Bajo el influjo de la palabra del señor III
En la escuela 6382, un grupo de madres y unos pocos padres, reunidos, acercándose el pastor que había perdido a su primogénito. Porque dios no oyó sus plegarias.
- Quiero aclararles a ustedes para que sepan, aprovechando que estamos todos acá compartiendo este momento, porque se hablan muchas tonterías y anda mucha gente ignorante blasfemando contra el señor. Quiero que se respete la memoria de mi hijo que murió y se fue a la par del señor, que lo eligió a él y no a otro.
Las personas miraban al hombre. Que permanecía con los ojos bien abiertos fijados en la nada. Era un orador avezado. Al que no amedrentaban las multitudes. Fue educado desde niño para predicar. Sabía desde niño que su destino era ser pastor. Dios era lo único para él. La respuesta a todas las preguntas que su mente podía plantearle y también la certeza de que jamás lo iban a atormentar preguntas más complejas que pudieran hacerlo dudar de su fe primitiva. Andaba el diablo disfrazado por todas partes con ropaje de ciencia y medicina y era necesario expresarlo para que las gentes estuvieran advertidas.
- Nosotros oramos, oramos mucho mucho, y el chico se mantenía con vida. Estuvo así unos días y cuando lo llevamos al hospital estaba con vida. Se lo dejamos en manos del doctor, miren lo que les digo se lo sacamos de las manos del señor y lo pusimos en manos del doctor, y oramos para que el señor estuviera en el cuerpo del médico… pero el niño se murió. El niño se murió en el hospital. Entonces me molesta que se ande hablando todas esas tonterías por todo el pueblo. ¿A quién se le ocurre que no lo íbamos a llevar al hospital?
- Quiero aclararles a ustedes para que sepan, aprovechando que estamos todos acá compartiendo este momento, porque se hablan muchas tonterías y anda mucha gente ignorante blasfemando contra el señor. Quiero que se respete la memoria de mi hijo que murió y se fue a la par del señor, que lo eligió a él y no a otro.
Las personas miraban al hombre. Que permanecía con los ojos bien abiertos fijados en la nada. Era un orador avezado. Al que no amedrentaban las multitudes. Fue educado desde niño para predicar. Sabía desde niño que su destino era ser pastor. Dios era lo único para él. La respuesta a todas las preguntas que su mente podía plantearle y también la certeza de que jamás lo iban a atormentar preguntas más complejas que pudieran hacerlo dudar de su fe primitiva. Andaba el diablo disfrazado por todas partes con ropaje de ciencia y medicina y era necesario expresarlo para que las gentes estuvieran advertidas.
- Nosotros oramos, oramos mucho mucho, y el chico se mantenía con vida. Estuvo así unos días y cuando lo llevamos al hospital estaba con vida. Se lo dejamos en manos del doctor, miren lo que les digo se lo sacamos de las manos del señor y lo pusimos en manos del doctor, y oramos para que el señor estuviera en el cuerpo del médico… pero el niño se murió. El niño se murió en el hospital. Entonces me molesta que se ande hablando todas esas tonterías por todo el pueblo. ¿A quién se le ocurre que no lo íbamos a llevar al hospital?
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