Almas con hilachas (Parte VII)
En ese momento, el nerviosismo se tornaba patente en los labios, que no paraba de morderlos. Hablando del muchacho, que en primer momento recibió el halago con plena vanagloria, pero él nunca estuvo acostumbrado al trato de crack, por lo que lo envolvió una sensación ambivalente. Y además, quiso saber hacia dónde conducía el espectáculo que estaba montando el funcionario, con ese megáfono espantoso que casi rompía los tímpanos y su relato almibarado que chocaba por su rareza.
_ Bueno, vayamos en un orden cronológico. Primero lo primero. Fue ayer por la mañana en cancha del club de la liga rosarina de fútbol llamado Juan XXIII. Conversaban dos entrenadores de la mencionada institución en una tribuna, sentados ambos en lo más elevado y separados del resto de la poca gente que estaba presente en esa fecha. Uno de ellos, era gordo, canosos rulos y de estatura baja. El otro, joven, seguramente menos de 30 años, coordinador del club, es decir que los demás entrenadores dependían de sus directivas y organización, cuerpo atlético como de profesor de educación física, pese a que no lo era, solo se trataba de un gris ex jugador de la reserva de Central Córdoba.
Quién conducía la charla era el más veterano, abrigado con una campera roja con letras gastadas en la espalda, pese a que el calor empezaba a apretar a esa hora y al mediodía estaría insoportable.
_ Che, qué bien está jugando el Tanque Tagliaferri. Nos está definiendo los partidos últimamente, los más fáciles los gana él prácticamente y los más chivos los define, por más marcas que le pongan, incluso los supera a los defensores de Newell´s y Central y a veces ellos nos bajan jugadores de AFA para jugar la liga local. Cómo está el tema del convenio que teníamos con Vélez, ¿vos sabés algo?
_ Mirá, me dijo el presidente hace unos quince días, que se iban a reunir de nuevo haber si continuaban con el contrato para ser centro de captación de Vélez o si nos abríamos por nuestra cuenta. Tenían que negociarlo, y pasa como siempre todo muy lindo a la hora de las palabras pero todo se desdibuja cuando les hablas de plata al instante. Ellos te hablan de porcentajes a futuro y nosotros tenemos que cobrar nuestros sueldos y solventar los gastos que implica una campaña…
_ Puff, eso siempre fue así. ¿No te parece que el Tanque está para más?
El entrenador más joven, de cierto aire pedante, se acomodó el cabello.
_ Sí, hay que ver, yo voy a hablar con el presidente y que no se quiera comer toda la torta él, que se acuerde de nosotros. Al Tanque lo fue a buscar a la villa el viejo Quintana, y después le aguantamos muchas y ahora que está bien encaminado no se puede olvidar de que nosotros deberíamos tener una participación por este pibe. Ahí Giménez, el técnico de la quinta, nos va a hacer el contacto en Argentinos Juniors, porque conoce a una gente ahí adentro, veremos si nos conviene Argentinos Juniors o si se arregla con Vélez, pero la idea está buena. Tenés razón vos, hay que sacarlo de acá al chico y sobre todo antes de que se le caliente la cabeza con alguna pendeja.
_ Además no le podemos sacar nada más que el 5% o el 8% como hacía Vélez, los otros clubes de la rosarina le sacan hasta el 30% a sus jugadores y ganan millones de dólares y nosotros somos los cenicientas que los regalamos por poco y después nunca ganamos nada.
El más joven pareció ser atravesado por un pensamiento rebosante de maldad. Y se tentó con una carcajada desprovista de racionalidad y al darse cuenta de la situación escondió su boca tras sus oportunas manos. Terminó su actuación con un carraspeo circunspecto.
Y para que su acompañante no se sintiera incómodo ensayó una explicación:
_ Mirá si al Tanque no lo vamos a poder llevar a Buenos Aires, con la potencia, el tranco, el gol, sus movimientos de desmarque, si es un fenómeno total, si te acordás de aquel tano que anduvo viendo jugadores en clubes de la liga rosarina y era un alto personaje el tipo. Hizo un circo el día que vino al club nuestro, qué tipo cirquero, estacionó el descapotable al costado de la cancha y los pibes no paraban de mirarle la máquina y se llevó al muerto de Maschio, pobrecito.
_ Ja, ja sos malo vos…
_ Me acuerdo de que ese día el vago llegó en un Audi al predio y rompió bastante las pelotas con las condiciones que puso en el armado de las planillas y la numeración de las camisetas. Si nosotros tenemos un solo juego de camisetas por división… ¿qué se creía el tipo que estaba en River o en Boca? Al final, menos mal que aceptó las pecheras porque si no se quedaba sin prueba.
_ Bueno, vayamos en un orden cronológico. Primero lo primero. Fue ayer por la mañana en cancha del club de la liga rosarina de fútbol llamado Juan XXIII. Conversaban dos entrenadores de la mencionada institución en una tribuna, sentados ambos en lo más elevado y separados del resto de la poca gente que estaba presente en esa fecha. Uno de ellos, era gordo, canosos rulos y de estatura baja. El otro, joven, seguramente menos de 30 años, coordinador del club, es decir que los demás entrenadores dependían de sus directivas y organización, cuerpo atlético como de profesor de educación física, pese a que no lo era, solo se trataba de un gris ex jugador de la reserva de Central Córdoba.
Quién conducía la charla era el más veterano, abrigado con una campera roja con letras gastadas en la espalda, pese a que el calor empezaba a apretar a esa hora y al mediodía estaría insoportable.
_ Che, qué bien está jugando el Tanque Tagliaferri. Nos está definiendo los partidos últimamente, los más fáciles los gana él prácticamente y los más chivos los define, por más marcas que le pongan, incluso los supera a los defensores de Newell´s y Central y a veces ellos nos bajan jugadores de AFA para jugar la liga local. Cómo está el tema del convenio que teníamos con Vélez, ¿vos sabés algo?
_ Mirá, me dijo el presidente hace unos quince días, que se iban a reunir de nuevo haber si continuaban con el contrato para ser centro de captación de Vélez o si nos abríamos por nuestra cuenta. Tenían que negociarlo, y pasa como siempre todo muy lindo a la hora de las palabras pero todo se desdibuja cuando les hablas de plata al instante. Ellos te hablan de porcentajes a futuro y nosotros tenemos que cobrar nuestros sueldos y solventar los gastos que implica una campaña…
_ Puff, eso siempre fue así. ¿No te parece que el Tanque está para más?
El entrenador más joven, de cierto aire pedante, se acomodó el cabello.
_ Sí, hay que ver, yo voy a hablar con el presidente y que no se quiera comer toda la torta él, que se acuerde de nosotros. Al Tanque lo fue a buscar a la villa el viejo Quintana, y después le aguantamos muchas y ahora que está bien encaminado no se puede olvidar de que nosotros deberíamos tener una participación por este pibe. Ahí Giménez, el técnico de la quinta, nos va a hacer el contacto en Argentinos Juniors, porque conoce a una gente ahí adentro, veremos si nos conviene Argentinos Juniors o si se arregla con Vélez, pero la idea está buena. Tenés razón vos, hay que sacarlo de acá al chico y sobre todo antes de que se le caliente la cabeza con alguna pendeja.
_ Además no le podemos sacar nada más que el 5% o el 8% como hacía Vélez, los otros clubes de la rosarina le sacan hasta el 30% a sus jugadores y ganan millones de dólares y nosotros somos los cenicientas que los regalamos por poco y después nunca ganamos nada.
El más joven pareció ser atravesado por un pensamiento rebosante de maldad. Y se tentó con una carcajada desprovista de racionalidad y al darse cuenta de la situación escondió su boca tras sus oportunas manos. Terminó su actuación con un carraspeo circunspecto.
Y para que su acompañante no se sintiera incómodo ensayó una explicación:
_ Mirá si al Tanque no lo vamos a poder llevar a Buenos Aires, con la potencia, el tranco, el gol, sus movimientos de desmarque, si es un fenómeno total, si te acordás de aquel tano que anduvo viendo jugadores en clubes de la liga rosarina y era un alto personaje el tipo. Hizo un circo el día que vino al club nuestro, qué tipo cirquero, estacionó el descapotable al costado de la cancha y los pibes no paraban de mirarle la máquina y se llevó al muerto de Maschio, pobrecito.
_ Ja, ja sos malo vos…
_ Me acuerdo de que ese día el vago llegó en un Audi al predio y rompió bastante las pelotas con las condiciones que puso en el armado de las planillas y la numeración de las camisetas. Si nosotros tenemos un solo juego de camisetas por división… ¿qué se creía el tipo que estaba en River o en Boca? Al final, menos mal que aceptó las pecheras porque si no se quedaba sin prueba.
110



Cargando comentarios...