_ Sí, me dijo en su momento que él no confiaba en el señor Figueras, que no le había dejado una buena impresión cada vez que hablaban por teléfono porque era muy propenso a cambiar aquello que dos minutos antes le había asegurado. Que lo sentía demasiado verborrágico, incapaz de callarse para poder oír lo que el interlocutor le podía decir. Y que prometía tanta sarta de cosas, que en su mayoría eran imposibles de cumplir.
La madre concentró su atención en una mancha de humedad que deterioraba la pared. Se preguntó si alguna vez los iban a llamar a ellos, porque eran los menos convocados de todos los presentes. Solo una vez lo habían hecho. Después abrió su mirada hacia el resto de la pared y creyó que era necesaria una buena mano de pintura. Cuando el funcionario abriera la ventanilla y asomara su cabeza le iba a preguntar si no se ofendía en caso de que ella decidiera pintarle la pared, tal vez lo que necesitaran ellos era hacer un poco de mérito. Así si el funcionario no recibía novedades de su hijo podía tener la intención de inventarlas, si es que ella se portaba bien. Ya el señor Figueras le había solicitado gentileza para otorgarle el pase libre a fin de esa temporada. Y el señor Figueras era bastante desagradable. Pero ella por el hijo era capaz de cualquier sacrificio.
Y el señor Figueras de nuevo a escena.
_ Es que este señor quería convencerte con palabras, deseaba apabullar con el barullo de palabra tras palabra, a veces parecía que se iba a deshidratar de tanto que platicaba sin cesar y tirando saliva a diestra y siniestra. Una vez que terminabas de platicar con él hablabas de tantas cosas que no sabías a ciencia cierta qué era exactamente lo que te había querido decir.
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_ Una tarde que andaba en el predio, después de un entrenamiento, yo lo abordé sin vueltas. Estaba bastante fastidioso por mi situación y la cosa no pintaba como para mejorar. Le pregunté que pasaba con lo de River, si ya le habían dado fecha para que viajara o cuánto tenía que esperar y que estaba bastante intranquilo sobre lo que podía pasar y que tenía miedo de que no hubiera lugar en la pensión y que en caso de que eso ocurriera era un año perdido. Y él astutamente me cambió de tema, en realidad me cambió el ángulo para mirar el asunto. Me empezó a hablar maravillas de Tigre y del gran trabajo que estaban haciendo y que en reserva habían sido campeones el año pasado y que tenían un fuerte apoyo político y mil cosas más y sobretodo recalcando que el coordinador le había dicho que estaba muy conforme con mi juego y que yo era el jugador que estaban esperando para reforzar el plantel. Que le agradaban mucho mis características de juego y que estaba en la edad justa para pegar un salto de calidad y que si andaba bien en Tigre los clubes grandes se iban a interesar por mí.
_ Es un caradura ese tipo. Porque es como que te prometan que te van a llevar una semana a prueba a Alianza o a Universitario y después al final te llevan a Cienciano o a otro club cualquiera más pequeño.
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