Buen Provecho
No entiendo cuál es el punto.
¿Para qué yo haría tal cosa?
¿Con qué razón, o punto?
Si a mí, me hicieran lo mismo ¿Cómo me sentiría? ¿Cómo reaccionaría?
Tal vez, o lo más seguro es que no me gustaría para nada.
Pero nadie me está haciendo nada. Soy yo el que tengo la oportunidad de aprovecharme de la situación. Como lo veo, con cabeza fría, nadie más sacaría provecho de esto, solo yo. Sería la oportunidad perfecta para obtener lo que quiero, placer.
Placer y algo más. Algo que no puedo conocer al detalle todavía. Pero que sé que está ahí, esperando que yo lo descubra; más allá del placer. El placer de aprovecharme de todo y todos, más allá de la situación. Aprovecharme de mi mismo ego.
Que me tiene que importar a mí lo que sienta el otro, o la otra persona. Que ellos se encarguen de sus sentimientos y frustraciones, cuando me aproveche de todo lo que son ellos. De lo que representan, de su esencia, de su imagen, de su trascendencia, de su identidad, de su posición en esta vida o en las otras.
Porque me debería importar aprovecharme de su tiempo, de que escuchen incesantemente mis quejas, de mis críticas a sus errores y estupideces, a su incompetencia de hacerme frente. Ahí, sobre todo ahí es donde me tengo que aprovechar mucho más. Es una invulnerabilidad en sí misma, el hecho de que no puedan hacerme frente, y tengo que explotar ese hecho.
Estoy en mi deber de hacerlo, de buscarlo y explotarlo. ¿Qué te puede importar a tí quién lee esto? Si no es contigo lo que estoy haciendo. No me puedes juzgar, porque no sabes quien soy. No me puedes juzgar porque si te da rabia lo que lees, cabe la grandísima posibilidad de que esto sea una proyección de tí mismo. De un lado que no conoces de tí mismo(a), y que reprimes día a día por querer inclinarte a hacer el "bien". Permiteme decirte que si lo piensas así, si siempre buscas el bien e ignoras tu capacidad de hacer mal, eres un perdedor(ra).
No te sientas mal. Más bien piénsalo bien y deja de pretender. No seas falso(a) y abre los ojos, oídos, tús manos, tús brazos, tú boca, tú mente, todo lo que eres. Desnúdate y desprendete de quién pretendes ser día a día y mírate por lo que de verdad eres. SI es que tienes idea de saber quién eres(apuesto que no, de ahí tu rabia).
Sí es así. Si no sabes. Si no entiendes lo que digo. Entonces mejor ignora todo, incluso tu rabia, y da la vuelta y vuelve a la niebla de tú propia ignorancia. Vuelve a cerrar los ojos, oídos y boca. Y olvida(que lo vas a hacer así no quieras) lo que aquí leíste.
Ya me aproveché de tí, y también de tu tiempo. Y me permitiría decir que también que me aproveché de tu atención, e incluso tu indiferencia. Me sigo aprovechando de tí porque sigues leyendo. Y si ya dejaste de leer hace tiempo, me da igual...a tí también, ya te dió.
Toma mi consejo, y aprovechate de todo y todos, que lo más seguro es que todo y todos se están aprovechando de tí. El tonto es tonto porque quiere y no por obligación. Incluso la obligación es una decisión. Así que decide o aprende decidir que es lo quieres. Ahí, anda, aprovechate de mi consejo, que yo me dejo aprovechar solo por esta vez. Por tí, por mí, por los dos. ¿Ahora ya entiendes el por qué de mis preguntas al principio?
¿Para qué yo haría tal cosa?
¿Con qué razón, o punto?
Si a mí, me hicieran lo mismo ¿Cómo me sentiría? ¿Cómo reaccionaría?
Tal vez, o lo más seguro es que no me gustaría para nada.
Pero nadie me está haciendo nada. Soy yo el que tengo la oportunidad de aprovecharme de la situación. Como lo veo, con cabeza fría, nadie más sacaría provecho de esto, solo yo. Sería la oportunidad perfecta para obtener lo que quiero, placer.
Placer y algo más. Algo que no puedo conocer al detalle todavía. Pero que sé que está ahí, esperando que yo lo descubra; más allá del placer. El placer de aprovecharme de todo y todos, más allá de la situación. Aprovecharme de mi mismo ego.
Que me tiene que importar a mí lo que sienta el otro, o la otra persona. Que ellos se encarguen de sus sentimientos y frustraciones, cuando me aproveche de todo lo que son ellos. De lo que representan, de su esencia, de su imagen, de su trascendencia, de su identidad, de su posición en esta vida o en las otras.
Porque me debería importar aprovecharme de su tiempo, de que escuchen incesantemente mis quejas, de mis críticas a sus errores y estupideces, a su incompetencia de hacerme frente. Ahí, sobre todo ahí es donde me tengo que aprovechar mucho más. Es una invulnerabilidad en sí misma, el hecho de que no puedan hacerme frente, y tengo que explotar ese hecho.
Estoy en mi deber de hacerlo, de buscarlo y explotarlo. ¿Qué te puede importar a tí quién lee esto? Si no es contigo lo que estoy haciendo. No me puedes juzgar, porque no sabes quien soy. No me puedes juzgar porque si te da rabia lo que lees, cabe la grandísima posibilidad de que esto sea una proyección de tí mismo. De un lado que no conoces de tí mismo(a), y que reprimes día a día por querer inclinarte a hacer el "bien". Permiteme decirte que si lo piensas así, si siempre buscas el bien e ignoras tu capacidad de hacer mal, eres un perdedor(ra).
No te sientas mal. Más bien piénsalo bien y deja de pretender. No seas falso(a) y abre los ojos, oídos, tús manos, tús brazos, tú boca, tú mente, todo lo que eres. Desnúdate y desprendete de quién pretendes ser día a día y mírate por lo que de verdad eres. SI es que tienes idea de saber quién eres(apuesto que no, de ahí tu rabia).
Sí es así. Si no sabes. Si no entiendes lo que digo. Entonces mejor ignora todo, incluso tu rabia, y da la vuelta y vuelve a la niebla de tú propia ignorancia. Vuelve a cerrar los ojos, oídos y boca. Y olvida(que lo vas a hacer así no quieras) lo que aquí leíste.
Ya me aproveché de tí, y también de tu tiempo. Y me permitiría decir que también que me aproveché de tu atención, e incluso tu indiferencia. Me sigo aprovechando de tí porque sigues leyendo. Y si ya dejaste de leer hace tiempo, me da igual...a tí también, ya te dió.
Toma mi consejo, y aprovechate de todo y todos, que lo más seguro es que todo y todos se están aprovechando de tí. El tonto es tonto porque quiere y no por obligación. Incluso la obligación es una decisión. Así que decide o aprende decidir que es lo quieres. Ahí, anda, aprovechate de mi consejo, que yo me dejo aprovechar solo por esta vez. Por tí, por mí, por los dos. ¿Ahora ya entiendes el por qué de mis preguntas al principio?
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