ANÁLISIS DE LA PELÍCULA LA RAÍZ DEL MIEDO Desacierto en dictámenes legales o psiquiátricos
ANÁLISIS DE LA PELÍCULA LA RAÍZ DEL MIEDO
Desacierto en dictámenes legales o psiquiátricos
“La tensión ente la ciencia y las hipótesis
queda abatida en la comprobación racional de hechos”
Zygmunt Bauman
La cuestión psicológica atraviesa los límites de lo nefasto, lo insólito y lo sobrehumano, así dirá (Lagache, D. 1997) tratando de hacer una interpretación de los términos que plantea la psicología como ciencia.
Hay una gran incidencia en que la psicología sea establecida en un contexto médico ya que como ciencia de hecho, busca ante todo anteponer la situación mediática entre la organización de formas de aprehender los discursos, y de aportar con criterio epistemológico las diferentes resoluciones conductuales que afloran en los raseros de las operaciones verbales, intelectuales y fisiológicas. (Lagache, D. 1997)
Tales presupuestos son la base para hacer una reflexión sobre la pregunta: ¿Dónde están los límites de la concepción psicológica, a la hora de abordar un caso de aparente distorsión mental? Para tratar de dilucidar la respuesta es importante apelar a los imaginarios artísticos donde convergen en grado sumo hechos que afloran en la mente de un autor como una condición posible para entender la naturaleza de los trastornos de la personalidad.
Así en la película estadounidense, “la raíz del miedo” dirigida por Gregory Hoblit, que fue estrenada en 1996 y que además está apoyada en la novela de William Diehl Primal Fear, se plantea a modo de análisis tres posiciones que develan algunos procedimientos de la psicología anclados en a su vez, en las observaciones de evaluación psicológica. Estos se logran vincular en contraposición a los imaginarios del cine o a los hechos reales así:
Las tendencias psicópatas que aparecen en la obra cinematográfica, representadas en el personaje de profesión acólito, llamado Aaron Stampler quien asesinó fría y calculadamente al arzobispo Rushman. Después de haber permitido algunos abusos que muy seguramente desataron la ira y el coraje de ese verdugo psicópata. Si un indagador se atreviera a dictaminar tales prescripciones mentales muy seguramente le atribuiría un estudio basado en las fuentes acuñadas en los modelos médicos, los cuales se originan para hacer una exploración más detallada sobre hechos de este tipo, donde se involucran no solo las perturbaciones de la propia personalidad, sino aquellas que propenden por el perjuicio de otros. En el caso de Aaron, tal trastorno mental, se concibe como enfermedad por consiguiente debería pasar por una batería neuropsicológica para clasificar su impacto mediante explicaciones procedimentales.
El segundo caso que se determina en la película es el caso que el personaje logre fingir un trastorno de identidad disociativo, en el cual logra distraer la atención del abogado Martin Vail, quien en su proceso detenta que es un joven que pierde la noción de su identidad por los desórdenes de personalidad múltiple: tal ajuste en la semiótica del cine logra poner de manifiesto, la necesidad de que todo profesional de la salud mental tenga un proceso diagnóstico claro basado en el encuadre, es decir, a capacidad de controlar y verificar variables que permitan un acierto en el diagnóstico , mediante el acierto y la organización procesual y procedimental de encuadre. Es notorio el engaño, notorio la capacidad de fingimiento del personaje que acomodó todo según su criterio moral a la situación o el evento que determino su fin pro lo que resulta paradójico es que dos profesionales uno del derecho que acuña la ley médica y otro psiquiatra hayan caído en el engaño planificado del fratricida psicópata.
La tercera condición está configurada en los análisis de pre informe al juez del caso del asesino. Llama sobre todo la atención el hecho tan mediático y tan “poco probable” el hecho de hacer un dictamen sin un antecedente exploratorio; es decir sin atribuir condición culposa o engañosa a un hecho que no fue estructurado (sino por el reconocimiento del propio criminal) como un caso de psicopatía criminal.
Para todo sumario psicológico, es necesario acudir a diversas técnicas de evaluación, que en el caso del personaje hubieran sido una ayuda para dictaminar con más criterio su origen o las implicaciones culposas. Así por ejemplo acudir a:
Un test psicométrico de personalidad o las técnicas proyectivas que permitieran mediante su análisis técnico recoger información contundentes sobre las implicaciones en el delito o la manifestación de tendencias que afloran en las exploraciones contundentes de resultaos.
Para finalizar es importante entonces decir que solo mediante la exploración técnica de procesos de valoración y los respectivos resultados se puede llegar a un dictamen ordenado y coherente con lo que pretende toda epistemología psicológica. No se puede dictaminar solo por apreciación o por simple intención ética, hay que ir al fondo del análisis para poder así llegar una claridad en la emisión de un juicio clínico.
BIBLIOGRAFÍA
Lagache, D. (1993). La unidad de la psicología. Barcelona: Paidos.
Desacierto en dictámenes legales o psiquiátricos
“La tensión ente la ciencia y las hipótesis
queda abatida en la comprobación racional de hechos”
Zygmunt Bauman
La cuestión psicológica atraviesa los límites de lo nefasto, lo insólito y lo sobrehumano, así dirá (Lagache, D. 1997) tratando de hacer una interpretación de los términos que plantea la psicología como ciencia.
Hay una gran incidencia en que la psicología sea establecida en un contexto médico ya que como ciencia de hecho, busca ante todo anteponer la situación mediática entre la organización de formas de aprehender los discursos, y de aportar con criterio epistemológico las diferentes resoluciones conductuales que afloran en los raseros de las operaciones verbales, intelectuales y fisiológicas. (Lagache, D. 1997)
Tales presupuestos son la base para hacer una reflexión sobre la pregunta: ¿Dónde están los límites de la concepción psicológica, a la hora de abordar un caso de aparente distorsión mental? Para tratar de dilucidar la respuesta es importante apelar a los imaginarios artísticos donde convergen en grado sumo hechos que afloran en la mente de un autor como una condición posible para entender la naturaleza de los trastornos de la personalidad.
Así en la película estadounidense, “la raíz del miedo” dirigida por Gregory Hoblit, que fue estrenada en 1996 y que además está apoyada en la novela de William Diehl Primal Fear, se plantea a modo de análisis tres posiciones que develan algunos procedimientos de la psicología anclados en a su vez, en las observaciones de evaluación psicológica. Estos se logran vincular en contraposición a los imaginarios del cine o a los hechos reales así:
Las tendencias psicópatas que aparecen en la obra cinematográfica, representadas en el personaje de profesión acólito, llamado Aaron Stampler quien asesinó fría y calculadamente al arzobispo Rushman. Después de haber permitido algunos abusos que muy seguramente desataron la ira y el coraje de ese verdugo psicópata. Si un indagador se atreviera a dictaminar tales prescripciones mentales muy seguramente le atribuiría un estudio basado en las fuentes acuñadas en los modelos médicos, los cuales se originan para hacer una exploración más detallada sobre hechos de este tipo, donde se involucran no solo las perturbaciones de la propia personalidad, sino aquellas que propenden por el perjuicio de otros. En el caso de Aaron, tal trastorno mental, se concibe como enfermedad por consiguiente debería pasar por una batería neuropsicológica para clasificar su impacto mediante explicaciones procedimentales.
El segundo caso que se determina en la película es el caso que el personaje logre fingir un trastorno de identidad disociativo, en el cual logra distraer la atención del abogado Martin Vail, quien en su proceso detenta que es un joven que pierde la noción de su identidad por los desórdenes de personalidad múltiple: tal ajuste en la semiótica del cine logra poner de manifiesto, la necesidad de que todo profesional de la salud mental tenga un proceso diagnóstico claro basado en el encuadre, es decir, a capacidad de controlar y verificar variables que permitan un acierto en el diagnóstico , mediante el acierto y la organización procesual y procedimental de encuadre. Es notorio el engaño, notorio la capacidad de fingimiento del personaje que acomodó todo según su criterio moral a la situación o el evento que determino su fin pro lo que resulta paradójico es que dos profesionales uno del derecho que acuña la ley médica y otro psiquiatra hayan caído en el engaño planificado del fratricida psicópata.
La tercera condición está configurada en los análisis de pre informe al juez del caso del asesino. Llama sobre todo la atención el hecho tan mediático y tan “poco probable” el hecho de hacer un dictamen sin un antecedente exploratorio; es decir sin atribuir condición culposa o engañosa a un hecho que no fue estructurado (sino por el reconocimiento del propio criminal) como un caso de psicopatía criminal.
Para todo sumario psicológico, es necesario acudir a diversas técnicas de evaluación, que en el caso del personaje hubieran sido una ayuda para dictaminar con más criterio su origen o las implicaciones culposas. Así por ejemplo acudir a:
Un test psicométrico de personalidad o las técnicas proyectivas que permitieran mediante su análisis técnico recoger información contundentes sobre las implicaciones en el delito o la manifestación de tendencias que afloran en las exploraciones contundentes de resultaos.
Para finalizar es importante entonces decir que solo mediante la exploración técnica de procesos de valoración y los respectivos resultados se puede llegar a un dictamen ordenado y coherente con lo que pretende toda epistemología psicológica. No se puede dictaminar solo por apreciación o por simple intención ética, hay que ir al fondo del análisis para poder así llegar una claridad en la emisión de un juicio clínico.
BIBLIOGRAFÍA
Lagache, D. (1993). La unidad de la psicología. Barcelona: Paidos.
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