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En tu invierno pude crear el calor parecido de la hoguera, podía traer el trigo encostalado al final de la tarde hojaldrada y cubierta entre los azules profundos del cielo con un manto grueso de nieve blanca en el horizonte. En tu invierno, encontraba flores de colores, que te traía a tu aposento y ponías en el florero sin cambiar el agua y quitar las viejas. En el frío de tu invierno era la manta que te cubría el frío de las piernas y que te levantaba con el sonido de la tetera llamando al café hecho, pero que decías que te hacía calambre y al café le faltaba azucar. En tu invierno, te contaba los días para la primavera y la salida de esta casa, de la cual querías irte sin cubrirte, y llenar de llamas la casa, cual fogata. Cuando el frío invierno te quemaba, te cubría entre mis brazos y te daba el calor que tú querías, pero te agobiabas muy rápido. Cuando el invierno te aburrìa, llegaba con mil ideas e historias que contarte, y te gustaba quedarte dormida hasta que eso pasara. Pero era eso, un invierno. El invierno dura tres meses, y necesitas con quién refugiarte. Ya que llegue la primavera, puedes llenar de llamas la casa.Quémala, deja ahí miles de historias, deja en la ceniza el cariño y el afecto que pudimos construir y la oportunidad que se llegó a percibir. Deja que las llamas ayuden a dejar tus tinieblas, deja que sea una buena bienvenida a la primavera.Y llegó tu primavera, y construirás una nueva casa. Llegó tu primavera y será la soda fría quien te refresque y te aleje del calor del que muchas veces te quejaste. Llegó tu primavera, y ya no te quejarás de los calambres que te produce a tus piernas. Con las dulces flores de tu nueva casa podrás llenar y cambiar el agua de tus floreros sin que te parezca que es una pérdida de tiempo. La primavera hará que ya no le haga falta azucar a tu café. Por supuesto que la primavera te hará vivir las historias que no pudiste vivir y solo escuchabas de mi parte. La primavera hará que el gran manto blanco sea un dulce prado verde lleno de espacio que no terminarás de recorrer. En tu primavera encontrarás miles de flores que aceptarás con el mayor de los aprecios, dulces nuevas y sanas, llenas de color y alegría. Total, nunca fuí ese alguien tan importante.
Dedícame Tu vozUnos 10 segundos Y yo te dedicaré Unos 10 poemas más .    . 
Dedicame
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
17 Lecturas
                   Fundamentalmente tropiezo en mi torpeza,                  sin los lamentos que acompañan a los seres quebradizos.                  El llanto y la congoja se visten para acompañarme,                  mientras la tierra vibra en sus amorales alaridos.                  Mis pensamientos herméticos se sientan sobre las madreperlas,                  queriendo apoderarse de su color de nácar.                  Yo en mis sempiternos derramamientos de mí mismo.                  Rebozandome en las veredas que cautelosamente apartan a los ciegos.                  prácticamente resbalo en mi estupidez y me levanto afónico.   Repitiendo enteramente mi comienzo indejable. tal un espejo que se otea en otro y otro                    Me conturban tanto la soledad como los salones sin fondo de mi vacio infinito, de potrero                  y el divagar por sendas inconcretas, donde encontraré mi pérdida maciza                  Como joya empujada  forzosamente a arrugarse y entregarse a lo insustancial.                  Me he despeñado muchas veces desde las caídas de mis diástoles sin notarlo,                  y desperdigado en la torridez de los remolinos que descreen de mi ánimo.                  Aún desde distintos farallones me ido abajo, desgajando a mi estirpe        y oscuros acantilados se repartieron mi saliva y los despojos de mi cuerpo, sonriéndo.             Pero de lo mortifero suelo levantarme y sacudir sus regaladas mellas polvorientas      y contagiarme de la entereza de los albatro célicos cuando intuyen el levantamiento del alba,               Pervivo en mi vaguedad de hombre del que se valieron concertadas infamias espinozas             desde el áspero fango con la casi ignota esperanza que encierra cada novísimo níspero.
Fundamentalmente
Autor: Richard Albacete 
En: Poesía 
15 Lecturas
                        No canto,                   reincido en incidencias,                  y en las condiciones en que te ruborizas                  en la aplacada sierra en que la plétora                  se hizo aún más amplia al alcanzar tus pautas.                   Aprisionado en mi pasión de bronce repartía                  invitaciones aviezas para atrapar tu encanto.                  Te enviada ramilletes de halagos que hacían que te cimbraras,                   como para malograrte en algo, sin que te dieras cuenta.                  Te definí como era loable de cercar con asedios                   poseedora de un alma dignísima que desoyera ofensas.                   Remecías mis ojos vanos y muy parcializados                   desmereciendo ser diana de mis tretas molestas.                   Pero dejé de mecerme y me volatilicé lejos                   antes de descubrirse que mis mañas querían tu crepúsculo.                     
No canto
Autor: Richard Albacete 
En: Poesía 
13 Lecturas
. -!!! Ay DIos tantos sueños son los que van muriendo en nuestra vida¡¡¡ Tantos, que aunque no cumplido, nunca pero nunca por los años se olvidan. Yo si tuve muchos sueños, que en una quimera con el tiempo se convertirían. Cuanta veces me vi en un escenario, con mi nombre coreado en una gran algarabía………   . -Cuantas veces quise componer canciones, que hablaran de mi amor y mis alegrías. Que enamorara con bellos compases a esa mujer, que en silencio yo amaba, yo tanto quería. No llegue a ser cantante y no pude en ningún instante hacer por el mundo mi voz conocida. tampoco logre su amor, el sueño más destrozado que he arrastrado ya por años, y por días…   . - logre escribir poemas, que fueron alabado, aunque solo por desamor se escribían Hablaban de su figura, de su exótica piel, esa que presumí que algún día llegaría a ser mía. Nunca lo fue, tal vez nunca supo entender lo que por ella mi alma realmente sentía. Tal vez no fue lo suficiente mujer, para admitir que ella también en su interior me quería…   . -Tal vez tuvo miedo, de todo lo que yo en sentidos versos de amor le prometía. Tal vez pensó que al igual que otros lo hicieron, de sus sentimientos yo me burlaría. Con mi guitarra llorando, rasgueando sus cuerdas, pensando que tanto amor ella no merecía Pero que podía hacer si a esa ensoñación le había entregado sin resistencia toda mi vida…….   . -Ella fue mi sueño dorado, con el que pensé que de no cumplirse mi vida acabaría Pero ya ha pasado tiempo, y nunca mas en ese espejismo cruel yo persistiría al final del tiempo morirá el o moriré yo, la eternidad se encargará de que ya no exista el hielo se derretirá de nuevo y mis sueños se apagarán en la oscuridad de mi tumba fría… " a veces pienso que aun le amo, pero creo que ya estoy diciendo demasiado.."
Primer capítulo Llegó al pueblo en los momentos que la tarde terminaba su función y la noche ocupaba su lugar. No restaba tiempo que perder, la hora fijada, las 21, estaba muy cerca.  Poca luz en las calles, alguno que otro perro aullaba sus quejas al mundo, era de suponer que todos los parroquianos, a estas horas, compartían sus alegrías o penas junto a sus familias dentro de aquellas precarias viviendas, apiladas a ambos lados de una calle larga y obscura, única del poblado, que con seguridad había quedado olvidado en cuanto mapa existiera de la zona, si es que hubiera. Dudó unos segundos al percibir una sombra acercarse en su dirección, optó por aguardar. Un hombre de altura considerable, caminaba a paso lento; a escasos metros se percató de su peculiar vestimenta, una capa inmensa negra, que inclusive arrastraba, cubría su cuerpo, sólo su cabeza, rapada, era posible distinguir. Interceptó su marcha y en voz cortante preguntó: - ¿Quién se acerca? -No interrumpa mi camino, forastero- dijo el hombre, sin siquiera detener sus pasos. -Un segundo de su tiempo, requiero, buen hombre- Alcanzó a esclamar, consiguiendo que el interpelado detuviera su marcha. - ¿Qué busca en este lugar que no es el suyo? -La casa grande... me aguardan allí, ¿está lejos? El hombre, levantó su mano, señaló una casa alta, a escasos metros, del lado de enfrente de la calle, y agregó: -Apresuré, no falta mucho para que cierren el portón, después... será imposible entrar- y continuó caminando, sin esperar respuesta. El forastero, como había sido catalogado, ni lerdo ni perezoso cruzó la calle encaminándose al lugar indicado.  Una luz mortecina se expandía como una nube desde el interior de la casa señalada. Al acercarse se detuvo frente a la entrada, quiso escuchar unos débiles acordes de un piano lejano; el portón empezó a cerrar el paso, miró el reloj, exactamente las 21, como fue anunciado por el hombre de la capa, inhaló una buena carga de oxígeno e inició su caminata hacia el interior. Segundo capítulo Aparentemente todos habían llegado, nadie se atrevió a rehusar la invitación. Era éste un desconocido lugar, como era acostumbrado, cada ceremonia requería un predio distinto, así se evitaban presuntos espías o intrusos . El alguacil de turno, (vestido de marrón), le entregó la capa (de color bermellón, décimo-tercer grado de jerarquía), la cadena con la medalla del triángulo, y la consabida cuchara de madera negra.   Segundos ocupó en colocarse el atavío, colgó en su cuello la insignia y con aquel estoque simbólico en su mano derecha, ocupó el espacio que le aguardaba, dentro del rectángulo interno. Los reflectores aumentaron su luminosidad, era casi imposible distinguir, todo se convirtió en siluetas, el consabido tronar de la trompeta dio por iniciada la sesión de esa noche. La luz menguó su poderío, el alguacil otorgó vida a los candelabros, las velas de colores envolvieron a todos los presentes en un arco iris. Como un relámpago, apareció en el centro, dentro del círculo rojo, el Adalid del actual lustro.  Con una medida inclinación de su cuerpo, detuvo su mirada, por segundos, en cada uno de los treinta y tres convocados. Tomó asiento, y todos, de acuerdo a su rango, se acercaron y tocaron con sus respectivas cucharas su mano extendida. Terminada la parte primera del evento, uno a uno, fueron invitados a ocupar sus prefijados asientos en la inmensa mesa de deliberaciones. Al terminar de ubicarse el último de los camaradas, el Hermano Mayor, tomó su puesto en el extremo izquierdo de la mesa rectangular, exactamente frente al candelabro de bronce, símbolo de la sociedad; con voz pausada, sin alti bajos, dio la bienvenida, auguró éxito en los diálogos, comprensión entre los participantes y prudencia en las conclusiones y agregó: -Hoy debemos considerar a un iniciado, y para comenzar, deberá beber del cuenco con el vino sagrado. La ceremonia continuó de acuerdo a la tradición llegada desde tiempos remotos. -Pues entonces jura por tu honor de no traicionar alguna vez los secretos que se te revelarán -prosiguió el gran Hermano. Cada uno de los Hermanos, ocupaban puestos importantes allí afuera en la vida real. Un aro más se adhirió al gran círculo, un nuevo Hermano entró a una de las sectas más discutidas.                                                    //////////////////////// Vivir en un mundo sin percatarse del significado del mismo es como deambular por una gran biblioteca sin tocar sus libros.                 De: "Las enseñanzas secretas de todas las épocas" (H. P. BLAVATSKY)                                                    ///////////////////// *Registrado, Safecreative N° 1305075070811 *Imagen de la Web
 LLAMADAS PERDIDAS Un día, sin metas, sin proyectos, sin actividades, llegan a mi mente momentos entrelazados en tristeza, alegría y monotonía, causando cierta confusión, nada que hacer, puede decirse más monotonía que cualquier otra cosa. Todo parece inmóvil, sin sentido, sin actividad, sin ánimo, navegando en la nada durante horas del día.  Busco en mi celular algo que distraiga, encuentro varias llamadas perdidas de familiares y amigos, se trata de malas y buenas noticias al mismo tiempo. Tales noticias son: dos hermanas hospitalizadas, una por cáncer, otra por neumonía, despedidas de mis seres queridos al partir a otros países, uno por trabajo y otro por estudio, otras llamadas de felicitaciones por progreso de mis hijos y por mis éxitos en uno de mis trabajos.  Todo el mismo día. ¿Cuál monotonía?       
LLAMADAS PERDIDAS
Autor: Lucy reyes 
En: Ensayos 
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   Quisiera conversar con Distancia Y preguntarle ¿Por qué solamente mis palabras pueden estar con ella ?   ¿ Y yo no ?          
Distancia
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
10 Lecturas
Nada se puede comparar al calmo y abrazador amor impoluto recién iniciado de dos seres enamorados, aquel que nos envuelve de sueños y aquel que forma parte de nuestras necesidades constantes, como si fueran imperiosamente el aire que respiramos, o si fueran los colores de nuestra escena de la vida; aquel que atrapamos celosamente entre nuestros brazos con un apetito voraz y cegados por la intención irrenunciable de no soltarle jamás. Ese amor que lleva en la composición de su estructura la esencia pura de ser para siempre y la que enarbolará en su bandera los matices de las promesas, las entregas, la fidelidad y la percepción de todo lo bueno del entorno, como si fuésemos habitantes del paraíso. Nada, entre los tesoros que se pueden albergar en nuestros corazones, se puede asemejar a estos sublimes sentimientos y, lo hermoso de todo ello, es que no dependen de edades, épocas,  razas, credos, ni géneros; solo penden de un mágico hilo rojo por cuyo interior circula la voluntad, entremezclada caprichosamente con una irracional porfía. Curiosamente en la mayoría de los casos ese mágico hilo rojo es de una extensión casi eterna y no es extraño que se prolongue más allá,  aún después de la separación de sus polos, fenómeno que la naturaleza del hechizo cambia su armadura y luego de haber gozado del fantástico privilegio de haber sido llamado amor, ahora es un maldito dolor.  
***AMOR***
Autor: juan carlos reyes cruz 
En: Ensayos 
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No sé con qué parte de ti quedarme  Con la parte que poco y nada conversa conmigo Como lo hacíamos anteriormente  Con la parte que me rechazo un beso  O con la parte que me recibió un poema. 
                                 Se equivocaron los que antes de mí fueron y malamente te describieron                            Para que estudiarlos si no te confirmaron reafirmando su incompetencia ?                         extraviados en sus contemplaciones sin cohibir sus miramientos subjetivosquizá depilandose en el alóe de los aguamaniles o evitando desfiladeros que no los asediaron revolcándose en el error grave del que muerde al cansancio que emanan sempiternos itinerarios                   pensandose correctos, como los que lavan y arreglan las hojas de las azaleas                      y luego reptan sin orden por las gracias del sándalo, seres hipnotizados                    No supieron calcular la connotación ordenada de tu ordinario latido.Ni el detalle revelador que cae y brilla al pormenorizar tu silueta y te pluralizaron como menuda      Como aquellas que apenas vaporizan las vertientes de los resecos pedúnculos con su vilo                  como cualquiera que desfila sin la impronta de altísima elegancia ingénita    pero no eres declive pasajero ni falda reservada para llenarse de cadillos polvorientos.                           Resuenan tus pasos en tus modos y magníficas formas perfumantes:    Te asignaron a lo normal sin deternerse a analizar el vaho sedoso intrínseco a tus labios,                                        ni la atracción constelar en la que palpitan tus pechos vueltos vapores y columnas                     Delictualmente te excluyeron de lo que camina y aturde campanadas y pisotea runas                  La que es tormenta y fuego y singularidad en muslos depurados en lo mitològico                   La que es suma de las delicadezas y ni siquiera discrimina al de mirar protervo y hosco                        Entras por los ojos que sembraste en mi pecho de confuso lunático erotizado   y me habitas y fluyes alineando mis nada importantes huesos enclavandote y mi alicaido íjar             subiendo por mis costllas, que extraviaron su aspecto de vigores densos y textura                 mentolandome con una frescura que se hinca en los laberintos de mi mente.                  Y sales de mí y amaneces con la calidez risueña de la que me fue concéntrica,                    sacandome de mis fugacidadez y cortedades: ramillete de esperanzas vibrátiles:                Al unísono el alba se proclama poquedad estimando tu creciente refulgencia y se aleja.               Volviéndote agua dulce llueves y bautizas a aquellos a los que les abres los ojos                                                                         
Se equivocaron
Autor: Richard Albacete 
En: Poesía 
8 Lecturas
                         Señor de tus colinas                           de tus domos                                 de tus redomas romas.                         Mandatario al que compasivamente respetas                           y le animas a dejar su pasividad y recuperarse                            del dolor de las trampas que una vez lo esquinaron                            le inoculas la calma que aflora en las muchachuelas pacientes,                             mostrandote mansa y de interioridad indómita,                              te toco la cintura y simplemente no me amilano                               perpetuamente me volvería una cándida caricia,                              desterrando de mí esos afanes de buscar guerreras vocaciones,                              sintiendote estío inmediato que a mis yemas se aferra,                  paz absolutoria, final de mis estruendos, luz acariciable que vence vendavales.                      labrada absolutamente para mí y mis instintos viscerales.                       Un renacer en una piel que es cauterizadora de mis mil desconsuelos.             No hay en ti ni una de mis inmensas manchas capitales ni restos de imprudencias:                Con pureza me azuzas a que compartamos un castillo de flores                        y que bebamos del rocío que se levanta como copa desde la tierra grata.                                
                   Acontece que meticulosamente te amo a diario,                 que te apetezco como a bocado trascendente.                 Que me importa tu insólita filosofía errada,                 Que te considero mi particular ménade.                 Descompuesta en tus mieses de sorpresiva maravilla                 cada movimiento tuyo es como un ritual despampanante                 tus gestos y pasos sencillos le dan majestuosidad a los recintos.                 Como una estela de andares espumantes desprendida de lo voluptuoso                 Este amor inaudito acontece humedeciéndonos                 a la hora en que se acrecientan las fecundidades:                 Hora de latidos plenamente perfectos                  reforzados por un alba sincronizada a nuestros  fogozos ánimos.                 Confeso, me aparto y doy  por finiquitadas mis rudezas                 y  mis disgustos cubro repugnando mi sino al que no reprochaste:                 La dicha es más que sonora cuando entras a la alcoba y abiertamente te descubres.                  Incurrimos en los diáfanos pecados de los que se aman sin arrepentirse.                 Infinitamente codependemos uno del otro: nos conjugamos y enmendamos.                 Resarcimos aquello que nos haya dañado como habitual milagro en piel de lumbre      anulando escondidos  espantos que quieran atentar contra nuestras candilejas, distrayentes                 Somos los apátridas que no compartirán su rúgula con importunos comensales.                 Los que han encontrado el benevolo significado de lo que es virtuoso.                  Aquellos que abandonaron  sin pudor lo que es recato o cólera pasajera :                  La fulgurante dupla cristalina que no ahorró caricias ni palpó lo ominoso.         los que se van encaneciendo mientras se van amando en su invisible bohío                                 invariablemente danzando en las cumbres de su generosa dicha, escrupulosamente                  Los que nacieron para despilfarrarse en abrazos sin creerse miscelánea                 considerando que pueden definirse en la efervescencia de sus ubicuos besos.                                        
Acontece
Autor: Richard Albacete 
En: Poesía 
8 Lecturas
Y aquí estoy escribiéndole a los momentosCuestionando mi memoria Por conservarte tanto tiempo    En estos versos Quiero hablar de todo Aunque los años Vayan destruyendo   Sin sentido  escribo  Y por escribir Siento que muero Pero también siento mi cuerpo más vivo  Poesía En delirio A veces encadenada Y condenada a tu eterno olvido  Admiro Tu risa Tus ojos Tus labios infinitos                 
Momentos
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
7 Lecturas
 Podría faltarme el dinero Podría faltarme el aire Podría faltarme la poesía  Pero por favor que ella no me falte . 
Podría.
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
7 Lecturas
  Querida mía  Quisiera que nunca dejaras de hablarme No sabes lo que se siente Que entre tanta soledad Entre tantos sentimientos oscuros  Estés tú Conversandome De tus sueños , de tus ilusiones De tus tristezas Me haces sentir viva Cuando yo pensé Que ya no podía sentirme así  Con el solo hecho De decirme que te importo Me devolviste la vida.  Gracias por dejarme conocer  tu risa Porque es igual de hermosa en persona que en fotografías.     
Y.
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
7 Lecturas
Sentirse feliz és la cosa más triste que una persona puede experimentar.El momento en el que te das cuenta que ya no volverás a tener ese sentimiento en mucho tiempo, y te aferras a ello como si fuera lo único que te puede hacer vivir.No recuerdo la última vez que fui realmente feliz. He estado tanto tiempo hundida en mi pozo que me he acostumbrado a estar triste o no sentirme ni bien ni mal. Sólo existo, pero no vivo. Hace tiempo que no me siento viva, respiro, camino, me siento contenta a veces y triste muchas otras veces, pero hay un vacío en mí que no lo consigue llenar nada, por mucho que lo intente. Ese vacío que me hace pensar; ¿por qué sigo aquí? Pero últimamente he encontrado personas que pueden llenar ese vacío un poquito. Espero que yo también les pueda llenar un poco el suyo. Me gustaría pensarlo. Que les haga feliz como ellos me lo hacen a mí, por muy diminuta y poco duradera que esa felicidad sea.
Felicidad
Autor: Danni 
En: Ensayos 
4 Lecturas
   
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