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Arrodillada estoy esperando el castigo.El látigo que forma la entidad de una serpiente,es la continuación de tu mente oscura de infinidad de recovecos donde las arañas sin escrúpulos ni culpas navegan en el Mar Rojo de tu odio.No hay nada que hacer. Solo ennegrecerme en sangre.Oblicuidad sin sentido.Imagen: "Luz" de  Daih
IZQUIERDOSIS, IZQUIERDITIS, IZQUIERDEMIA...  "...Un mal rojo, que se te enroca implacable en las neuronas dejándote sin posibilidad ninguna de raciocinio ni reacción. Anula de tu organismo cualquier posibilidad de decisión honorable o sensata, y te empuja, tanto a la estupidez como a la bellaquería y hasta la infamia de forma tal, que dejas totalmente de pensar por ti mismo.  O eso parece, según los datos que reflejan los encefalogramas planos..."  Por favor, pincha en el enlace siguiente y sigue leyendo el relato en mi blog. Graciaaasss... https://historiasenunfolio.wordpress.com/2021/04/29/izquierda/    
Sé que escribir A veces nos vacía .. Tengo el alma llena de sentimientos.. Necesito arrancarmela y tirarla al fondo del océano..  A un océano de lava..Para que se queme junto a mi cuerpo..  Sé que escribir...me libera..Pero tampoco se trata de cumplir una condena..No estoy en una cárcel..Pero si estoy presa en vida..  Escribiéndole a amores del pasado.. A recuerdos que ciertas veces parecen pesadillas.. No pretendo dejar huellas..No pretendo que ellas dimensionen Cada palabra, cada pensamiento y sentimiento que en este momento estoy plasmando    Solo espero que algún día Lean esto y ellas dos Sepan que mi corazón vivirá eternamente en sus risas            
C y D
Autor: Raisa Morros Green 
En: Ensayos 
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¡¡QUÉ RISA...!!  Me despertaron aquellos golpecitos insistentes en la ventanilla de mi coche. Toc, toc, toc…Vaya nochecita de marcha tan potente la que me pegué, lo malo, es que solo tenía recuerdos hasta las cuatro o así de la madrugada; del resto, no me dejaba acordarme el alcohol. Toc, toc, toc… Envuelto por completo en la niebla de la borrachera que aún llevaba, tardé en reaccionar. Toc, toc, toc… Poco a poco fui percatándome de que lo que oía, también, eran pitorradas de coches enfadados que me rebasaban por la izquierda, ya que estaba parado así sin más, justo en medio de mi carril, y en una de las principales calles de entrada a Mi Pueblo. ¡Qué extraño…!Toc, toc, toc…  Lo raro, es que eran ya más de las 8 de la mañana; lo malo, es que llevaba un pedal tremendo y estaba parado en un semáforo; y lo peor, es que me había quedado durmiendo mientras ese semáforo estaba en rojo… Lo que no sabía, era cuánto tiempo había estado ahí tirado con el motor en marcha, con la cabeza apoyada en el cristal de mi ventanilla dándome todo el sol en la cara, y roncando hasta babear con la boca abierta de par en par. Toc, toc, toc…  El susto me lo pegué unos segundos después -mientras aclararaba aquella espesa niebla etílica- cuando giré la vista a la izquierda, y me cruzé con la de aquel guardia civil al otro lado de la ventanilla… ¡Joooder…! Era aquélla una mirada severa aunque diríase que a la vez como hilarante y asombrada, incluso tierna… Hasta me pareció detectar la mueca de una ligerísima sonrisa en su cara. Me hizo aquel agente el gesto imperativo de que bajase la ventanilla, tras lo que me saludó de forma reglamentaria, llevando el canto de su mano derecha recta y a la sien. — ¿Buenos días, se encuentra Usted bien…?— Pues hommmbre, mire yo…— ¡Salga del coche, por favor…! Me interrumpió drástico al ver que sí, que yo al menos reaccionaba. Cegado por los rayos de sol mañaneros a tan tempranas horas, salí del coche a trompicones todavía bajo los efectos de tanto cubalibre: todo borroso, confuso, muy mareado… Tanto es así, que el agente, muy suave y amablemente me agarró del brazo y me acompañó a la sombra de la acera opuesta, introduciéndome en una especie de soportal que estaba abierto, y haciéndome sentar con cuidado en un banco de madera que había junto a la entrada… Pasaron los minutos, y despacio, fui pudiendo enfocar tanto la vista como los pensamientos, hasta que conseguí hacerme una ligera idea de lo que me estaba pasando. Me levanté de aquel banco procurando dar muchos menos trompicones, salí de nuevo a la calle, y allí estaba el agente tomando notas junto a mi coche… Y lo mejor, fue cuando al girarme mareado con intención de volver al refugio del soportal, levanté la cabeza y con algo de dificultad, pude leer en el frontal de las puertas aquéllo de TODO POR LA PATRIA. ¡Ostiaaas…! No sólo, iba conduciendo borracho perdido y me había quedado durmiendo al volante parado en un semáforo en rojo, sino que además, el semáforo donde tan plácidamente dormía, resulta, que encima era el que estaba justo frente a la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Mi propio Pueblo… ¡Mira tú qué casualidad coooño…!Y claro, setenta y dos horas me tuvieron cómodamente alojado allí mismo y a pensión completa. Creo, que absolutamente todos los agentes de la Casa Cuartel se interesaron con verdadero cariño por mí, y por conocer la mayor cantidad posible de los detalles de mi digamos que peripecia… Fueron amabilísimos conmigo, a la vez que también condescendientes y comprensivos con aquel suceso tan insólito y chocante, que había yo digamos que protagonizado. Años más tarde, uno de aquellos agentes me confesó todavía con sincero cariño, que pasaron unos ratos estupendos riéndose de mí todo lo que quisieron. ¡Qué cosas…! Yo ahora también me río. ¡Venga, supéralo…! Antonio Rodríguez Miravete. Juntaletras.
No sé conservar amistades..No sé conservar amores..   A mis putos cortos 31 años..Soy un fracaso total !!  Silencio y soledad.. tanto que agobian  
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Autor: Raisa Morros Green 
En: Ensayos 
32 Lecturas
EL CEREBRO...  "A veces ciertas frases, ciertas melodías, ciertos recuerdos afloran. De alguna manera mis neuronas guardaban registro de ellas. Por alguna rara asociación, por algún capricho de la bioelectroquímica de mi cerebro, las recuerdo, se presentan en el plano consciente. El que pudiera haber un correlato material de las cosas espirituales, acojona… Cómo se ‘enciende’ una determinada zona de mi cerebro cuando estoy consciente, y que si no lo estoy está apagada, tendré que creérmelo… Como en Dios..." Por favor, sigue leyendo en mi blog... Graciaaasss. https://historiasenunfolio.wordpress.com/2022/08/14/el-cerebro/
Desde mi opinión personal ...Me he preguntado que es la poesía para mi..  Poesía es el mundo..poesía somos todos..    Mi absoluta poesía eres tú   " No quiero escribir versos sin alma..Ni que a mi alma le falten tus versos " 
 Te amaré...Te amaré en silencio,En la desesperación y la premura,Te amaré hasta al final de los tiempos,En los limites de la locura. Te amaré a fuego lento,Entre el perejil y el cilantro,Te amaré con gran sentimiento,Que la sal saldrá de mi llanto.    Te amaré como aman los enamorados, Recorreré tu cuerpo una y mil veces,He de encontrar el momento apropiado,Para que así tú me beses. Te amaré en la locura,Entregando el corazón,Conoceré tu alma pura,Y seremos uno los dos.
Una gran polémica se ha desatado en esferas oficiales, sociales y políticas del país, ante la iniciativa presentada por el partido Ecologista Verde consistente en una ley que prohíba a todos los chilenos el tirarse peos, en cualquier lugar, a cualquier hora y bajo cualquier circunstancia, sin importar qué alimentos haya consumido. La iniciativa tiene como finalidad el contribuir a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero ya que, según señalan sus impulsores, cada peo emite del orden de uno coma cinco centímetros cúbicos de metano (gas dañino para la atmósfera) y que si se considera que una persona promedio se tira cinco peos al día, esto implica nada menos que ciento treinta y cinco metros cúbicos diarios o cuarenta y nueve mil metros cúbicos al año en nuestro país (dieciocho millones de habitantes). Se pensó en un comienzo, incluir esta proposición en la exposición del presidente Boric ante la asamblea de las Naciones Unidas, pero a última hora esto se desechó por el tema de los derechos humanos. La A.P.P.S. (*) y la A.P.R.C. (**) se encuentran enfrentadas por sus posiciones en relación al tema, que son absolutamente discrepantes y antagónicas entre sí, mientras que los gremios de la agricultura celebran la iniciativa porque, dicen, contribuiría a un aumento del consumo de perejil, por sus propiedades anti gases digestivos. (*) Asociación de Personas con Pituitaria Sensible. (**) Asociación de Peorros Reflejos de Chile.  
Odio sentir que siempre te necesité, que siempre deseé tenerte en mi vida, en mis momentos importantes y sobre todo, siendo el complemento perfecto para nuestro círculo familiar. Y no fue así, dejaste al borde de la desesperación a quién era tu amada, a quien te entregó su vida, sus fuerzas y a quien te dio algo invaluable. Te necesitamos, te necesitamos cuando ella llegaba del trabajo empapada de sudor, cansada, con la mirada chica y lágrimas recorriendo sus hermosos ojos verdosos. Con heridas en sus manos y con poco dinero recolectado para saciar las necesidades del hogar. Pude notar que ella sufría al hacer algo que tal vez no le correspondía y que mucho menos merecía.  Cada madrugada, aunque fuese una niña lograba sentir que ella no tenía fuerzas para continuar; pero aun así, podía notar en sus ojos que al vernos era motivo suficiente para ir a ese terrible lugar que la dejaba sin alientos. - Nunca tuvimos tu número, pero nos hicimos la idea de que estabas bien. No teníamos una imagen de tu rostro, ni el aroma de tu abrigo ni mucho menos el sonido de tu risa. Pero sabíamos que estabas refugiado en un lugar que te llenaba de luz, tanto, que te impedía ver que tú eras la nuestra, tanto, que te impedía ver y sentir que a gritos te anhelábamos. Pasamos por situaciones desgarradoras papá, atravesamos momentos que nos robaban la paz y las ganas de continuar, la familia empezó a separarse. Y te necesitamos, porque sabíamos que contigo nada de eso hubiese pasado, te veíamos un hombre fuerte con la capacidad enorme de protegernos. -Perdimos la presencia de mamá, que por motivos personales a ti no te quiero contar.  Te necesitamos papá, porque de saber que iba a ser tan complicado, mejor nos hubiésemos quedado recostadas en tus brazos deseando que nos pudieses ayudar. Te necesitamos tanto papá, que en cada cumpleaños nos hacíamos la idea de que no ibas a llamar. Empezamos a notar que tu abandono era real, y que por más años que pasaran tú no ibas a llegar. Queríamos tu amor, tu protección, tu fuerza, tu seguridad. Te queríamos a ti, y la vida nos separaba cada día más. Hay tantas cosas que te quisiera contar, aunque no sé si pudieses soportarlo tanto como yo al escribir estas líneas. Líneas que reflejan dolor, desesperanza y desamor. Pero no pienses que nos hemos olvidado de ti. 
La niebla entra en mi alma, volviéndola amarga y sensible Mi risa se quedó atorada, escurrida en un cuadro inservible Esta noche la muerte me admira, mientras yo me hago invisible Esta noche no tengo respuestas, esta noche mi espíritu quiebra, como una figura descalza, como una forma irrisible. Esta noche tan noche y desnuda, susurra unas palabras incognoscibles Esta noche mi canto adormece, esta noche mi sueño no sirve. Esta noche el llanto me inunda, como cascada de un río irascible Esta noche respiro melancolía, esta noche vomito sonrisas. Estos gestos que antaño te amaron, esta noche se vuelven sirenas Esta noche el fuego no quema, esta vida no vale la pena. Estos miedos se han vuelto locura, esta vida un inmenso dolor Esta espera se torna insegura y esta cama aún tiene tu olor. Esta pieza no encuentra su lado, esta rima no encuentra canción.      
Tonight
Autor: Julio Beltrán 
En: Poesía 
21 Lecturas
                                        Septiembre 19 de 2022 Con alas de pétalos está llegandola primavera.Bajo su manto perfumado ,la brisase acomoda para viajar con ella.Los pájaros sus trinos ensayanpara acompañarla en la carretera, mientras los parques y las plazasde verde se visten , dibujan risasy sonrisas para que con ellosse queden.Las flores pintan sus pétalos y máslindas que nunca ellas esperan.El sol, ¡ay el sol qué pena que,por arreglarse su rubia cabellerase da un porrazo en el  arroyopero como si nada , en el espejode sus aguas el se peina!. Se exalta mi corazón por tamañaalegría, ¡es que un suave y secreto beso en ALAS  DE PÉTALOS hastamis labios llega  y endulza con aroma de felicidad este despertarmío.             Raquel C.Zurita                             
Alas de pétalos..
Autor: Raquel 
En: Poesía 
18 Lecturas
                                          Septiembre 19 de 2022 Cuando nos reunimos en familia para compartir momentos más allá del porqué surgen los motivos para conversar y sacar temas a la palestra, a veces con alegría otras con tristeza, conlamento por quienes lo viven en carne propia. En esta ocación se trató de una localidad queestá muy cerca de Villa La Trinidad .Santa Ana , un pueblo situado a unos 97 kmts al Sur Oeste de la capital de la provincia deTucumán  muy nombrado por mi padre decribiéndolo como muy bonito y pintoresco ya que suParque era un atractivo ante el cual se rendían todas la miradas porque se llenaban de orgullotan solo al contemplarlo y disfrutarlo .Belleza que armonizaba las noches y los días con su esplendor porque brillaba la paz , latranquilidad, y el bienestar de sus habitantes.. Hoy...!Así se encuentra el Parque de Santa Ana..! Árboles secos y muchos en extinción ,animales sueltos ,desaparición del lago que presumía susaguas cristalinas cuales diamantes cuando las besaba el sol, construcción de viviendasparticulares , montaña de basura . Así se encuentra : exhibiendo este paisaje que otroraalbergaba felicidad en  encuentros entre amigos, familias , estudiantes y que fue declaradoPatrimonio Histórico Cultural de la Provincia de Tucumán. Este lugar ha sido uno de los valiososespacio verde joya imperdible de de los tucumanos y de turistas. Según la "Fundación Forestar de Concepción" (hermosa ciudad conocida como La Perla delSur), el parque de Santa Ana "está condenado a desaparecer por desidia de quienes lescompete su cuidado y posible desaparición total de este parque".Se conoce que ante esta emergente situación histórica cultural , quienes se movilizaron congestiones para devolverle la vida a este lugar no obtuvieron respuestas ,ni siquiera unahipotética esperanza.La realidad está demostrada en voces que se cansaron de tanto y tanto bregar por unaresponsable solución , mismas voces que expresan un "chau Parque de Santa Ana" , ya que losesfuerzos realizados conjuntamente entre  padres , docentes y alumnos de la EscuelaSecundaria Agrotécnica de la zona a fin de proteger y revalorizar este espacio de dos hectáreasqueda en la nada misma.Esta despedida "chau Parque de Santa Ana" tiene un doble mensaje: por un lado el adiós de lafundación a los intentos que venían realizando por proteger este paseo ante la ausencia deapoyo de las autoridades competentes y por otro lado el parque en vías de  desaparecer acausa de un gran abandono.Según la Fundación Forestar Santa Ana se llenó de folleterías, cartelerías, de charlas, talleres,relevamiento con diagnóstico , proyectos como un ruego, como una plegaria bajo el lema "Salvemos a nuestro Parque " . Se conoce la historia que  fue creado hace 120 años por elpaisajista francés Carlos Thays, obra encargada por aquel entonces propietario del IngenioSanta Ana : ingeniero Clodomiro Hileret.En un principio tenía ocho hectáreas con característica de jardín paisajista del siglo XVIII y XIXFrancia como respuesta a un sueño de María Luisa , la única hija mujer de los tres hijos de donClodomiro.Hoy, en este presente, este Parque de Santa Ana es centro de junta de quienes se dedican albeberaje , peleas , alborotos , música con alto volúmen, escondite de quienes son adictos asustancias que envenenan el alma , la salud mental , psíquica...y mucho más.Es una verdadera pena!!. Un Parque sin su pérgola, sin el orgullo de su lago, sin  sus árboles,sin mantenimiento y para colmo de todo estos males enmarcando estas ausencias ,al frente deeste agónico parque  se encuentra el ex ingenio Santa Ana pero solo el esqueleto de sus estructuras  con paredes vacías en todo  su interior , ¡vacías de corazón, de sueños, de voces,de ruidos de máquinas, las que vibraban cada día y las que hacían notar al obrero que llevaríanel pan al hogar agrandando la esperanza del  fruto de su trabajo, de su dignidad .El Parque Santa Ana cierra sus ojos y detiene su palpitar.Su pueblo tiene herida el alma. Sangran los sueños que un ayer fueron realidad cuandopintaban  los días y noches con colores de felicidad ,hoy solo les queda el recuerdo por lo queya no tendrán y que en un triste despertar se dieron cuenta de todo lo que el viento se llevódejándoles solo lágrimas, las que se quedaron en aquel arroyo triste y solitario tratando decubrir con ellas su cause , como entreteniéndolo porque cuya agua ya perdió. "LO QUE EL VIENTO  SE LLEVÓ" de este Parque , el que perdió su vida y su color tal comoaquellas promesas hechas  con palabras ¡ y a las  que también el viento se las llevó !.                                      Raquel Cristina Zurita      
Me río de mi mismaY de mi estupidez...   Es como si hubiese tomado ácidoY sienta todo el cuerpo arder..  Miro mis manosY las veo llenas de engaños . Sucias por la tierra.. Las historias van pasando por mi cabezaCómo película muda...donde el diálogo solo apesta... Siento las horas y semanas..lentas y tan intensas.. Tengo una relación tóxica conmigo misma.. Y no se cómo cresta salir de esta.          
Salir
Autor: Raisa Morros Green 
En: Ensayos 
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El greenwashing es un concepto nuevo que está inundando la publicidad en el mundo. En realidad, su significado, tal como se le ve escrito, querría decir algo así como "lavado verde" o, en castellano es más preciso decir "eco blanqueamiento" y se refiere a una especie de campaña acometida por numerosas empresas que es ilusoria, es decir, que no es cierta y cuyo objetivo es mostrarse ante los consumidores como una empresa preocupada del medio ambiente, aunque ello sea solamente desde el punto de vista publicitario y no en los hechos concretos. En otras palabras, estamos hablando de prácticas publicitarias destinadas a desviar la atención sobre el real daño ecológico que determinadas empresas producen con sus actividades. Uno de los sectores económicos más tocados por este nuevo fenómeno, es el de la energía. En nuestro país, la principal empresa distribuidora de derivados del petróleo, con servicentros a todo lo largo, cambió su imagen corporativa hace muchos años y en cada local colocó un tótem gigantesco con un prístino color azul de fondo (un cielo limpio) el cual nos ofrece la ilusión de limpieza y de medio ambiente sin contaminación... y estamos hablando de la empresa que más contamina, porque no hay una sola moneda que entre a sus arcas que no sea producto de la venta de contaminantes atmosféricos. Pero el efecto, cuidadosamente estudiado por psicólogos, nos produce al mirar dichos tótems la sensación de ecología y limpieza planetaria y nos predispone favorablemente hacia dicha empresa. Una empresa productora de acero de nuestro país (uno de los procesos más contaminantes de la atmósfera), nos ofrece en sus publicidades, conceptos como "comprometidos con el medio ambiente", pero no nos dice de qué manera se concreta ese compromiso y a una persona normal, le resulta muy difícil darse cuenta que el mensaje es greenwashing, porque nos dedicamos a escuchar y a ver mensajes, pero casi nunca a analizarlos inteligentemente. Mac Donalds, la empresa norteamericana de comida chatarra, cambió en el año 2010 el color de la M de su tan famoso isotipo, de rojo a verde, porque está estudiado y aceptado que el color verde es un color más asociado a la ecología. Y otra vez, estamos hablando de una empresa que produce daño ambiental ya que sus principales materias primas son la carne y la soja, productos que, según los entendidos, alimentan la destrucción vegetal, principalmente en la amazonia brasilera. Greenpeace, la organización ecológica transnacional sin fines de lucro, ha tomado iniciativas en contra de la práctica del eco blanqueamiento publicitario mediante la proposición de legislaciones que detengan dicha práctica engañosa. ¿Por qué debería ser detenida? Porque si un consumidor es engañado haciendo que vea a la empresa como una empresa amistosa con el medio ambiente, queda propenso a consumir sus productos y, por lo tanto, colabora sin saberlo con la contaminación y la destrucción. Si nos fijamos en los envases de múltiples productos en los escaparates del comercio, veremos que muchos de ellos nos entregan mensajes de tipo ecológico, aunque nada tenga de ecológico, ni el producto ofrecido, ni menos el envase que lo contiene. ¿No sería más práctico y más colaborativo con la naturaleza que nos dijeran, por ejemplo: "este envase deberá ser devuelto al momento de la compra de uno nuevo, para su reciclaje"? El caso de las bebidas gaseosas en envases desechables calza perfectamente en este ejemplo. Lo mismo ocurre con las publicidades televisivas; productos que de ecológicos no tienen absolutamente nada, son mostrados en ambientes naturales agradables creándonos la imagen de ecología falsa en nuestro subconsciente. Aparte del color verde, términos como “natural” , “sostenible”, “green” , o “ecológico”, son impresos y mostrados en los envases, mensajes que producen la reacción esperada en el cliente, porque está demostrado que un comprador obedece a determinados mensajes casi subliminales que a fin de cuentas determinan su decisión de compra. Un parámetro que debería ser obligatorio de ser informado en los envases en todo el comercio es el de la huella de carbono del producto que se ofrece, pero si bien es cierto que ya se ha comenzado a hablar de huella de carbono y de su importancia, no es menos cierto que faltan muchísimos años para que una iniciativa de este tipo sea primero, legislada en todo el mundo y segundo, que sea adoptada por todos. El tema de la contaminación con plásticos, una de cuyas principales causas proviene de los envases desechables en todo tipo de productos, ya se ha legislado en muchos países, pero los lobbies empresariales han hecho que la aplicación de dichas leyes tarde muchos años en llevarse a cabo. En resumen, ante la preocupación cada vez mayor por la ecología y por el impacto negativo que los sectores productivos generan en el planeta, preocupación que a fuerza de ser repetida y repetida ya se va adentrando en la mente de los consumidores, las empresas que contaminan de una u otra manera, han reaccionado prestamente (inteligentes ellos) creando esta nueva práctica publicitaria destinada a engañar al público. ¿Y qué podemos hacer nosotros? En mi modesta opinión, muy poco en realidad. Nuestra demostrada costumbre de mirar la televisión con el rial colgando, de estar recibiendo mensajes estresantes en las noticias, con titulares en la parte baja de la pantalla y con imágenes múltiples repetidas una y otra vez, nos hace recibir con beneplácito los mensajes publicitarios porque nos los muestran en ambientes asociados a felicidad, armonía y ambientes agradables. Todo cuidadosamente estudiado por el monstruo más grande de los tiempos modernos: la publicidad. Pero eso es harina de otro costal.
  Vine a conversar con mi querida soledad.. Señorita Soledad  Cómo se encuentra hoy usted? Me acerco a hablarle..por qué usted es mi gran confidente..Sabe guardar mis oscuras verdades..Me ayuda a mentirle al resto..Porque  sí , debo admitirlo .. a veces prefiero que todos callen.. No sé si le estoy siendo sincera verdaderamente..Le confieso que tengo miedo de volver a enamorarme..He sido tran frágil..Que hasta el viento pareciera con solo verme.. desplomarse..  No es que le tenga miedo al rechazo como usted bien sabe..Y me conoce profundamente..Es que a veces me siento un alma solitaria divagante..Entre el ayer y un posible mañana lleno de promesas fugaces..Querida y estimada soledad..disculpe mi falta de comunicación de antes..Estoy perdiendo el sentido.. Quizás los mismos estribos..Usted bien me conoce Y sabe..que ni yo me conozco actualmente.. Se despide de usted , cordialmenteSu amiga R.     
Lo confieso.. Me obsesione con su voz..La imagino entre mis manos..  Imagino sus besos..Cómo si los dibujara el viento .. Como si el tiempo detuviera mis latidos..     
Me obsesione
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
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Quería llamarte..Necesitaba escuchar tu silencio... Me embriagué en tu perfume.. y comencé a extrañarte.. Caí en el abismo de tus labios..escuchando nuestras viejas canciones...  Quería llamarte..Aunque se que ya es demasiado tarde..   Estoy divagando entre frases..Entre versos que no logro plasmarQuería llamarte.. Se me triza el alma, el cuerpo..gota a gota de mi sangreY no lo puedo controlar..               
 Ella tenía en sus ojos Una belleza inmensa.. Cómo si sus ojos me contarán Su historia ..llena absolutamente de  tristezas.. Incomprendida por algunos.. Pero yo pude  observarla con sutileza.. Su voz traía nostalgia..A veces con rabia y rudeza..  Lamentablemente el mundo la dejo ciega..       
Ella tenia
Autor: Raisa Morros Green 
En: Poesía 
13 Lecturas
Índice               CAPITULO l                           LA AMENAZA 1 CAPÍTULO II:   BETTY 14 CAPÍTULO lll:   LA ENTREVISTA 42 CAPÍTULO lV:   BERTA 59 CAPÍTULO V:   LA SESIÓN 71 CAPÍTULO Vl:   LA SOCIEDAD 77 CAPÍTULO Vll:   GRETA 97 CAPITULO Vlll:   EL RESCATE 105 CAPITULO lX:   EVOCACIÓN. 120     CAPITULO X: El DELEGADO                                                                 136 CAPÍTULO Xl: LA EVACUACIÓN                                                             148 CAPITULO Xll: ERNESTO COMANDANTE                                              163 CAPÍTULO Xlll: LA RUPTURA                                                                  179 CAPÍTULO XlV: REENCUENTRO CON GRETA                                         189 CAPITULO XV: EL DESCENSO                                                                 210 CAPÍTULO XVl: LA ÚLTIMA SESIÓN                                                        223 CAPITULO XVll: EL INDULTO                                                                   233 XXX Titular El hombre no supo qué hacer. Había ingresado momentos antes por la puerta del dormitorio, con la intención colocarse cerca de la anciana, y ni bien consumó su propósito, rozó con su mano su cabello blanco, como propiciando el único mohín aceptable para él, tan infatigablemente ligado a esos legados atávicos. Hubo un instante en que se preguntó qué sería de su vida sin ella; interrogante que, en esas circunstancias, lo desbordó, pues lo desvió a la nebulosa silueta de aquella otra mujer, a quien descubrió en una estación ferroviaria, sumergida en sus cavilaciones, y a quien tornó a hallar después, en una actitud más discreta, envuelta, acaso, al misterio que envolvía su origen, y su destino. ¿Sería hora de que ella acuda a dar cuenta de su historia, y con ese desplante de dama mundana, pueda arrebatarle su intimidad, y encender su pasión?, ¿qué podía pretender él, sino eso para acorazar su alma? Su madre moría, quizá era cuestión de días, o meses, su ansia por reencontrarla, en cambio, crecía; no existía nada más imperativo para él, que establecer la luminosa referencia de su figura, solo con ella, razonaba, sabría cómo abordar cualquier infortunio.         CAPÍTULO I: LA AMENAZA       Dentro de aquel cuarto, postrada en su lecho, la anciana leía una revista, y de a ratos, ojeaba a su primogénito, un sujeto de aspecto serio, y perfil reservado. El hijo, a su vez,  escudriñaba el horizonte, acodado en la ventana, y nada se ofrecía favorable para él ese día, cuando, de repente, el ocaso le suscitó una epifanía. Aquello le condujo a modificar su postura, por lo que retornó al aposento, reteniendo su estampa, viéndose atravesar la puerta, dominado por la agitación. El soporte de tal imagen eran los matices típicos del suburbio, luego, plantas y árboles, asistían al reparto de lo que en el interior vivificaba; la virgen, situada en una tarima, al costado de la cama, junto a un florero con nardos, y una vela encendida. Todo rescataba una paz, sumida en su sortilegio, y a la vez, apoyaba una sensación de desenlace inminente- El otoño se malogra rápido- Caviló el hombre, y corroborando como su progenitora se reubicaba, él, se impuso intervenir-¿Estás cómoda?, ¿Precisas que acomode el almohadón? –Dijo.     -No, estoy cómoda así- Contestó  la mujer.     Ernesto, tornó a desviar su vista al exterior, y posó sus ojos en el firmamento, su realidad exhibía un mar de formas alternativas, una fragua de signos, como una paráfrasis. Fascinado, hilvanó un suspiro, y en esa pausa, retomó al menudeo del vínculo - Quería discutir un asunto contigo, mamá- Musitó, con voz grave –Es sobre del médico –Agregó.       La anciana, lo escuchó y amarró con fuerza el rosario que balanceaba, y con el ceño fruncido replicó -Ah, ¿ese muchacho?-     -Si - Declaró Ernesto – Hablé con él estos días, de tu enfermedad, y de cómo evolucionas, pero no quiero detenerme en eso; en verdad, no sé cómo definirlo, lo noté apesadumbrado. Me comentó que tiene muchos pacientes, y que, probablemente altere la frecuencia de las visitas. Quise convencerlo de prolongar este  régimen, pero culminó  desechándolo-     -Qué raro…-     -Si… raro-     -No te preocupes, si no quiere venir, pues, que no venga, llamaremos a otro. Te juro que me sentía  a gusto con él… pero…efectivamente, se lo nota cambiado. Capaz se tomó muy a pecho algún reparo mío, pero con los honorarios que cobra, no sé si debiera. Los médicos son todos iguales, tienen de menos a los pacientes; somos para ellos meros clientes, y si uno es viejo como yo, peor. Este, es joven e inexperto, aunque no son muy distintos los otros, eh,… en fin; te repito, no te preocupes, de ser necesario, veremos por otro- Profirió la madre-     Ernesto aguardó, como procesando la explicación, y al cabo de eso, manifestó–Lastimosamente, me es imposible venir para sus consultas, digo, para ver el trato que te concede. Aun así, una vez te lo insinué, sería útil para ti, algún tipo de apoyo, como un terapeuta, o psicólogo; ¿te acuerdas?, lo supuse porque, además, a cualquiera excedería un padecimiento como el tuyo…-   -    ¿Cómo?... ¡Ernesto!… ¡pero si es de no creer!… y yo también te dije que no tolero esas recomendaciones. No entiendo cómo gente como tú, piensas que un terapeuta, o lo que sea, pueda reemplazar a Dios. No quiero a oír más eso… y ya que te veo tan intrigado, te daré pistas de lo que pasó…es que no tuve la mejor respuesta a uno de los remedios. No les dije nada, ni  a ti, ni a tu hermana para no molestarlos, pero al decírselo a él, lo tomó como que era algo trivial, o peor, ¡que era antojo mío!… ¿te das cuenta?...tuve que contenerme mucho, para no increparlo, te soy franca…-   -Bueno, calma, no te exaltes, debiste avisarme. Conversaré con él apenas tenga oportunidad, pero, respecto a esas desavenencias, que no se te olvide, los gestos de amabilidad, nunca están de más. Hay que ser cautelosos con los términos que se usan, especialmente, con aquellos que no son de nuestra confianza – Aconsejó el hijo, y a continuación, le cupo la certeza de que aquella incidencia amarga no cesaría jamás- … ¿No sientes ningún progreso? –Inquirió.     En lo absoluto- Alegó la anciana- De mí… de mis males, nadie se compadece, Y para colmo, ese doctorcito viene a avivar altercados. Es un inconsciente, ojalá se llevase mis dolores en su maletín…-     -Debatiremos eso en otro momento; ¿Si?-   -Claro, qué sencillo es para ti ahora pedirme que haga como que nada pasó…-   -Sí, es verdad, debí haberlo pensado dos veces; ya me percaté, empleé por descuido la palabra discutir, tenía que haberlo previsto, sabiendo que todo lo tergiversas y te cuesta admitirlo, en fin…mira...no lo culpes, lo que he llegado a intuir de él y su fastidio fue por su humor, ya platicaré con él, te lo dije -     -Ajá, pero sé precavido la próxima…y sí, más vale acabar aquí, esta novela tiene un final que ya vi;  Ah ¡fíjate si lo hubiese atendido a tu padre ese doctor!, con lo provocador que solía ser, coméntame cualquier cosa, o rétame, pero, ya vas a llegar a viejo y vas a darme la razón; nosotros no tenemos derecho a pedir conmiseración, es como te digo…ojalá  Dios me lleve lo antes posible…–     - ¿Puedes parar un poco? No me gusta cómo hablas, ni tampoco llevarme este mal sabor de boca…. Odio recriminar; no soy un hombre superado ni mucho menos. Tu hija me lo echa en cara a menudo, pero no escatimo venir, pero cada vez, me es más infructuoso mantener una sana distancia con esas minucias que ofenden el decoro, y la buena educación. Hubiese sido fácil para mí evadirme, o internarte en un nosocomio, como hacen muchos, pero no me lo perdonaría; por eso probemos con tocar otro tema, ¿quieres? –Formuló Ernesto, retirándose de la ventana, para desplazarse por la habitación.     -     La mujer entonces suspiró y se ladeó con rictus adusto-Bien… ¿qué tal si los papeles de la casa. Hablando de tu hermana se comunicó conmigo; y está tan ansiosa como yo para que le des trámite -     -¿Los papeles?- Expresó el hombre- Ya veré si los despacho. Estoy atento a una nota que consume mis energías, de obtenerla, significaría un salto en mi carrera profesional, ya está casi resuelta esa cuestión. Aparte… charlé con ella no hace mucho, pero no abordamos otra cosa que no sea lo concerniente a tu salud, y de otros aspectos, los propios de cada uno…-     -   Pero a mí no me contó eso-Interpuso la dama, lanzándole una mirada acusatoria detrás de sus gruesos anteojos – Ha…, esto no tiene arreglo, y ya no quiero regañar a nadie tampoco. Tal como me encuentro, nada más me aferro al deseo de ver ese asunto resuelto. Tu padre, él seguramente tendría por certificada su trascendencia. Tu padre...- Reitero la mujer con modulación evocativa– Sé que esto está lejos de interesarte, pero anhelo alivianarme este peso; Ernesto… siento, él trae todavía una misión para nosotros; él nos habría sacado del apremio, no era un negado, y hacía lo que correspondía en cada ocasión…-     -    ¿En serio?, lo que recuerdo sí, es que desatendía y descuidaba  todo; fechas, horarios, compromisos-     -    Si… puede ser, pero ya en su etapa de decrepitud. Él estaba esperanzado en ti, y más allá de que hayan acentuado sus discrepancias con los años, te quería…- Rubricó la madre, y Ernesto oyó aquello como indolente, reencauzó sus pasos a la ventana, y procedió a clausurarla, corriendo las cortinas, y habilitando un resquicio para que filtre la luz-¿Estás enojado?... ¿Fuiste a ver su tumba?; podemos ir los tres a verlo, como acostumbrábamos…- Propuso a la mujer.       -   ¿Tú?, pero si sufres nada más de moverte. Lo adecuado sería ir al jardín. Vamos a dar una de esas salidas que el médico convino contigo, para que te relajes-     -     ¿Ya vas a cerrar todo? –     -Sospecho que la pieza ya se aireó- Dictaminó el hijo, extrayendo su pañuelo para limpiarse el polvo que recogió al manipular la aldaba. Al rato, encomendó a la mujer–Bueno, no hace falta que te lo diga, tienes que tener cuidado con el calefactor eléctrico, de noche no quiero te levantes por ninguna causa; y mantén apagada esa vela, por favor. Cualquier urgencia que surja, solicita la ayuda de la señora que te cuida- Remarcó, agitando el pañuelo para hundirlo después en su bolsillo- Y esto es lo último que te diré mamá, eres una mujer adulta, hay que tener temple, y aceptar lo providencial. Eso simplificará las cosas a los que velamos por ti, en lo que atañe a ese título, ya me ocuparé de él-     La anciana no dejó pasar por alto tal mención, y tensó de nuevo los músculos de su cara- Tu reticencia habla por sí misma… ¡ah!, tendríamos que comprar una placa para tu padre, la que tiene ya está muy deteriorada–Decretó, abotonándose la camisola.     Ernesto enmudeció, y solo atinó a afectar sobriedad, luego, al constatar en ella una súbita demora, le comunicó, pero en tono conciliador-– Nos queda media hora de luz, o menos, nos convendría salir ya...-     La madre, restituyó, el rosario y la revista a su cómoda, y confirmó- Bien, pero esta vez la salida será corta; quiero terminar de leer este recorte, y presiento que estás muy apurado; ¿o me equivoco?...alcánzame algo para ponerme… -     El hombre, inmutable, se trasladó en dirección al armario; allí, tan pronto como recogió un abrigo grueso, se dedicó a ver cómo la mujer se erguía, y al instante, la asistió, jalándole de los brazos con suavidad, para enderezarla; posteriormente, le colocó el abrigo, y se aprestó a cubrir con ella, la distancia que mediaba, desde la puerta, al pasillo embaldosado.   Más adelante, amarrado a la mano de la dama, Ernesto maduró un acertijo; transitando entre las plantas, el cielo gris quebró la monotonía, y lo irremediable comenzó a diferirse, al compás de la brisa. El lugar era encantador, y él, previó, sería decepcionante no abrazarse esa colección de detalles, que rastrean y dan continuidad a la vida misma- Pero- Conjeturó- Era también ineludible la disposición que madura como un señuelo; es la reminiscencia, la que lo revelan, a su modo-    Tras aquella reflexión, la madre enseñó en sus labios una ligera sonrisa. El hombre, intentó sonsacar el mensaje de esa mueca, y desnudó una devolución gratificada, para, a la postre, extender el paseo.     - Ernesto, ojalá te des cuenta de lo que, para tu hermana y yo significa esa escritura–Le rogó la mujer.    El hijo, no dudó en mostrar aprobación, sin embargo, dentro de él, ya se le imponía otra empresa. En esos días, como derivación de una obsesiva búsqueda, fue citado para exponer ante la policía. Con tal escrúpulo, al volver en sí, y para arrancarse de su obcecación, sentenció- Admiro tu tenacidad… pero no es algo que desprecie, tengo en mente cuestiones que me demandan, y son prioritarias para mí, eso ya es bastante…-                     Al encender la máquina, en su estudio, lo primero que observó del monitor, fue un resplandor fugaz. Esa densificación fue, de a poco, amortiguándose, para resolverse, lentamente, en caracteres azules. Ernesto, realizó un ajuste para evitar la irritación en sus ojos, y tornó a escribir, como instruyéndose–“Pienso, en qué consiste este reclamo, El espíritu, en su afán de nutrirse de razones, se favorece de estos hallazgos. Son relaciones, ataduras, afectos, que, por mucho que me esfuerce en sortearlas, trabajan en paralelo a los hechos que la fortuna depara. Hoy, al fin, creí adivinar. Al venir de mi trabajo, tropecé en el trayecto un hombre y una mujer, derrochando su amor en la calzada; él le acariciaba el cabello con ternura, y ella lo contemplaba cándidamente. Sorprendido, evité arrobarme, pues entendí el escenario, y sus implicancias, pero de inmediato, y por algún motivo, el sujeto me juzgó impertinente, e inclinó su cuerpo para llevar a la mujer lejos de ahí”   “No se trató de un mero incidente, ya que creí entrever, con ese episodio, algo de mí. Alcancé a oír risas agitadas, que partían de ángulos distintos, y otros escarceos se dieron en la noche. Eran parejas que, agolpadas, redujeron mi marcha, a un territorio, o región, donde la incertidumbre, proyectaba un despropósito. Los hombres vestían con propiedad, portaban sombreros refinados, y chaquetas grises; las mujeres, por su parte, lucían un blanco de mármol en sus semblantes. El verlos, condensó en mí, su real señalamiento. En principio, operó como esas alegorías vagas, pero, conforme los dejaba atrás, lo amarré como un laudo patético, lo que decanta la voluntad, o para ser concreto, a eso que no me adapto. Me pregunté: ¿existe algo que no pueda evidenciarse, de animamos a desentrañar su contenido?, estimo que sí, al menos pretendí corroborarlo, en esa experiencia, como indicio”.   Ernesto releyó el texto; en breve, se tomó la sien, revisó el reloj del estudio, y apagó el monitor, para ver la refulgencia reducirse a un punto. Acto seguido, se irguió, y fue para él, premonitorio, oír por primera vez una sirena aullar desde algún recóndito rincón de la urbe. La incomodidad, lo persiguió unos segundos, y al regresar a la calma, sintió cerca suyo un golpe seco y sorpresivo; una sombra, se abalanzó, para forzar un ámbito más sutil, era su mascota, un gato de pelaje abundante.   El animal supo pertenecer a su padre, y actualmente, estaba bajo su cobijo. El gato le rozó su pierna, y él, embelesado por su docilidad, lo levantó, para arrebatarle su tibieza- Que raro te hayas acordado de mí – Le insinuó manteniéndose en silencio para oír su ronroneo- Esto me cuesta digerirlo, pero huelo a maduro, ¿no es así?; Estas criaturas… todo lo vaticinan-Afirmó, sonriente, mientras lo acurrucaba, y lo conducía a la ventana que daba a las construcciones vecinas. De improviso, los destellos se apagaron, y en tal estado, situó las siluetas ajenas, mitigando esa escasez, ese desamparo. Otro día de ver las demandas lejanas- Precisó- En cada una de esas madrigueras no hay cabida para lo que uno destila, marginalidad, todos creen tener lo que alguna vez ambicionaron, solo que… no sé por qué me empeño tanto en deducirlo, me parece incluso dantesco el solo pensarlo; ¿qué ocurriría si les importunase a todos, esta insatisfacción?; ¿el planeta que conozco sería un sitio más habitable?, lo dudo. Lo irrebatible, es que la maldición de tener que burlar esas sombras se perpetúa, junto a los vislumbres cotidianos, el deseo, la angustia… los sueños; esas ilusiones que nos atan a lo furtivo. Pero no puedo evitar contentarme al refrescarlo, los filones luminosos bañan con su cólera, la emboscada. Esa prebenda desanda los estrechos circuitos donde reverdece su régimen. Va de elemento en elemento, uniendo indicios, arraigándose en personas y animales. Penetra como malestar, por el tiempo que hizo falta, uno lo ve contenerse solo en su sentido direccional. El turno de las sombras cede, en línea recta, sobresale un fárrago innombrable, las voces van penetrando de a poco en esa trama monocorde que explora el fondo de un espíritu primordial, ¿porque se recurre a él?; es como si procurara uno instruirse, nada más - Selló el hombre, permitiendo irse al gato, como si al cabo, todo lo incidental le reportara poco, y lo gratuito de sus impresiones, le forzara un peso inadmisible.   Con prisa, gestó una abertura, para facilitar el escape de su mascota. Llaveó la puerta de su despacho, y se escurrió por un corredor, franqueando un berenjenal de matas mojadas. Absorbido por otra problemática, penetró en el comedor, donde, tras encerrarse, se quitó su sobretodo, y espió sus pertenencias. Por último, se sentó en su silla, y permaneció ausente, concentrado ahora en la ventana que daba a la calle. La interpelación retornó, para hacerse carne en él, e incitándolo a refrescar su piel- ¿Me tendrá aún en su memoria?... sé que sí… –Urdió.                                 Esa noche, congruente a organizar su rutina del día, y de súbito, aconteció un estrépito en la entrada de su hogar. Ernesto, probó substraerse a aquel llamado, y prolongó su estatismo, al punto que, ya sugestionado por ese registro, y persuadido de haber sido víctima de su imaginación, enfiló sus pasos a la puerta. Entonces, descubrió en su umbral un menesteroso senil, apenas abrigado, retorciéndose de frío.   Perplejo, Ernesto revisó a los alrededores, e introdujo al individuo en su casa, con la idea de socorrerlo, y acaso, desembarazarse de él, tan rápido como fuera posible. Así fue que, con algo de vergüenza pero sin contratiempo, lo llevó hasta el comedor, donde consiguió, a duras penas, se recupere. Más tarde, y con la poca aptitud que solía concertar para esos casos, le calentó una cena.   Sin mediar presentación, el hombre, con una exasperante dificultad, masticó lo que Ernesto le sirvió en un plato, en tanto, su sombra, quizá lo más elocuente de una humanidad sobrante, se proyectaba en la pared, como un cuño espectral. Ocurrida la primera impresión, y con la inmanencia de su oficio, Ernesto se dedicó a estudiarlo. La figura del mendigo componía la de un heraldo; era marcada su delgadez, y sus ojos, unidos a su chambergo desprendido, de color negro, le brindaban una semblanza ladina. El mendigo deglutió la cena sin proferir palabra, y al concluir, armonizó los utensilios y retribuyó tanta gentileza, lacónicamente.   Ernesto, no apartó de él su atención, e imbuido un poco por su hermetismo, se animó a indagarlo. Averiguó que se llamaba Doménico, que su estado lo atribuía a las secuelas de otro golpe, como asimismo, al estigma del abandono, y de la edad.   De tal modo, reputó agotada su curiosidad, que receló estar ante el mayor de los enigmas, y en razón de tantas incógnitas generadas, decidió alargarle la estadía, delegándole tareas menores, menesteres de cuya inspección, optó, en cambio, por desligarse. No hubo quien diera cuenta de la estancia del menesteroso en domicilio de Ernesto, salvo su compañera del diario, una mujer que solía visitarlo con asiduidad.   En vista de las circunstancias, en los días venideros, el vínculo fue consolidándose. No obstante, esa alquimia de parquedad e indolencia, que obraba como buen antecedente, fue, gradualmente, mellando la tolerancia de Ernesto. El discurso del anciano, mudó, como culto de un iconoclasta, abundando en referencias religiosas, y sin sentido; finalmente, el escaso apego a los horarios del hombrecito, su falta de higiene, y el rechazo de la ropa que se le facilitó, consumó una rispidez insalvable entre los dos.   Ocurrió que una noche de lluvia, al llamar a su puerta, Ernesto encontró vacía la pieza que refaccionó para él en la parte trasera de su vivienda. No se alarmó, y no dudó, a la sazón, en lo que debía hacer. Valiéndose de su experiencia, se entregó a la constancia de los hábitos, y la inviolabilidad de sus criterios; pero, luego de un tiempo, repasó la cronología del viejo, y por una vicisitud en especial; él, veía en su gato, un objeto diabólico- Debió suceder lo indefectible, buscó lo que cualquiera de estos tipos, parasitar- Selló, adecuando su desaparición, a ese estallido en el mundo, en lo cual lo ominoso, y la crispación primaba.     La metrópoli, en esa época, se escindía en una pugna vehemente entre dos partes antagónicas, el régimen gobernante, y un grupo disidente. Respecto a esta situación, los informes oficiales tendían a confundir; nadie era lo suficientemente capaz de conciliar el origen del conflicto, con sus razones. Para algunos, este se derivó del atentado a una perfumería, en una época remota, para otros, simbolizaba la reiteración de una discrepancia primigenia en la carnadura social. Pero había quien la consideraba como la sinrazón de lo diferente, un fenómeno equiparable a los ciclones o pestes, a esa fatalidad que propone lo causal, y que tiende a dividir y purificar.   Por si fuera poco, a tal disputa, que engendraba ya un misticismo en los beligerantes, se añadió otro hecho como foco de tensión. Un fenómeno se adueñó de la escena, en concomitancia con la súplica unánime de paz. Fue un paradigma, un signo que enervó los temperamentos, y disuadió con su magnificencia. Ernesto, al correrse la voz, especuló se estaba frente a una maquinación, típica de los que respaldaban el caos; pero, al confirmarlo, a partir de los reportes del diario en el que trabajaba, comprendió la magnitud del peligro. En las postrimerías de esa estación otoñal, lo acogió una sensación de  recogimiento al patentizarse en el cielo, un astro, un bólido, un cuerpo que parecía compendiar en su inédita dimensión, el epígrafe de la divinidad; ¿constituía un llamado?, ¿era efecto del propio conflicto irresuelto?; nadie lo sabía. Orbitó un día, y ulteriormente, perpetuó su paso, con su impronta de ángel vigía, convirtiéndose en un ente que rumiaba su ascendencia, casi en secreto.   No se escatimaron recursos por parte de las autoridades por convocar a la ciudadanía a la cordura, pero, tales tentativas fracasaron. Se dictó el confinamiento y el estado de excepción. De forma radical, la devoción, se exacerbó, se inauguraron refugios, locales de expiación, donde los extraviados, comulgaban en su fantasía con la más abyecta de las tendencias. Lo ecuménico, apuntado por el objeto, se tejió como el inicio de un periplo, y si bien, trascendió que la intervención de teólogos y cientificistas, evacuaría su misterio, solo se alcanzó a rumorear que promovía una enseñanza, como una lección a la humanidad toda.                 CAPÍTULO II:   BETTY       Aquel resguardo, y todo en él, prodigaba una sensación de ambigüedad. La reciprocidad de Ernesto con su compañera presentaba también su matiz; con ella, él buscaba, al tiempo, una amante, y una confidente. Betty; tal era su nombre; poseía una silueta estilizada, seductora, cabello largo, negro; sus ojos vivaces, infundían un aire de lealtad, y de indulgencia. Él, por su parte, era un hombre de porte austero y rasgos nobles, un solitario, cuya exclusiva compañía, era el gato gris de su padre.     Recostado en la cama, él, revisaba en su reproductor, y con avidez, el video que Betty había retirado de los archivos del diario. La muchacha, lucía compenetrada en un croquis que colgaba de la pared, y que destacaba la figura hecha en lápiz, de una joven de pronunciadas curvas. De naturaleza reservada y receptiva, solía leer óptimamente, la disyuntiva de tantear el cariz de ese hombre, tan sumido en sus cometidos.     Así las cosas, todo aparentaba fluir con normalidad, hasta que, de repente, la armonía se quebró. Fue en el instante en que Betty quiso conciliar sus propósitos, de manera fallida, con los de ese hombre huidizo. Tornó a verlo, y ante eso, él le devolvió la mirada, como no acertando a entender su desgano - ¿Te sucede algo amor? -Le  interrogó    -No, nada –Contestó la mujer. Y Ernesto, con una mueca cómplice, volteó su vista al documental. El monitor secuenciaba un desfile de cientos de soldados cruzando un antiguo puente. El hombre, lo escrutaba como un relato épico, y por decirlo, lo saboreaba.  Es que todo cuanto revelara un atisbo de transcripción le sabía intrigante, pero conforme los oía, crecía también su desconfiaba en los intérpretes, sostenía que su voz prístina era un tesoro que, de poseerlo, obnubilaría al más sagaz. Preso de esas implicancias, al restituirse a ese escenario, ella, se encargó de realzar esa disonancia; ¿En qué habrá quedado el proyecto de casarnos? –   El hombre, juzgó, imprevistamente, útil bajar el volumen del monitor– Betty,  no lo estimo procedente – Le Objetó.     -  ¿Te da miedo la idea? -     -Para nada-     -      ¿Seguro? - Insinuó Betty- Escucha, sé que la situación tiende a hacerse intolerable para todos… no sé qué tramas, pero a mí  me desvela huir de aquí; ¿no piensas que estaríamos más cómodos en otro lado?, ¿tal vez otra ciudad?, ¿otra casa?. Hablo de aspirar a vivir juntos, de comenzar otra vida. No sé...intuyo que existe algo… algo que no te permite afrontar tus objetivos, o diagramar tu agenda. Yo soy consciente de mis vacilaciones, por eso, no descarto tampoco sea algo mío el que lo provoca tu recelo; si es así, te ruego me lo confieses… - Expuso ella.   - ¿Cómo?... Betty… no es como lo pintas, te lo garantizo. Lo que pasa tiene gran influjo en cómo nos organizamos, es una cuestión de prioridades-     -Si lo sé, y a mí me pasa lo mismo; no te estoy proponiendo una locura, solo que no quiero naturalizar los encuentros contigo aquí, en estas condiciones. Ernesto, me consta que no eres tonto, pero no concibo tu renuencia y desplantes, tú me tomas por tonta... en tu vida, no todo se ajusta a lo que declaras…de tu trabajo, tu familia, sin ir más lejos, jamás tuve noticias,  y ya me resigné a que nunca tendré la posibilidad de conocer ni tu madre, ni a tu hermana… como alguna vez prometiste…-   -Detente… Betty, mira, no es el mejor de los panoramas el vivimos, como para afrontar una aventura del tipo que tienes en mente. La voluntad de unirme a ti, lo mantengo, solo que no tengo ganas de hablar de mi familia ahora…–     -     ¿No quieres hablar?...-     -Ho dios…- Comentó el hombre suspirando  como contrariado- No entiendo por qué traes a colación a mi familia, pero si te deja contenta, pues veo que te urge me expida sobre ella… sobre mi madre y mi hermana… te diré; ¿Mi madre?, bueno, ella vive sus últimos años; es alguien que, básicamente, responde a sus caprichos. Por citar, se ha empecinado en la titularidad de una casa que mi padre tenía bajo dominio, no le reditúa gran cosa, pero ella lo asume como apremiante. Más allá de eso, está a siglos de exhibir inquietudes, o un interés común a los míos. ¿Mi hermana?... ella suele ser bastante fastidiosa; era la favorita de mi padre, y en gran medida heredó su carácter. Fue y sigue siendo estructurada, no manifiesta duda, y nos impone ser obsecuentes ante sus opiniones y proyectos…-     -Ernesto…-Interrumpió Betty, invirtiéndose hacia su abrigo, para hurgar en él, un atado de cigarrillos, tal como estilaba, cuando la tirantez recrudecía entre ambos- Perdona si te molesta, pero, a pesar que presiento es para ti un tema urticante, me intriga aún más la figura de tu padre...él sí se me antoja un absoluto misterio…-   La respuesta de Ernesto esta vez se hizo esperar, y ni bien volteó para verla, suspiró, como no dando crédito a esa demanda- Te mencioné que murió; su aniversario se cumplirá dentro de poco, son cinco años ya…-Pronunció.     – Si… ya sé, pero dime; ¿solo te legó lo cambiante?, ¿aparte de ese gato?-Señaló la mujer prendiendo un cigarrillo.     -Él fue un excelente padre…no me obligues a ser reiterativo Betty… intento dar consistencia a nuestra relación, no maquillarla, y tanto es así, que no me perdonaría actuar con ligereza. Me place ver cómo te desvives por mí, tu fidelidad, pero vivo acorralado por otras exigencias, en ellas comulgan las del periódico, y las personales. A priori, podría juzgarse esto como una excusa, pero no…definitivamente no he desistido de lo que te propuse, pero debemos ser prudentes-       La mujer lo examinó intranquila, y exhalando el humo, decretó- Está bien, pero quiero sepas que no me apetece estar con otro hombre, te considero especial, tenlo en cuenta. Salvo en estas mínimas desavenencias, tú me llevas a evadirme, tu compañía es algo que disfruto, aunque ahora le des más importancia a esas cosas… Ernesto, hay algo que me desconcierta, y me aflige… Me preocupa que el editor se percate, si es que ya no lo hizo; hablo de recoger esos videos de su gabinete, ¿Por qué no te animas y se lo pides tú?-Le solicitó Betty, recogiéndose y acariciando el cabello de su amante.     -     No lo veo como un obstáculo, solo que me lo haría pagar, humillándome. Tú trabajas con él, entras y sales de su oficina con frecuencia; pero si te insinuó algo, no dudes en contármelo Betty- Indicó él.     -No lo hará… tomo mis recaudos, pero me expongo inútilmente sustrayendo esos bienes de la empresa a hurtadillas, él los custodia como si fuesen de su propiedad-     - De acuerdo… no los recojas más, ¿sí?-     - ¿Te sirve de algo?, ¿ver eso?…-     -Por supuesto… No voy a abrumarte, pero, te invito a que lo medites Betty, observa bien el video- Estatuyó el hombre aferrándose al cuerpo de la muchacha- Si ves bien ese documento, él constituye en sí una dramatización, instruye un hecho irreversible, pero dista de ser eso. Hay una recreación, una versión de los sucesos que se atiene a lo ventajoso, y que prescinde de la virtud o la moral. Pero no culpo a nadie por ello, sería peor leer los libros de historia, o ver estos documentos como esos textos insípidos, que en el fondo, no saben apreciar el sentido de las cosas, o la evolución humana-   La mujer, acomodó entonces su cabeza en el pecho del hombre, y le sonrió con una mezcla de ironía y ternura- No resisto contradecirte, el escucharte hablar… cualquiera diría que te servís de un mero subterfugio… de un escape. Amén de eso, me esmero en ser condescendiente, lo que te sucede a ti, es lo que nos sucede, en parte, a todos, en nuestra profesión, y que se amplía al mundo… debe tratarse de hartazgo-Enunció.     -Un poco- Repuso él, mostrándose huidizo, y reubicándose en la cama, dándole la espalda     La joven, en ese intervalo, jugó con buscar alternativas, una arista amigable a la encrucijada a la que supo llevar la cita -Conseguí una entrevista para vos-Murmuró, apartando de sí el humo y apagando su cigarrillo; Ernesto ante eso, abrió los ojos de par en par-Hoy entró en la redacción una mujer. Insistió en querer hablar contigo. Aparentemente, es alguien que sigue tus columnas. No me agradó para nada, temo padece un de trastorno grave, o incipiente, por eso, creo que congeniarías con ella…digo, algo de afinidad tienen…-     - ¿Ha sí?, dame más pistas -     -Me habló de su marido. El episodio que hilvanó fue tortuoso, comenzó denunciando a unos vecinos por revoltosos, pero, en seguida, desvió el tenor de su relato. Me aseguró que su cónyuge estaba vinculado con la logia insurgente, e incluso, que era reputado entre la alta comandancia. De ser verdad eso, tendría un alto impacto editorial-     -El vínculo marital hoy por hoy, es algo común, ¿qué tiene de extraordinario?, ¿solo sirve porque está vinculado con el grupo de sediciosos?-     -Me dijo que desapareció, por eso la presumí interesante-     - ¿Y por eso tampoco está sana?-     - ¿Qué? -     -Mira - Manifestó Ernesto- Lo he notado mucho, en los que me rodean, y lo noto en ti. Para todos, ese asunto solo es accesorio a los avatares de la contienda. Entre el grupo de editores, es prácticamente un hábito, ignoro su razón de ser… pero si sé, involucra casi a todos-   -¿De que estas hablando?; no… no coincido, no subestimo lo que sucede, pero aún en este contexto sería un  error portarnos como héroes. Conoces nuestra labor, a lo que estamos abocados, y para lo que somos competentes. El medio que nos exige reportes, que aborden aspectos de la cotidianeidad, y resulten atractivas al lector. Si hacemos una gacetilla con ese insurrecto, se convendrá lanzar una edición que contemple su estatus. Las hipótesis que refieren al alzamiento, son reducidas, es menester darles un aditamento, no sé…místico… religioso, o extravagante- Estableció Betty.     -  Extravagante –Replicó él, gestando un dilatado silencio, donde el cruce de sus entrecejos exacerbó las pulsaciones. Ernesto tornó a acostarse y posó su cabeza en la almohada-     - ¿Por qué no me cuentas lo que hiciste hoy? – Dijo Betty.     -  ¿En serio? -     -Si –     -Lo de costumbre. Pensar en esa mujer-     -Aja, esa mujer… como no lo adiviné ¿Hubo algún progreso?; ¿Qué pudiste averiguar? -     -Nada; me llegó la cédula de citación de la seccional. No sé bien qué hacer, me faltan energías para ir, pero si no voy, todo se echará a perder; las explicaciones que me dieron las autoridades, y sus procedimientos, son tan deficientes. Tu ¿qué dices? -     -Para ser honesta, no se me ocurre nada…no es que quiera desentenderme, tú eres muy inteligente, leo tus notas, tus columnas, tus críticas, y los comentarios que agregan los lectores, la mayoría te admira; sería más productivo consagrarnos a lo nuestro, y hacerlo valer, pues aminoran los agravios, y los tormentos- Sentenció la joven, y al término de aquello, se levantó sorpresivamente y se vistió apurada– Voy a calentar café, ¿quieres? –Profirió - De paso, veré por dónde anda tu gato-Agregó - Ojalá no tropiece con él en la cocina; te olvidas de sacarlo a la noche ¿Supiste algo más del indigente que alojaste en los fondos de tu casa una vez? -     ¿De quién? -     -De ese me mendigo que anduvo por aquí…-     -No-   -Mira qué chuscada…  ¿se te dio por ser popular, dando cobijo a la chusma?... ¡Ha!, respecto a ese reportaje, voy a pasarte los datos, cuando pueda, del día y horario para llevarlo adelante; ojalá no haya problema que obligue a postergarlo. Lamento decir que, por seguridad, es recomendable se concrete en un lugar alejado…- Anunció Betty, desalojando el dormitorio.     -Como quieras… sé de un sitio propicio donde desarrollarlo…- Acreditó él,  mientras la dama se escabullía hacia la cocina.     Con el trascurso de los minutos, Ernesto alternó entre sus recuerdos, y probó reconstruir los rasgos de la mujer de la estación; culminó, perturbado por la imposibilidad de lograrlo. Al regresar Betty, se despojó un poco de ese decaimiento, y para sustraerse de ese mal humor, la invitó a subir al estudio. La muchacha, prestó inmediata anuencia, y tan pronto como alcanzaron a abrigarse, se retiraron del dormitorio, por un corredor apretado. Ascendieron luego, por una escalerilla oscilante, abrazados, riendo, y burlándose del viento frío. Accedieron, por último, a una construcción adyacente, una buhardilla, remodelada a manera de mirador. El hombre había proyectado, desde esa torre, captar con un telescopio de largo alcance, imágenes de la ciudad, y casualmente, algún que otro avatar itinerante, en el fondo de la bóveda celeste.   Atrapado por el brillo del artilugio, Ernesto esa noche se desabrocho el grueso abrigo y capturó para sí, la tibieza de Betty. Embelesado, él entonces le habló, manteniendo la tasa de café con pulso inestable- No te conté nunca lo excitante que es para mí subir a este altillo. Enciendo mi convicción en esta guarida, algo me empuja a confeccionar mis notas, aquí, corregirlas, releerlas; ella, fue testigo de ese enfoque virtual que enhebra la ciudad. De chico me distraía con unos binoculares que supo regalarme mi padre; parte de mi rutina era  espiar el trayecto de los transeúntes, y las esquinas de la urbe. Hoy, esa evocación, me remite a ver inaugurado el cielo como una feria, es como la música que se filtra en mi memoria, en cada circunstancia que juzgo especial, con su suavidad y perfección…-     Ernesto, no quiero echar a perder la dicha de este momento, me complace estar aquí contigo- Le susurro Betty al oído, estrechándose aún más contra él- Hay un trascendido que me alucina, y que circula en las redacciones, lo escuché estos días, a lo mejor no tiene ningún asidero… se trata de una amenaza para el mundo entero, se habla de un sino apocalíptico… ¿Cuánta veracidad le adjudicas a lo que se dice? –   -¿Qué? –Contestó él– Betty…sí, ya me informé, pero no lo menciones, no toquemos eso ahora, por favor–Agregó, depositando el pocillo en un costado para sujetarla con mayor firmeza de la cintura.  
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