desarrollo en el individuo y establecen una predisposición para adquirir neurosis.
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En el texto "Olvido de nombres propios", Freud utiliza el caso del olvido del nombre Signorelli para ilustrar cómo la represión puede afectar nuestra capacidad para recordar y procesar información. Según el análisis del psicoanalista, el olvido que él mismo experimenta respecto al nombre del artista renacentista se debe a una serie de sentimientos reprimidos relacionados con la sexualidad y la muerte. Argumenta que Signorelli había sido reprimido por algunos sentimientos y pesares inconscientes, que un analisis posterior deriva en  que esto se relaciona con la suicidio de un paciente de freud a causa de una patologia de orden sexual.
El ejemplo ilustra cómo la represión puede afectar nuestra capacidad para recordar y procesar información. Además, muestra cómo los conflictos internos y los deseos reprimidos pueden manifestarse en formas aparentemente no relacionadas.
El olvido del nombre propio no es un fenómeno casual o accidental, sino que tiene una causa psicológica subyacente. Según Freud, la razón por la cual no podía recordar el nombre Signorelli, era porque había asociado a esa persona con algún tipo de pensamiento o emoción negativa, lo que había hecho que su mente bloqueara el acceso al nombre.

Resumiendo, según Freud, la represión es un mecanismo de defensa primario del yo, mediante el cual se rechazan ciertas representaciones (pulsiones, ideas, recuerdos, etc.) y se les impide el acceso a la conciencia. Se puede resumir el concepto de represión de la siguiente manera:
- La represión oculta representaciones que de algún modo fueron penosas, produjeron terror, dolor o vergüenza para el yo. Es un intento de huida de estas representaciones.
- Lo reprimido permanece inconsciente, pero conserva su investidura energética, es decir, sigue buscando expresarse de alguna manera. Esto lleva a la formación de síntomas, que son formas sustitutivas de satisfacer lo reprimido, aunque desfiguradas por la resistencia del yo.  
- La represión requiere de un esfuerzo constante del yo para mantener alejadas las representaciones reprimidas. Esto empobrece al yo y consume energía. 
- La represión se origina en un conflicto psíquico entre pulsiones y resistencias. Cuando el yo no puede resolver este conflicto mediante un juicio adecuado, recurre a la represión como defensa. Pero esto solo posterga el conflicto y no lo resuelve. 
- La represión se remonta a impresiones tempranas, incluso de la infancia. Las vivencias infantiles dejan huellas indelebles y predisponen a la neurosis. En particular, las excitaciones sexuales infantiles que chocan con las resistencias sociales son objeto de represión.
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- El psicoanálisis busca descubrir las representaciones reprimidas, relevarlas mediante el recuerdo y someterlas a un juicio adecuado en el presente. Esto permite resolver el conflicto subyacente y curar la neurosis.


Bibliografía.

FREUD, Sigmund (1901) Obra completa, VI. Psicopatología de la vida cotidiana. Olvido de nombres propios (Amorrortu, Buenos Aires, 1980 1991)

FREUD, Sigmund Obras completas XX (1925-1926) : presentación autobiográfica. (Amorrortu, Buenos Aires, 1993)
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