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El final de mi camino; un ocaso arrebolado con tinte purpurado; un árbol solitario sin hojas, desnudo; una estación de trenes abandonada cuyos rieles oxidados se esconden tras la yerba seca y algunas enmarañadas telarañas. Un pobre viejo, de ropas raídas, camina cabizbajo por el polvoriento andén buscando un abrigo, o un plato tibio de comida y, quizás, soñando con un poco de cariño.   Un vermut en las rocas servido hasta media copa, un cigarrillo manchado por el rouge intenso de mis labios y una pena honda en el alma por haber sido estúpidamente engañada.   Pido al mesonero la cuenta y pago. Me cuelgo la mochila en los hombros y cruzo a las afueras por la madera de la puerta de aquel bar de pueblo campesino y desde  la callada callejuela contemplo la escena cruel de toda esta pésima aventura, perdida y solitaria en una estación de trenes vieja, teniendo al frente un anciano pordiosero caminante, en un atardecer de otoño que se quema entre nubes coloridas y una rastrera brisa que barre las hojas de los árboles.   No obstante, es preciso recoger los restos de mi alma, colgar la tristeza en bandoleras y proseguir por mi camino como si nada. Después de todo la vida es muy corta para desperdiciar la dicha en tonterías.    
Necesito escucharte,Y poder decirte que te amo,Necesito abrazarte... Y oler tu pelo mojado. Necesito decirte que te amo,Sin pronunciar palabras,Y poder decirte que te extraño, Sin ti, las horas son mas largas. Necesito escucharte, Y sentir tus besos brujos, Y poder así amarte...Con pasión y sin tapujos.  Que la entrega sea completa,Donde seamos uno, los dos,Nuestra cita sera perfecta,En esta carta de amor.  
   ¿Qué es más irónico al reírse de los dioses, sino es percatarse uno mismo de su mortalidad que envidia a su eternidad?   Fue durante el cálido y bochornoso verano que invadía la cuenca del Éufrates, donde en su cercanía asomaba el Tigris formando una tierra repleta de humedad, plantas y vida en toda su expresión. El verdor que emergía entre lo puramente cristalino de las tempestuosas aguas, solo era equiparable al cielo azul que nos gobernaba y nos vigilaba eternamente, inmóvil y pétreo. Sin importar que tanto mirase, pues tú lo mirabas todo el tiempo, lanzando preguntas que creías, el mismo viento se las llevaba, pero en realidad siempre estuve ahí para escucharlas y darte respuestas, desde el fondo de mi propia mente. Vagábamos errantes, descubriéndonos y perdiéndonos tantas veces que era una rutina, una cargada de golpes contra las piedras, golpes hacia las bestias, golpes entre nosotros. Una eterna competencia sabiendo que ninguno lograría sobreponerse al otro. Un estrafalario desfile continuo y eterno, cual serpiente devorando su propia cola, nos volvimos adictos al hábito y este se volvió la mejor y más sagrada constante. Todas las ciudades, desde Uruk hasta Lagash, todos los pueblos, desde los montañosos hasta los costeros, todos los súbditos, desde los ricos hasta los pobres, todas las fieras, desde las solitarias hasta sus grandes manadas, todas las estrellas, desde el ardiente sol hasta la indiferente luna, todos se ponían de rodillas ante nosotros. Ante mí. Ante ti. ¿Y quiénes éramos para merecer tanto y hacer tan poco? Son las cosas que ahora preguntó, a las que incesantemente les intento maquinar un sentido, otorgarles un beneplácito que me pueda satisfacer, pero siempre se ha tratado de eso, ¿No es así? Porque si no tengo esa certeza, sino obtengo respuestas, me hace falta algo, y eso francamente nunca ha sido permitido, no lo ha tolerado nunca, a mí no me puede faltar nada, porque tú me lo darías. Ahora entiendo que eras tú quien me brindaba no solo de lo que yo quería o necesitaba, sino que en su sentido más simple pero profundo, tú eras quien me daba ese sentido. Eras mí sentido. Que a través de los años, de las adversidades, en las celebraciones, en todo momento, me acompañó. A través de montañas, lagos, planicies, adentradnos en cavernas, riscos y cañadas, descansando sobre la hierba para poder contemplar la oscuridad completa de la noche, sin más sonido que él de nuestros propios seres. Sin estar nunca satisfechos, ávidos de más, siempre buscando la manera de obtenerlo todo, ese se volvió parte de nuestra constante. Más del dulce vino. Más de las deliciosas frutas. Más de las apetitosas carnes. Más amigos a quienes saludar. Más enemigos a quienes destrozar. Más paz que dar al mundo. Más caos que cargar sobre nuestros hombros. Más de nosotros mismos, como un regalo que sin pensar intercambiábamos. Ahora que puedo voltear al pasado y verlo con añoranza puedo sentir no solo la nostalgia completa del recuerdo, sino también los arrepentimientos de aquello que fue pero no volverá a ser, pues ya solo vive en ese lejano tiempo, que con cada minuto hacia el inhóspito futuro queda sepultado de manera inevitable, bajo las arenas del inexorable y cruel tiempo. Pocos llegamos a tener esta fortuna, una bastante desafortunada, como lo es ser conscientes de nuestra mortalidad. Del inevitable final que nos arrincona con cada minuto. Yo estoy con esos desfavorecidos pero afortunados seres. Rio un poco de pensar a cuantos no pusimos en el mismo predicamento en verdad. Nuestros nombres se estamparon como leyendas de una promesa hacia el mundo. Esperanza y regocijo para algunos, devastación y muerte para la mayoría. Verdugos, pacificadores, asesinos, justicieros, salvadores, exterminadores, amigos, enemigos, reyes, sirvientes, hemos tenidos tantos nombres que solo sabemos quiénes somos gracias a nosotros mismos. Es un poco triste si lo pensamos un poco. Nos entregamos tanto al mundo, al exterior, que nuestro interior al final se volvió un solitario refugio, que solo podíamos compartir con el otro. Pero, pese a lo lastimero que pueda ser eso, no creo arrepentirme. Eso sería un acto cobarde, y nosotros nunca fuimos eso. Nunca dimos nuestro brazo a torcer, nuestras bocas a ser cerradas y nuestros pasos a detenerse. Si algo compartimos fue una voluntad inquebrantable, un ardiente y atroz deseo por superar a cualquier oponente, no importase que tan poderoso o temible fuera. En nuestra propia grandeza, no fuimos capaces de entender nuestras limitantes, nos parecía algo estorboso, inútil e incluso cobarde, por eso nos hicimos invulnerables ante los demás, aun incluso en nuestra soledad compartida lo fingíamos, si ni siquiera entre nosotros éramos mortales, ¿Cómo no serlo ante el resto del mundo?  Fuimos un par de aves que intentaron tocar el sol, llegar a lo más alto del cosmos olvidándose de aquello que era. Un simple par de inocentes y muy tontos pajarillos. Fue en el otoño, con sus eternas puestas de sol y largos atardeceres que tuvimos un recordatorio, uno cruel pero justo, era algo que habíamos olvidado y ahora no podemos dejar de pensar en ello, nuestras mentes no cesan, incluso nuestros ojos parecen estar vigilando el paso de nuestras vidas, constante y tortuoso, nos ha vuelto lamentables, o quizás solo ha dejado en flote lo que en realidad hemos sido durante todo este tiempo. Parecía buena idea en su momento, no solo por lo que significaba lograr para nosotros aquel triunfo, sino porque era una afrenta que los mismos dioses nos mandaban. En su capricho por que fuésemos más humildes, que dedicáramos todo de nosotros hacia ellos, un sacrificio para los únicos que podían reírse de nosotros y salir indemnes. Aquella bestia, tan legendaria y magnifica, una epopeya por sí sola, algo que escapaba incluso de nuestra imaginación, pero no logró escapar de nuestra fuerza. El caos, la destrucción, todo lo que significó y fue, una síntesis de nuestro propio significado, el clímax que estábamos buscando o una ascendente que nos llevaba directo hacia él. Un sueño que se acercaba peligrosamente a la realidad. Una realidad que al final no logramos acercar. Nuestro contacto con los dioses fue maldecido. Un sacrilegio era la palabra que entronizaba aquello que habíamos hecho. Las reglas de los cielos y de los infiernos, todas las leyes hechas por esos seres venidos de las estrellas, nos encargamos de romper todas y cada una, algunas de manera accidental, pero la gran mayoría con total alevosía. Éramos dos grandes pecadores que colmaron la copa de ira de Dios. Y tal, como la gloria y el triunfo se nos había vertido, así recibimos toda la podredumbre de aquellos magníficos eternos. Aunque la verdad, habíamos tenido mucha suerte. Sabíamos que los dioses podían ser crueles, ya habían asesinado a toda la vida con las tempestades, volviendo al mar mismo una gran tumba para aquella generación perdida. Lo teníamos en nuestra memoria, pero el presente nos consumía en todo momento, no quisimos detenernos a reflexionar, y eso quizás fue lo que nos costó el futuro.  El castigo del cielo fue severo. Como las hojas que caían en montones, inertes al suelo, así habíamos derribado ejércitos. Como el viento golpeaba el suelo sin clemencia, habíamos abatido muros y torres frente a nosotros. Como el frio escaldaba cada vez un poco más, nosotros habíamos calentado nuestras almas, exacerbado nuestras pasiones. Como el tiempo que día con día consumía el otoño, habíamos dado todo de nosotros en nuestro camino a la eternidad, vueltos dioses de carne. Erramos tanto que el castigo no fue menos que justo. Pecamos tanto que la condena no fue menos que necesaria. Fue tanto grave el crimen, que la vida que nos quedaba no bastaba para pagarlo. Pero siempre teníamos eso en mente. Como una voz pequeña e incómoda al fondo de nuestros pensamientos, tirando agua a nuestro sol interno, haciéndonos dudar ante la gran certeza de nuestros seres, molestándonos y sin darnos clemencia, porque al final era como nosotros. No cejaba en su deber, en su deseo, en su designio, igual que nosotros. Siempre te vi igual. Una sonrisa, una fiereza, una figura tan imponente, que aquella cadena llamada culpa, parecía no ser capaz de darle la vuelta a tu cuello, los mismo que al mío. Eso pensábamos, o creíamos, finalmente solo sé que fingíamos como los grandes bufones de nuestra tragedia personal. Quisimos ser todo lo bueno, todo lo necesario, todo lo deseado, todo lo que queríamos. En realidad, solo se nos permitió ser todo lo contrario. Una falacia tras otra a través de los días, de nuestra existencia. Pero no nos engañamos solos, siempre fue algo mutuo. Yo creyendo en ti. Tú creyendo en mí. Así era como hacíamos las cosas funcionar. Así es como logramos llegar al infinito. Y solo así es como pudimos probar la amarga derrota. Las remembranzas no solo me hacen pensar, me causan todas las emociones que solo la vida puede otorgar He reído a carcajadas, me he enojado a mares, volví a sentir la satisfacción de nuestros logros, he llorado por los caídos, pero ahora al final de cada recuerdo, me invade un miedo constante, uno que nunca antes había sentido. Porque sé que los recuerdos viven en nuestro pasado, siempre estarán ahí, incluso quienes solo lo hayan visto de lejos, también quienes solo lo hayan escuchado e incluso quienes, sin vivir en estos años, recuerden o sepan de nosotros. Ahora mi temor viene porque estoy en la certeza de que el futuro no es más que breve. ¿Cómo pensábamos en el futuro? Quizás solo veíamos ese delicioso ciclo rutinario, una y otra vez, luchando contra más y más adversarios, riendo cada vez más fuerte, festejando nuestros triunfos en grandes banquetes, una vida repleta de placeres, que nunca debía terminar. Porque yo solo sé, tú ansiabas alcanzar la inmortalidad. No como una mera ensoñación infantil o una fantasía de juventud en espera de volverse una imposible realidad, tú y yo, éramos conscientes de que los dioses no solo eran inmortales, sino que también, después del cruel diluvio, bendijeron a un hombre con aquel don. Pese a saber su nombre e incluso donde podíamos darle encuentro, nunca fuimos tras él, pues su mito era ser inmortal, el nuestro era el encontrarnos de cara con los mismos dioses y exigirles que merecíamos aquel regalo, que era nuestro destino, recibir la eternidad como premio por nuestros logros. He de repetirlo, que equivocados estábamos. Ahora es invierno, no solo en la tierra, sino también en nuestro camino juntos. El verdor de la vida ha oscurecido, la nieve y el frio le arrebatan su vida para dar paso al vacío de la muerte, la inexistencia, que en una futura primavera dará vida nuevamente a las flores y la vida misma. Yo estoy consciente que no viviré más allá del invierno que ahora contemplo. Al igual que las plantas, mi vida se irá con el frio, pero no habrá primavera que me de aliento nuevamente, no habrá sol que caliente mis cabellos como si fuesen hojas para permitirme estar de pie nuevamente. Y no podremos seguir juntos en este camino que hemos decidido construir en comunión de nuestros deseos y existencias. Todos mis recuerdos se agolpan, como la nieve lo hace a mi alrededor, se tornan en montañas, torres, casi incluso zigurats como los que mandaste levantar por montones para que tú gloria no fuese algo que se pusiera en tela de juicio por los demás, desde el hombre rico hasta el esclavo que caía agotado por empujar las piedras de tu imperio. Así mismo he de caer yo, como otro mortal más, sin que importen mis logros, mis riquezas, mi propio poder, pues la mortalidad es algo que todos compartimos, menos los dioses ingratos que se deleitan con nuestros sueños y ríen con los truenos de las tormentas al sabernos desesperados por vivir incluso más que ellos. Engañándonos a nosotros, hemos llegado lejos, quizás sea algo para admirar por otros mortales, para los eternos no es más que una comedia mucho más atractiva y deliciosa. Pues al tenernos postrados y convalecientes, como lo estoy yo ahora, es lo que más anhelan y disfrutan, pues todo lo que he dicho ya y lo poco que queda para exclamar, no son más que recuerdos que veo con nostalgia infinita, donde me gusta vagar, aun cuando mi pecho duele cada vez más que lo hago. Beben mis lágrimas, después de que ruedan por mis mejillas pálidas y caen a la tierra, degustan pedazos pequeños de alma, que siento cada vez más ligera, porque la devoran y cada vez toman partes más grandes. Mi sangre es su platillo favorito, y esperan gustosos mis entrañas. Los dioses son crueles no lo dudó, pero nosotros hemos sido necios y al final solo obtendremos lo mismo que nos hemos buscado. Y en nuestra búsqueda de eternidad, yo he encontrado mi final, y tú ahora buscas desesperado la manera de evitarlo. No puedo evitar sonreír cuando pienso en ello. Estar cada vez más cerca de la muerte, me hace más consciente de la vida, él que tú estés tan empecinado en alejarla, puede que solo acelere la tuya misma. Quizás lo que más disfrutan los dioses no es mi sufrimiento por perder la vida, sino el tuyo por perderme a mí, porque, aunque siempre fuimos dos grandes seres en un mundo tan caótico, siempre intentamos mostrarnos como una alianza de egos, una cumbre de voluntades encontradas donde uno era más capaz que el otro. Capaces de levantar montañas para superarnos entre nosotros. En realidad, solo construimos todo porque estuvimos juntos, aunque lo llegásemos a negar en solitario, la fortaleza siempre radico en nuestra unión, y ahora somos en verdad conscientes de ello. ¿Ese es nuestro castigo? La verdad, es que por mucho que lo pienso, no sé en verdad que es aquello que los dioses aguardan para nuestros seres mortales, quizás es lo que más me atemoriza, porque morir solo lo haré una vez, pero el castigo que me pueda aguardar después, quizás ahí es donde encuentre mi propia eternidad. Y tú eternidad, es algo que me preocupa. No porque temo que sufras un castigo junto a mí, no porque seamos al final dos víctimas y prisioneros de las profundidades por igual. Sino porque me apartarán de ti. Y no sé si tú podrás estar bien sin mí, porque con certeza sé, que no podré estar bien in ti. Ahí quizás es donde está realmente nuestro castigo. Quizás encuentres la ansiada eternidad, probablemente los mismos dioses que me tienen agónico, te den a ti toda la vida que desees, pero solo para que no llegues a estar en el mismo lugar que yo, o eso es algo que pienso. Quizás te den la manera de salvarme, solo para perderla de tus propias manos por un error tuyo, que gracioso sería, incluso yo no puedo evitar sonreír un poco fantaseando en ese escenario. Un pequeño vistazo al futuro que sé, no podré ver o vivir. Pero todavía tengo algo de certeza. Aún puedo pensar en que sin importar lo que suceda, hemos de vivir más allá de lo que nosotros mismos esperamos, aún más incluso de lo que los mismos dioses permitan o toleren. Yaceremos en nuestras propias mentes, nuestros propios recuerdos, nuestras almas carentes de mentes o sentires, seremos eternos no porque se nos dé la oportunidad, sino porque tú y yo siempre lo hemos sido con el otro. Nuestra eternidad estará en nosotros siempre, como todo lo que hemos hecho antes, siempre ha sido por nosotros y para nosotros. La propia pertenencia de nuestros seres, todo aquello que nos dijimos, que nos juramos, que nos odiamos, que nos amamos. Solo con eso, con todo eso bastará para que siempre podamos existir en un mismo lugar y en un mismo tiempo. Así podremos reírnos de los dioses una vez más, porque mientras ellos vivan eternamente guardando sus secretos de la humanidad y de ellos mismos. Tú y yo nos hemos sincerado con la existencia misma, para que nunca quede duda de quienes fuimos, de lo que hicimos, de lo que sentimos. La inmortalidad no será nada. Nada junto a nosotros.  
ENKIDU
Autor: Mr. Lucifogo 
En: Poesía 
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Yo soy y tú eres…   Yo soy para ti como para mí tú eres…     Tú eres, en el purpúreo espacio de una bóveda cristalina, el pensar acústico de unos bellos ecos rebotando en las paredes de mis anhelos   (como la angustiante desesperación dignificada de un sediento).   Yo soy tu sombra en la cotidiana alborada, proyectándome por el húmedo césped de tu pradera   (como el indubitable y dulce trino de un zorzal ermitaño cada mañana).     Tú eres el respiro que inhalo con deleite, aquietado en volados sueños quiméricos (como una niña inocente que acaricia su muñeca en navidades).   Yo soy quien te humedece con mis labios tu seca boca cada jornada, cuando sudas por el sustento oliendo a macho y te beso apasionada (como aderezando tus ansias con mi apetencia femenina).   Tú eres el agua fresca de una vertiente   que suaviza la fiebre inquieta entre mis piernas,   la que cae dentro de mi vientre   (como una estrellada y brillante cascada de simientes).   Yo soy la flama somnolienta que consume tus leños en una hoguera perfumada con idilios, solo con la esencia, sin mi nombre y perdida en la llovizna de una tarde…   (como cuando quedo embelesada con el difumado origen de un arcoíris).     Tú eres mi polo negativo necesario para activar íntimamente mi eléctrico proceso, formidable energía explosiva que me hace estremecer entera (como el misterio de la tierra cuando atrae al rayo y todo se ilumina).   Yo soy, la brisa refrescante, sin embargo,   después de la tormenta que trae calma con caricias de buena crianza   (como el molino de viento que luego retoma la obligada molienda).   Tú eres el insaciable lobo hambriento que mantiene sus instintos y vuelca sus posibilidades hacia un costado (como buscando algunos restos que tienten su mirada).     Yo soy la que te reclama, y quien te ama, por   los derechos exclusivos de los dominios de tu alma   que defiendo con mis garras y mis armas   (como lo haría una reina digna con su rey amante).   Tú eres la sal de mis comidas; yo soy el azúcar de tus postres…   (como merecidamente debemos ser una buena mesa para dos seres tan enamorados).    
                                                           Mayo 16 de 2022 Y te marchas..!Hacia dónde vas?.¿Será que a buscar el lugardonde te has perdido?,¿ o será  a usar tus alas de libertad?.Y te marchas..!Te llevas la mirada triste de lo que jamás podrásolvidar.Te llevas sueños y dichascon los que un día pintastenuestra felicidad.Te llevas el susurro de tiernaspalabras que en mi voz la nocheromántica te entregaba al llegar.Te llevas lágrimas de alegríascuando emocionada escuchabatus pasos y el corazón palpitabaal verte llegar.Y te marchas..!Te irás por la vera de los caminosacariciando las espinas de la rosaque vas dejando atrás y respirarásesa nueva brisa vestida de completasoledad. Verás aquel horizonte  densode nubes negras diciéndotea cada paso que todo , ¡que todoha terminado ya !.Mirarás al firmamento , peroa la estrella ,la más brillantede todas no la podrás encontrar,la misma que juntos ,absortos y maravillados solíamos contemplar.Y te marchas..! La luna acompañará en silenciotu triste deambular y el día te encontrará apenado mientrasque para mí, ¡para mí un nuevosol habrá de brillar..!                             Raquel C.Zurita    
Y te marchas..!
Autor: Raquel 
En: Poesía 
7 Lecturas
A raudales de alegría,como flores multicolores,siente el alma mía...cuando llegan mis profesores. Hoy no le traje manzana,a mi maestra consentida,le traje la tarea terminada,y una flor...en su día. A raudales de alegría,Le traigo aquí su regalo,no espero el diez, todavía,es por el 15 de mayo. A todos mis profesores,les deseo gran felicidad,que palpiten los corazones,es un día para brindar...
Triste soledad, la disfruto en mi habitación, solo yo y nadie más. Qué sucedió en mi corazón, ese día como cualquier otro; culpable la ventana que existió en esa cárcel que me gusta permanecer, cálido personaje caminando fuera de ella, cuáles son tus intenciones, perturbaste mi descanso y me enamoraste con tus encantos, acaso tanto tiempo sentada en la prisión que yo misma decoré, ya deliro con el príncipe que vendrá por mí, o un villano que sacrificaría todo por mí. Ahora me veo día tras día, esperando que las doce marque el reloj solo para contemplar tu hermosura con los cálidos rayos del sol, triste vagancia la mía de no poder hacer nada, simplemente manejar una ilusión en mi cabeza, de una vida irreal. El destino solo sabe todas las respuestas, ni aún las estrellas me pueden dar una pista. Como quisiera que alzes tu mirada y me veas, no sé si eso cambie algo o tu timidéz sea igual que la mía. Maldita sea esa sensación que no me deja decirte lo que siento, y sentirme aliviada por un momento, cómo poder cambiar ese defecto...pero en fin, triste soledad, solo estaré contemplando a mi cálido personaje desde mi culpable ventana.
Desde mi ventana
Autor: C 
En: Cuentos & Historias 
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Todos tenemos algún sueño o meta, un anhelo que queremos cumplir o conseguir, en otras palabras un deseo. Aveces tristemente no se llegan a cumplir todos nuestros deseos por diferentes factores, ya sea porque no hacemos nuestro mayor esfuerzo para obtenerlos, o simplemente la gente de nuestro alrededor no nos apoya. Tristeza y decepciones nos atormentan cada día, aquel sueño fustrado que no se ha realizado, pero...no se como tome las riendas el destino y que decida a favor de uno. Lo único que queda es desearlo con todo el corazón y trata de manejar algún hilo de la riendas de la vida (que ande suelto) y esperar alguna respuesta.
El Mayor Deseo
Autor: C 
En: Poesía 
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Caminando en largas calles a cada paso se sienten los achaquesNavegando en amplios mares dejar de caer en los abismales Mirando las estrellas  la esperanza solo se ve en ellasTan pequeñas y brillosas ellas no sollozan Hermosas rosas en el jardín  estáticas no se apresuran por su partirLuna llena en el cielo mirarla te da consuelo Caminando en largas vías contando cada díaCorta es la salida no quiero las despedidas. 
12-05-2022
Autor: C 
En: Poesía 
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 Cómo huir en un segundo no pido ni en minuto Un momento para descargarse simplemente desahogarse  Cómo poder dejar la mente en blanco por un segundo y dejar de pensar en todo el mundo Tranquilizarse por un momento poder dejar de estar atento  Cómo dejar de fingir por un segundo y que dejen de felicitar mis atributos Estar liviano y contento solo relajarse y sentirse ameno  Cómo dejar de tratar por un segundo y sentirse libre, ya no ser un meditabundo Descansar realmente y actuar pacientemente. 
En segundos
Autor: C 
En: Poesía 
4 Lecturas
Por Roberto Gutiérrez Alcalá   ¿Es usted una de aquellas personas que no pierden oportunidad de decir algo -lo que sea- acerca de cualquier tema o tópico que les salga al paso en una reunión de trabajo, de amigos o de familia? ¿Apenas se halla en compañía de algún conocido (o desconocido), experimenta la impostergable necesidad de hablar hasta por los codos? ¿Su frenética incontinencia verbal ya le ha causado más de un intensísimo dolor de cabeza? ¡Cálmese! Nosotros le enseñamos a saborear las mieles del silencio... Búsquenos ahora mismo y sea capaz de mantenerse herméticamente callado aún bajo las circunstancias más tentadoras. Resultados garantizados.
Un amor sin límites, que los llevó a la muerte, por supuesto que es una novela ficticia, pero tan impactante es, ese amor u obseción muchos tienen varios aspectos para llamar ese acontecimiento de emociones. Dejando atrás eso, ustedes que piensan, tan dramática es esa novela. Este amor sin escrúpulos demuestra los lazos verdaderos entre dos personas sin tanto tiempo de estar juntos, ya están sellados con un pacto que literalmente los une para siempre, será que algo así puede pasar, aunque no lo dudo mucho.Tan corta fue la vida que ellos vivieron, aparte del sufrimiento que tuvieron, tragedia que al fin y al cabo nos deja envueltos en emociones. No le diré que terminé llena de romanticismo porque sería mentira, hubieron sucesos que de haber sido diferentes hubiera cambiado toda la historia, pero que puedo decir, si de eso se trata una tragedia, aunque mi mente y corazón terminaron flotando (confusos).
Romeo y Julieta
Autor: C 
En: Artículos 
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¿Cómo describir la vida, como la describirías tú la vida? Part. 1   En forma científica y protegida por toda la comunidad que está en contra del aborto, la vida inicia en el momento que se embaraza la mujer, pero estas palabras que vienen a continuación no se trata de la vida en si seguida desde la forma mencionada, esto va más allá de como nuestro cerebro y nuestra energía puede absorber un punto de vista de la vida única en si, como siempre digo capa persona es un planeta, son completamente distintos. Ahora imagínate que tienes el don de la empatía, trata de ponerte en el lugar del otro de manera cerebral y sintiendo los desniveles de su energía , esto es algo posible hasta cierto punto ya que no puedes sentir lo que genera en su energía algún tipo de problema que esté pasando, tal vez puedes  hasta encontraras la solución más rápido que él , pero no es posible esa solución para dicha persona ya que su vida fue formada de otra manera  por tanto su apreciación a la vida jamás será igual a la de otros y viceversa   La vida en el amor Ciertamente el resultado que nos sumergiéramos a esta rama de la vida que todos tenemos es por un desamor. El cerebro experimenta muchos tipos de amor en su crecimiento, crea una ideología personal tal vez marcada por su alrededor, pero en sí muy propia. Todo inicia con el amor de la familia, a los padres, hermanos , desde esos primeros pensamiento inocentes ya el cerebro comienza a poner prioridades ya crecen teniendo una lista del que más quieres al que menos quieren sin embargo es una etapa que pasa muy rápida pero teniendo un protagonismo muy importante  ya que en esa transición las experiencias vividas comienzan a moldear sus principales referentes de lo que es el amor hasta que se llega a la etapa con más preguntas en nuestra vida amorosa .¿cuál   es la fórmula para encajar con una persona? , que tenga el complemento perfecto de lo que es el amor en la vida, que los patrones coincidan de tal manera que sea duradero y con una energía muy positiva para las siguientes generaciones. Es un camino de buenas y malas decisiones que te enseñan a poder subir un peldaño más hacia la cima del amor para siempre, todo esto es impresionante, pero existe el tiempo y quedan fuera de esta carrera, es aquí cuando las próximas generaciones crecen absorbiendo en parte el patrón de tal panorama y generando una energía negativa, retrasando que el amor sea la solución a todo en la vida. Si cada persona de este planeta sin excepción pudiera encontrar a su otra mitad, encajando perfectamente, el amor gobernaría en el planeta y   las siguientes generaciones encontraran el poder relacionar el amor con la vida en sí. La vida amor al planeta Lo más bello en el planeta es el planeta en sí, capas de poder tener infinidad de lugares que para cada persona que tiene su propia vista de la vida podría disfrutar, entonces por qué destruirlo y dañarlo, en qué momento de la historia se habrá generado ese desprendimiento de mala energía que fue expandiéndose por el planeta creando más rasgos ambiciosos a costa de cualquier cosa, así sea explotar su propio hogar su planeta. El amor al planeta debería de estar en las prioridades de formación de lo que es la vida experimentada por cada ser que llega a este mundo, si no lastimas a alguien que no se puede defender es donde se empieza a conocer lo que es querer y respetar el lugar donde nos brinda infinidad de cosas.
la vida
Autor: DIEGO PAREDES 
En: Ensayos 
3 Lecturas
El soltar a las palomas al aire es como un caminar sin regreso pero con esperanza, cada segundo de vuelo al aire es más intenso, las ideas de voltear al pasado son más frescas pero con el paso del tiempo deben ser más escasas, una fuerte lluvia puede ayudar a disimular un sinfin de problemas, las alas se extienden con plenitud, el viento las traspasa con firmeza a cada pluma, los aleteos son un claro reflejo de un grito a la libertad sin retorno...
Yo me Llamo Eduardo Noh   Yo me llamo Eduardo noh, vivo en la ciudad de Mérida, Yucatán en México, puedo decirles es una ciudad muy bella y tranquila pero su calor que hay aquí es demoníaco. La verdad amigo les cuento soy una persona muy tímida con las mujeres al grado de ser virgen a los 30 años, creó la mayor parte de mi vida le he pasado leyendo libros, siendo un gran estudiante y el típico nerd de escuela, pero me falta un amor en mi vida y lo más importante sexo porque no quiero morir sin poder sentir que se siente eso que llaman sexo. En la escuela me siento casi libre de no ser por el acoso que recibo de mis compañeros en la escuela.Si deseas seguir leyendo sobre Eduardo Noh un estudiante de Enfermeria que cae en adicciones fuertes, compulsivas y en la locura total dentro de una cuidad cosmopolitan como Cancun dentro un abmiente complicado por el padillerismo y el abuso de las drogas, ponte en contacto conmigo con el tema pago por yo me llamo Eduardo Noh, en el cual tiene un costo de 150 pesos. ESCRITOR LUIS FELIPE MEDINA RIVERA EL PSICOLOGOPOSMODERNOMERIDA, YUCATÁN, MEXICOCEL: 52 999 530 5564 linea whatsaapTEL; 9999 490 54 45EMAIL: psicologiaposmoderna@hotmail.comFacebook:  https://www.facebook.com/psicologoposmodernoluisfelipemedinarivera        
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