Amores
Ignoro los por qué.
El caso es que siempre que he tenido novia o amor y este ha salido adelante, me he topado con
mi extraño doble en femenino.
La primera vez que me di cuenta de ello fue con mi segundo amor, que no mi segunda novia. Un extraño hormigueo espiritual o existencialme subía por el estómago. No le di más importancia y una mala mañana el sino cambió nuestros destinos. Perdimos el contacto. Fue unos días antes de fallecer su padre.
Cuando en un regreso a aquellos lares me encontré con su madre, o mejor dicho, me encontró su madre a mí, quiso ella saludarme expresamente. Un año después, falleció subitamente. Todas sus posesiones quedaron en desuso. Su bar, su casa, su olivar...
Lo que no quedaba en desuso era mi caduca mentalidad. No sé si porque Dios nos ordenó estar con las viudas y los huérfanos, el demonio interno me hacía odiarlos.
Entonces conoci a mi segunda novia.
Acababa de curarme de aquella enfermedad que me hacía odiar a aquellas doloridas personas, pero en mi caos que me invadía aún, buscaba y anhelaba alguien que comulgara conmigo en mis mismos pensamientos.
Mi novia creía en casi todo lo que yo creía, parecíamos almas gemelas, pero ya se sabe que dos polos iguales se repelen y una trágica tarde en una sesión de ouija, nuestra relación saltó por los aires.
Ouija, muerte, muertos...
Y el amor falleció con ellos.
Busqué el amor y el noviazgo sin encontrarlos por ningún lado, hasta que una buena tarde, sin buscarlo ya, el amor me encontró a mí.
No me di cuenta hasta varios meses más tarde que todo lo que me pasaba a mí, le pasaba a ella, que sus creencias eran mis creencias, que de nuevo éramos almas gemelas. pero un inoportuno Don Juan me la arrebató.
Mi último amor, mi última novia, continua conmigo. Ella y yo tenemos las mismas ideas de la vida y de la muerte, mi alma gemela ¿La última?
El caso es que siempre que he tenido novia o amor y este ha salido adelante, me he topado con
mi extraño doble en femenino.
La primera vez que me di cuenta de ello fue con mi segundo amor, que no mi segunda novia. Un extraño hormigueo espiritual o existencialme subía por el estómago. No le di más importancia y una mala mañana el sino cambió nuestros destinos. Perdimos el contacto. Fue unos días antes de fallecer su padre.
Cuando en un regreso a aquellos lares me encontré con su madre, o mejor dicho, me encontró su madre a mí, quiso ella saludarme expresamente. Un año después, falleció subitamente. Todas sus posesiones quedaron en desuso. Su bar, su casa, su olivar...
Lo que no quedaba en desuso era mi caduca mentalidad. No sé si porque Dios nos ordenó estar con las viudas y los huérfanos, el demonio interno me hacía odiarlos.
Entonces conoci a mi segunda novia.
Acababa de curarme de aquella enfermedad que me hacía odiar a aquellas doloridas personas, pero en mi caos que me invadía aún, buscaba y anhelaba alguien que comulgara conmigo en mis mismos pensamientos.
Mi novia creía en casi todo lo que yo creía, parecíamos almas gemelas, pero ya se sabe que dos polos iguales se repelen y una trágica tarde en una sesión de ouija, nuestra relación saltó por los aires.
Ouija, muerte, muertos...
Y el amor falleció con ellos.
Busqué el amor y el noviazgo sin encontrarlos por ningún lado, hasta que una buena tarde, sin buscarlo ya, el amor me encontró a mí.
No me di cuenta hasta varios meses más tarde que todo lo que me pasaba a mí, le pasaba a ella, que sus creencias eran mis creencias, que de nuevo éramos almas gemelas. pero un inoportuno Don Juan me la arrebató.
Mi último amor, mi última novia, continua conmigo. Ella y yo tenemos las mismas ideas de la vida y de la muerte, mi alma gemela ¿La última?
180



Cargando comentarios...