Y si te digo que me voy, y no nos vemos más. ¿Qué puedes hacer para detenerme? No creo que puedas hacer nada. No creo que quieras hacer nada. ¿Por qué? Porque no te importa. Sé sincera. No te importa.

Y si me salgo. Me alejo. Recuérdame... ¿por qué no hablamos más? Es por orgullo y no lo quieres aceptar. Yo tampoco lo quiero aceptar, mi dignidad está en juego y no la voy a arriesgar. No por ti, no por nadie. Por mucho que te quiera, por mucho que te ame, no voy a dejar que mi emoción me empuje a cometer errores que ya cometí hace muchos años atrás. No soy esa persona, esa persona murió, esa persona la maté y no existe. Esta vez, tengo el control, y pienso usarlo a mi ventaja... y no a la tuya.

Te amo, te quiero, pero ya no soy un tonto que se autosacrificaba en nombre del "amor". Un "amor" que nunca ha existido y que era una mentira que yo solo creí. Dispara de una vez y termina conmigo y todo lo que soy. Hoy el mundo es inhabitable para mí. No vale la pena andar por estos lugares. Prefiero andar por otros lados que todavía no conozco, que estar aquí respirando el mismo aire que tú.

Así hazme saber cuando tengas suficiente y así te dejo el vuelto de lo que te debo cuando asomes las dos palmas de tus manos y las pongas enfrente de mí. Todo lo que te debo y que nunca te quité, y que nunca me diste. El truco de magia te sirvió. Me enseñaste la moneda aquella vez, hace 20 años y hasta el día de hoy no me la has mostrado de vuelta. Supuestamente se encuentra detrás de mi oreja, pero la he buscado por tantos años que ya ni sé en qué oreja está. Pero todavía te creo y todavía la busco... y tal vez la busque hasta que me vaya y me pierda en aquel bosque de árboles con hojas de niebla. Cuando lo haga... más nunca miraré atrás y más nunca sabré de dónde vine, ni a dónde iré.

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