Me llevars?
Publicado en Apr 08, 2018
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Se hacía tarde, a ella le tocaba salir primero.
 - ¿iras por mí? - preguntó.
Él, con su sonrisa coqueta le dice que sí.
Pobre se sentía dentro de sí mismo, ver a la única alternativa de su vida irse; ¿qué pasaba por su mente? ¿Porque su semblante decaía? Su imaginación podía más.
Su mente estaba en el sobre blanco que tenía en su bolsillo. No lo quería abrir, quería engañarse, no podía sacarle.
 
Fuera de su casa busca distracción, más aún cargaba su condena. Visitó colegas, familia, su Instituto también. La mente ociosa de una mente perturbada ¿qué no puede hacer? Busca la tienda donde estaba su novia, con un ramo de flores y una caja de chocolates. Ella estaba sorprendida. No lo podía creer. - ¿desde cuando eres tan romántico? -dijo. ¿Eres tú?  Añadió.  Él solo podía reír.
 - eso no es todo. Iremos a cenar. - expresó sonriente.
 
Mientras esperaban en el restaurante, él tomó la mano de ella, - ¿sabes porque amo estas manos? - queda mirándola a los ojos y le recuerda su romance, con esa tonta metáfora del río. El río que separa dos almas;
 - una  de ellas tiene que sacrificarse para estar con la otra, justos siempre estarán, así he hecho por ti mi amor. He dado todo. -exclamó. Ella sólo podía verlo con ojos tiernos, se derretía en sus palabras. - siempre tan absurdo y mágico. - dijo ella.
 
Toda la noche fue llena de recuerdos bellos. Sonrisas llenas de placer. Más aún estaba martillando su corazón ése sobre malévolo. Él quería hablar de eso, pero temía arruinar todo. Él solo podía admirar su belleza. Tenía miedo de no verla. Ella era tan normal, no tenía que ser de esa manera. ¿Cómo algo así puede sucederle a una bella dama? No había explicación.
 
Conduciendo a su casa. El recordó la primera vez que se dieron un beso. Ella apenada le mencionó que casi queda sin labios en aquella ocasión. - era primerizo. -se excusó. 
 - cuando te besé, supe que serías la indicada. -añadió.
Al bajar del vehículo, él salió para abrirle la puerta y tomarla en los brazos. La llevó hasta su cama, se posó sobre ella y le dijo: - quiero hacerlo como la primera vez. Ella siempre divertida, pregunta: - ¿así de tan rápido?
Entre sonrisas se acercaron sus labios. Sus cuerpos nunca estuvieron tan unidos, la gracia de amor había tocado el alma de aquellos.
 
Mientras ella descansaba sobre la cama, palpitaba el sobre, no había otra cosa que invadiera la mente de aquel hombre indispuesto a abandonar a su mujer. Ése sobre venia del médico. Y su corazonada apuntaba a malas noticias. Él solo quería darle un último mejor día; solo miraba a su chica descansar, sin preocupaciones, sin miedo, destrozado. Como la desgracia había llegado a su puerta.
 
El recuerdo de una vana promesa hacia mella en su sangre. Las palabras legítimas de ella, no las podía soportar. Ya casi un año de aquella ocasión en el hospital, ella estaba postrada en cama, débil, casi muerta. Él preguntó : - ¿siempre estaremos juntos?
 - en cualquier lugar. - respondió ella.
 - ¿me llevarás? -preguntó él casi llorando.
 - siempre en el corazón, volveremos al paraíso.  -exclamó ella.
 
Agobiado, pensó en suicidarse, no podía creer lo que pasaba. Él lo sospechaba hace ya un tiempo. Sabía que había algo mal. Solo quedaba preguntarse si ella lo sabía. El no soportaba vivir con esa condena. Vivir sin ella. Caminó lentamente, se acercó a la cama. Y noto su respiración, era leve, era decente.  Se introdujo en la cama. Acomodó a su chica al lado izquierdo. Colocó su cabeza sobre su pecho. La rodeó con el brazo. Y durmió.
 
En el momento más obscuro de la noche, abrió los ojos en la negrura de la habitación. Los latidos de su corazón se escuchaban rebotar en las paredes, una lágrima caía sobre su mejilla. Solo tuvo oportunidad de tomar el sobre y ponerlo en su pecho. Estrechó la mano de ella, sus labios temblaron. Calló en el último momento. Sus ojos se cerraron lentamente.
 
Al despertar, ella noto la frialdad del cuerpo de él. Asustada, gimió, lloró.  Su alma de desgarraba mientras miraba el sobre, que tenía algo escrito: recuerda que siempre he sido el único. Que dio su vida antes del río, para que vivieras tú.
El sobre era de hace 5 meses. Él tenía un tumor en el corazón. Él solo supo cuando llegaría su fin. Ardió hasta su último día. Nunca se apagó.
 
Ella se echó sobre su pecho después de escribir en el mismo sobre, volveremos al paraíso.
J.L.Santamaria (Bros) 

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Foto del autor Jorge Luis Suarez Santamaria
Textos Publicados: 6
Miembro desde: Apr 08, 2018
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Descripción

un pequeo grito de mi alma expresada en la ultima voluntad de mis palabras.

Palabras Clave: que el silencio no invada tu mente.

Categoría: Cuentos & Historias

Subcategoría: Relatos


Derechos de Autor: Jorge Luis Suarez Santamaria


Comentarios (3)add comment
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Zuzu Oromangel

Por fin pude leerte con calma... Y me encantan varios aspectos de tu forma de escribir... Muchas gracias por compartir. No sé si darte una bienvenida, felicitarte por tu texto, o decirte que me hiciste llorar otra vez , jaja... Eres tan profundo. Te mando un gran abrazo!
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May 16, 2018
 

Jorge Luis Suarez Santamaria

Tus palabras son tan acogedoras como tu personalidad, me llena de alegría tu apoyo. Espero seguir publicando con regularidad, para cosechar un poco más la litertura personal.
Responder
June 24, 2018

Zuzu Oromangel

Sí, Síguelo haciendo... Y de paso me motivo yo también jaja... un abrazoߒ
Responder
March 11, 2020

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