Almas con hilachas (Parte IV)
_ No digas boludeces viejo, y eso que no arrancaste con el vino. ¿Cómo te ibas a casar vos si ya estás casado con mamá? No podés ser tan hijo de puta.
_ Pero no seas gil, es solo una manera de decir. ¿No ves que te falta calle? Y pensar que estuvimos tan cerquita. Lástima que la habilidad que dios te dio en los pies te la negó en la cabeza.
_ Pero vos papá también jugaste solamente en el club del barrio y en algún otro de la ciudad. Incluso los más viejos dicen que tenemos un estilo de juego parecido. Así que tampoco seas tan cruel conmigo. Hubieras jugado en la primera vos y no te andarías quejando tanto. Porque en ese caso las cosas dependían de vos y no de mí.
_ Pero mirá no digas gansadas, no seas tan pavo. Es que en mi época no existían tantas posibilidades como las hay en estos días. Antes era otra cosa. Además a mí me pagaban bien en aquella época, yo no trabajaba, solo me dedicaba al fútbol. Yo era más vivo, no como a vos que te dan chauchitas nene. Si hasta tuve que volver al costado de las canchas yo, al año siguiente, y eso que el médico me había recomendado de que no sufriera más y anduviera a los gritos dirigiendo a una manga de burros porque me podía dar un infarto…
_ Sí, pero vos agarraste al equipo campeón. Además te trajeron al nueve ese tucumano que la metía seguido, ese era bueno de verdad. Vos le serruchaste el piso al viejo Vicente, que como ya estaba bastante podrido y viejo se retiró con el honor del campeonato conseguido. Él arrancó la pre temporada y de a poco vos le fuiste sacando autoridad y ye quedaste con el equipo campeón.
_ Pero no seas boludo, cuidá las palabras cuando hables. Tenés que aprender pendejo, las palabras tienen un significado, un valor y no se las puede andar tirando como si no fueran nada. Cómo se te ocurre que yo le podía serruchar a Vicentito el piso, es una cosa de locos, el respeto y el cariño que le tengo a él de toda la vida, lo que pasa es que los dirigentes me pidieron que le diera una mano y yo fui con mi mejor predisposición y ahí me di cuenta de que ustedes mismos le armaban el equipo y de el pobre viejo no tenía nada de autoridad y como yo soy un tipo de no quedarme callado lo hablé con los dirigentes y ellos mismos hablaron con el viejo y le dijeron que iban a armar dupla técnica conmigo y el viejo decidió irse, pero no podés decir que yo le serruché el piso, al contrario yo pensaba en el bien de él y en el mío. Además necesitábamos la guita, para qué te lo voy a negar, los mangos que me daban por dirigir fue un alivio importante, los gastos cada vez eran más y yo no podía permitir que mi familia viviera como si fuéramos unos pordioseros, teníamos que elevar el nivel, salir a comer de vez en cuando o a tomar algo algún fin de semana, comprarnos alguna pilcha, hacerle algún regalo a tu vieja… además eso me permitía cerrar de una buena vez y por un tiempo esa verdulería de mierda. Además dirigiendo a mi hijo, qué más podía pedir… pero nos fue para el culo, la verdad y yo pensé que arrasábamos de vuelta ese año, pero fueron muchos contratiempos, demasiados y no pudimos hacer pie nunca… lesionados, expulsados, una racha de malos resultados y ya todo se desvirtuó, además tuve problemas con el Cacique Tolosa y me tiró el equipo en contra, así que apenas pude pasar la mitad de año y ya los periodistas de mierda hablaban de que habíamos sido el gran fracaso del año en la liga, la puta madre si pude armar el equipo que yo pretendía solamente en la segunda fecha y a vos te dirigí en dos partidos nada más si te lo pasaste lesionado, pero bueno cuando las cosas no son para uno, es al nudo que lo intentemos…
Nos ganaron el clásico hasta los muertos de La Estrella con el zapallazo del gordo, del nueve ese muerto y eso ya fue el colmo, porque si le hubiéramos dado un toque y le metíamos unas cuantas pepas podíamos revertir la situación, yo estaba super seguro de eso… pero bueno, de nada sirve lamentarse por eso.
Como siguiendo un mandato secreto de un ente superior, los dos callaron al unísono y se retrajeron en sendos pensamientos, que les dieron cierto aire melancólico. El pibe tomó el balón entre sus manos y se acomodó mejor en el asiento, el padre sacó un chupetín comenzó a chuparlo.
La ventanilla pareció estar en preparativos de abrirse. Hubo un chirrido. Mecánicamente, después de permanecer la habitación en absoluto silencio por casi media hora, los cuellos giraron hacia ese ruido. Los ojos parecían salirse de las cuencas. Tal fue el nivel de excitación de estas gentes, que parecían como muertas y luego inyectadas con droga que les daba un atisbo de vida que les duraba un lapso y luego vuelta a girar la rueda de la vida. O de la muerte, en este caso.
El nombramiento del patronímico determinaba el puesto que se ocupaba en estos recintos. El que era convocado en mayor cantidad de ocasiones gozaba del respeto y cierta supremacía, además de una solapada admiración.
Detrás de esa ventanilla solía escucharse en tono bajo ciertas melodías de tangos, pero solo las melodías, jamás pudo oírse letra entonada por cantante alguno.
La escena se centrará ahora en una señora morenita, de pelo corto negro, delgada y de estatura mediana. A su lado, un niño que rondaba los 15 años, extremadamente delgado y con un pasaporte que acreditaba su nacionalidad peruana.
La madre comenzó la plática, en un tono lo suficientemente recatado como para que ellos nada más pudieran oír lo que charlaran.
_ Tú, viniste solo hijo. Desde nuestra amada patria, desde nuestro querido Perú. Yo no pude venir en un principio por más que lo deseaba, pero como vinieron los chicos del club y era solamente por un mes la idea en principio, mucho no me preocupé… además por ese entonces estaba terminando de arreglar el tema del divorcio con tu padre. Él estaba en su peor momento con su enfermedad, con ese maldito problema que no pudo controlar con el trago. Problema que lo trajo desde joven, pero que en este último tiempo se le fue de las manos. Si tú lo has visto con tus propios ojos hijo la manera desastrosa en la que llegaba a casa a veces. Cómo podía ser posible que un hombre que se había preparado en la vida, que había estudiado y se había convertido en un profesional no pudiera controlarse con el trago, eso sí que es increíble, además era un hombre tan tranquilo estando sobrio. Tan dulce.
_ Sí, mamá, me vine primeramente con los chicos del club. Éramos 5 chicos peruanos. A los peruanos nos habían dado un lugar exclusivo de la pensión ni bien llegamos. Ese primer mes estuvimos muy bien…
_ También con lo que nos cobraron ese primer mes… tenía costos de un hotel de cuatro estrellas más o menos si sacábamos los costos por día.
_ En ese primer mes entrenábamos a doble o triple turno, era el mes de enero y los otros chicos del club estaban de vacaciones así que la pensión era casi toda nuestra. La compartíamos con otros chicos argentinos que estaban a prueba en el club. Los fines de semana, entrenábamos a la mañana y después teníamos libre hasta el lunes a la mañana y podíamos usar la piscina. Eso sí que estaba bueno, me quedan gratos recuerdos de ese primer mes. Además en ese primer mes nos probaron en River, en el Independiente de Avellaneda y en el Rosario Central. En esas pruebas viajaron profes de esos clubes y armamos partidos y nos vieron jugar. Además viajamos dos días a Buenos Aires y nos probamos en el Arsenal de Sarandí.
_ Y una vez que cumplí con mi trámite de divorcio ya estuve dispuesta a venirme contigo para Argentina. Yo estaba recuerdo ahora en casa de mi madre cuando me sonó el móvil y era el señor Figueras del club de Rosario para preguntarme si tú tenías que regresarte sí o sí a fin de mes o si existía la posibilidad de que te quedaras un tiempo más hasta mitad de año porque la gente de River estaba interesada en contratarte.
_ Claro mamá, porque los profes de River pidieron verme a mitad de año, exactamente en las vacaciones de invierno del mes de julio que a los chicos les dan libre en la escuela dos semanas. El profe Emanuel y el señor Héctor Figueras me llamaron a un costado de la cancha antes de que terminara la prueba y me preguntaron qué pensaba hacer, si me iba a volver a la casa cuando se terminara el mes o si pensaba quedarme.
_ Es que a mí me sorprendió por completo. Porque yo no estaba al tanto de que te habían hecho una prueba, cuando vos llamaste a la casa de mamá yo no estaba y tu charlaste más largo y tendido con tu padre, porque después él se puso en contacto conmigo y me contó algunas cosas de tu estancia en Argentina, pero tampoco él me dijo nada de la prueba en River. Porque la idea era de que te vinieras a sumar una experiencia de un mes en el fútbol argentino, que es tan importante y salen tantos buenos jugadores. Que vinieras a entrenar y compartir un lindo mes con otros chicos de tu club, gracias al señor Vinieri que nos hizo el contacto con el señor Figueras. Al principio debo confesar de que la idea mucho no me agradaba, pero sé que el sueño de tu padre era ser futbolista según él siempre lo dice pero sus padres lo obligaron a estudiar y cuando esa tarde en nuestro club el señor Vinieri nos platicó de esta posibilidad, pese a que era mucho dinero el que había que estar para permanecer un mes en Rosario yo di mi conformidad para que tú que estabas ilusionado también pudieras venir junto a los otros chicos que confirmaron enseguida.
_ Sí, mamá, muchas gracias, porque yo también estaba muy ilusionado y quería comparar mi juego con jugadores argentinos, que son muy buenos. Pero ese mes pasó y quedé yo solo en el club en Rosario. Los otros se volvieron a Riobamba. El Paja Muñoz hizo una buena prueba en Arsenal, pero al final no quiso venir porque su tío lo recomendó en Universitario, estuvo tres meses a prueba y se volvió a la casa para jugar en su ciudad en el club de origen. Y yo hubiera seguido el mismo camino si tú mamá no me decías que venías a hacerme compañía.
_ Sí, hijo lo sé. Pero después las cosas cambiaron. Porque en el club de Rosario no dejaron que viviéramos juntos. Te exigían que debías estarte en la pensión con los demás jugadores que eran de distintas provincias de Argentina.
_ Así es madre. Además en las vacaciones de invierno que supuestamente debía ir a River se excusaron con que no había lugar en la pensión de River que está en el estadio mismo y me dijeron que me iban a poder ver recién hacia fin de año. Y que tenía que quedarme hasta diciembre.
_ Efectivamente mi niño, fueron muchas las vueltas que se dieron para terminar en el mismo lugar, muchos puntos oscuros donde se movía a sus anchas el señor Figueras.
_ Es que en septiembre vino a probar Tigre, de nuevo, ya que estuvieron a principios de año, y me eligieron junto a otros 3 chicos para que fuéramos 3 días hasta Tigre a entrenar con los chicos del club. Y después a la semana siguiente me dijo el señor Figueras que en el Tigre estaban interesados en ficharme, y que a ellos le iban a dar participación en el pase por si yo llegaba a debutar en la primera y luego me vendían.
_ Y de nuevo iba a aparecer el tema de la pensión, porque en Tigre te daban el lugar en el plantel pero vos tenías que buscarte un lugar donde vivir… Ahí me vino a la memoria lo que dijo el señor Muñoz…
_ ¿Cuál? ¿El padre del Paja?
_ Pero no seas gil, es solo una manera de decir. ¿No ves que te falta calle? Y pensar que estuvimos tan cerquita. Lástima que la habilidad que dios te dio en los pies te la negó en la cabeza.
_ Pero vos papá también jugaste solamente en el club del barrio y en algún otro de la ciudad. Incluso los más viejos dicen que tenemos un estilo de juego parecido. Así que tampoco seas tan cruel conmigo. Hubieras jugado en la primera vos y no te andarías quejando tanto. Porque en ese caso las cosas dependían de vos y no de mí.
_ Pero mirá no digas gansadas, no seas tan pavo. Es que en mi época no existían tantas posibilidades como las hay en estos días. Antes era otra cosa. Además a mí me pagaban bien en aquella época, yo no trabajaba, solo me dedicaba al fútbol. Yo era más vivo, no como a vos que te dan chauchitas nene. Si hasta tuve que volver al costado de las canchas yo, al año siguiente, y eso que el médico me había recomendado de que no sufriera más y anduviera a los gritos dirigiendo a una manga de burros porque me podía dar un infarto…
_ Sí, pero vos agarraste al equipo campeón. Además te trajeron al nueve ese tucumano que la metía seguido, ese era bueno de verdad. Vos le serruchaste el piso al viejo Vicente, que como ya estaba bastante podrido y viejo se retiró con el honor del campeonato conseguido. Él arrancó la pre temporada y de a poco vos le fuiste sacando autoridad y ye quedaste con el equipo campeón.
_ Pero no seas boludo, cuidá las palabras cuando hables. Tenés que aprender pendejo, las palabras tienen un significado, un valor y no se las puede andar tirando como si no fueran nada. Cómo se te ocurre que yo le podía serruchar a Vicentito el piso, es una cosa de locos, el respeto y el cariño que le tengo a él de toda la vida, lo que pasa es que los dirigentes me pidieron que le diera una mano y yo fui con mi mejor predisposición y ahí me di cuenta de que ustedes mismos le armaban el equipo y de el pobre viejo no tenía nada de autoridad y como yo soy un tipo de no quedarme callado lo hablé con los dirigentes y ellos mismos hablaron con el viejo y le dijeron que iban a armar dupla técnica conmigo y el viejo decidió irse, pero no podés decir que yo le serruché el piso, al contrario yo pensaba en el bien de él y en el mío. Además necesitábamos la guita, para qué te lo voy a negar, los mangos que me daban por dirigir fue un alivio importante, los gastos cada vez eran más y yo no podía permitir que mi familia viviera como si fuéramos unos pordioseros, teníamos que elevar el nivel, salir a comer de vez en cuando o a tomar algo algún fin de semana, comprarnos alguna pilcha, hacerle algún regalo a tu vieja… además eso me permitía cerrar de una buena vez y por un tiempo esa verdulería de mierda. Además dirigiendo a mi hijo, qué más podía pedir… pero nos fue para el culo, la verdad y yo pensé que arrasábamos de vuelta ese año, pero fueron muchos contratiempos, demasiados y no pudimos hacer pie nunca… lesionados, expulsados, una racha de malos resultados y ya todo se desvirtuó, además tuve problemas con el Cacique Tolosa y me tiró el equipo en contra, así que apenas pude pasar la mitad de año y ya los periodistas de mierda hablaban de que habíamos sido el gran fracaso del año en la liga, la puta madre si pude armar el equipo que yo pretendía solamente en la segunda fecha y a vos te dirigí en dos partidos nada más si te lo pasaste lesionado, pero bueno cuando las cosas no son para uno, es al nudo que lo intentemos…
Nos ganaron el clásico hasta los muertos de La Estrella con el zapallazo del gordo, del nueve ese muerto y eso ya fue el colmo, porque si le hubiéramos dado un toque y le metíamos unas cuantas pepas podíamos revertir la situación, yo estaba super seguro de eso… pero bueno, de nada sirve lamentarse por eso.
Como siguiendo un mandato secreto de un ente superior, los dos callaron al unísono y se retrajeron en sendos pensamientos, que les dieron cierto aire melancólico. El pibe tomó el balón entre sus manos y se acomodó mejor en el asiento, el padre sacó un chupetín comenzó a chuparlo.
La ventanilla pareció estar en preparativos de abrirse. Hubo un chirrido. Mecánicamente, después de permanecer la habitación en absoluto silencio por casi media hora, los cuellos giraron hacia ese ruido. Los ojos parecían salirse de las cuencas. Tal fue el nivel de excitación de estas gentes, que parecían como muertas y luego inyectadas con droga que les daba un atisbo de vida que les duraba un lapso y luego vuelta a girar la rueda de la vida. O de la muerte, en este caso.
El nombramiento del patronímico determinaba el puesto que se ocupaba en estos recintos. El que era convocado en mayor cantidad de ocasiones gozaba del respeto y cierta supremacía, además de una solapada admiración.
Detrás de esa ventanilla solía escucharse en tono bajo ciertas melodías de tangos, pero solo las melodías, jamás pudo oírse letra entonada por cantante alguno.
La escena se centrará ahora en una señora morenita, de pelo corto negro, delgada y de estatura mediana. A su lado, un niño que rondaba los 15 años, extremadamente delgado y con un pasaporte que acreditaba su nacionalidad peruana.
La madre comenzó la plática, en un tono lo suficientemente recatado como para que ellos nada más pudieran oír lo que charlaran.
_ Tú, viniste solo hijo. Desde nuestra amada patria, desde nuestro querido Perú. Yo no pude venir en un principio por más que lo deseaba, pero como vinieron los chicos del club y era solamente por un mes la idea en principio, mucho no me preocupé… además por ese entonces estaba terminando de arreglar el tema del divorcio con tu padre. Él estaba en su peor momento con su enfermedad, con ese maldito problema que no pudo controlar con el trago. Problema que lo trajo desde joven, pero que en este último tiempo se le fue de las manos. Si tú lo has visto con tus propios ojos hijo la manera desastrosa en la que llegaba a casa a veces. Cómo podía ser posible que un hombre que se había preparado en la vida, que había estudiado y se había convertido en un profesional no pudiera controlarse con el trago, eso sí que es increíble, además era un hombre tan tranquilo estando sobrio. Tan dulce.
_ Sí, mamá, me vine primeramente con los chicos del club. Éramos 5 chicos peruanos. A los peruanos nos habían dado un lugar exclusivo de la pensión ni bien llegamos. Ese primer mes estuvimos muy bien…
_ También con lo que nos cobraron ese primer mes… tenía costos de un hotel de cuatro estrellas más o menos si sacábamos los costos por día.
_ En ese primer mes entrenábamos a doble o triple turno, era el mes de enero y los otros chicos del club estaban de vacaciones así que la pensión era casi toda nuestra. La compartíamos con otros chicos argentinos que estaban a prueba en el club. Los fines de semana, entrenábamos a la mañana y después teníamos libre hasta el lunes a la mañana y podíamos usar la piscina. Eso sí que estaba bueno, me quedan gratos recuerdos de ese primer mes. Además en ese primer mes nos probaron en River, en el Independiente de Avellaneda y en el Rosario Central. En esas pruebas viajaron profes de esos clubes y armamos partidos y nos vieron jugar. Además viajamos dos días a Buenos Aires y nos probamos en el Arsenal de Sarandí.
_ Y una vez que cumplí con mi trámite de divorcio ya estuve dispuesta a venirme contigo para Argentina. Yo estaba recuerdo ahora en casa de mi madre cuando me sonó el móvil y era el señor Figueras del club de Rosario para preguntarme si tú tenías que regresarte sí o sí a fin de mes o si existía la posibilidad de que te quedaras un tiempo más hasta mitad de año porque la gente de River estaba interesada en contratarte.
_ Claro mamá, porque los profes de River pidieron verme a mitad de año, exactamente en las vacaciones de invierno del mes de julio que a los chicos les dan libre en la escuela dos semanas. El profe Emanuel y el señor Héctor Figueras me llamaron a un costado de la cancha antes de que terminara la prueba y me preguntaron qué pensaba hacer, si me iba a volver a la casa cuando se terminara el mes o si pensaba quedarme.
_ Es que a mí me sorprendió por completo. Porque yo no estaba al tanto de que te habían hecho una prueba, cuando vos llamaste a la casa de mamá yo no estaba y tu charlaste más largo y tendido con tu padre, porque después él se puso en contacto conmigo y me contó algunas cosas de tu estancia en Argentina, pero tampoco él me dijo nada de la prueba en River. Porque la idea era de que te vinieras a sumar una experiencia de un mes en el fútbol argentino, que es tan importante y salen tantos buenos jugadores. Que vinieras a entrenar y compartir un lindo mes con otros chicos de tu club, gracias al señor Vinieri que nos hizo el contacto con el señor Figueras. Al principio debo confesar de que la idea mucho no me agradaba, pero sé que el sueño de tu padre era ser futbolista según él siempre lo dice pero sus padres lo obligaron a estudiar y cuando esa tarde en nuestro club el señor Vinieri nos platicó de esta posibilidad, pese a que era mucho dinero el que había que estar para permanecer un mes en Rosario yo di mi conformidad para que tú que estabas ilusionado también pudieras venir junto a los otros chicos que confirmaron enseguida.
_ Sí, mamá, muchas gracias, porque yo también estaba muy ilusionado y quería comparar mi juego con jugadores argentinos, que son muy buenos. Pero ese mes pasó y quedé yo solo en el club en Rosario. Los otros se volvieron a Riobamba. El Paja Muñoz hizo una buena prueba en Arsenal, pero al final no quiso venir porque su tío lo recomendó en Universitario, estuvo tres meses a prueba y se volvió a la casa para jugar en su ciudad en el club de origen. Y yo hubiera seguido el mismo camino si tú mamá no me decías que venías a hacerme compañía.
_ Sí, hijo lo sé. Pero después las cosas cambiaron. Porque en el club de Rosario no dejaron que viviéramos juntos. Te exigían que debías estarte en la pensión con los demás jugadores que eran de distintas provincias de Argentina.
_ Así es madre. Además en las vacaciones de invierno que supuestamente debía ir a River se excusaron con que no había lugar en la pensión de River que está en el estadio mismo y me dijeron que me iban a poder ver recién hacia fin de año. Y que tenía que quedarme hasta diciembre.
_ Efectivamente mi niño, fueron muchas las vueltas que se dieron para terminar en el mismo lugar, muchos puntos oscuros donde se movía a sus anchas el señor Figueras.
_ Es que en septiembre vino a probar Tigre, de nuevo, ya que estuvieron a principios de año, y me eligieron junto a otros 3 chicos para que fuéramos 3 días hasta Tigre a entrenar con los chicos del club. Y después a la semana siguiente me dijo el señor Figueras que en el Tigre estaban interesados en ficharme, y que a ellos le iban a dar participación en el pase por si yo llegaba a debutar en la primera y luego me vendían.
_ Y de nuevo iba a aparecer el tema de la pensión, porque en Tigre te daban el lugar en el plantel pero vos tenías que buscarte un lugar donde vivir… Ahí me vino a la memoria lo que dijo el señor Muñoz…
_ ¿Cuál? ¿El padre del Paja?
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