AL OTRO LADO DEL MAR

(Una crónica de lo visto por Grilida el Azul en su expedición hacia las costas del Nuevo Continente)

"PRÓLOGO"

No es de mi costumbre ni preferencia el compartir mis conocimientos o mi pensar por el medio imperfecto de la tinta sobre el papel, así como no soy dado a plasmar descripciones de mi canto interior en la caligrafía estática del clavorrojo sobre verdicorteza.

Sin embargo, ninguno de nosotros escoge la melodía del mundo, y no nos corresponde sino seguir los pasos de la danza impuesta de la mejor forma que podamos. Siglos atrás, multitudes solían reunirse a mi alrededor frente a las concavidades enormes y oscurecidas de las caracolas para escuchar mis historias, trayéndolas a la vida con el timbre de mi voz primero y cuando llegó el momento, el rechinar de mis alas. Pero esos tiempos han pasado.

Desvarío, divago, por eso prefiero el canto, es más sencillo para mí no perder el hilo de mi pensamiento.

Pero tal es la danza, tal es la canción que hoy he de llevar a cabo, así que calla, tamborcillo de mi corazón, asienta tu forma, entona tu voz al ritmo de el Gran Aliento y entrégate a la labor que te has impuesto.

Ahora, he de revelar al lector mis intenciones al escribir, como he visto que hacen otros autores de mucho más renombre que este viejo brujo.

No pongo tinta sobre papel por vanidad ni por alguna clase de deber impuesto, como les encantaría declarar a mis eternos vigilantes, los hermanos de las diferentes órdenes quietas ante cuya discreción me veo obligado a hincarme hoy, sino más bien por motivo de un muy personal sentimiento de certeza, la certeza de que el tiempo pasa, de que el viento todo lo borra, de que incluso las voces más fuertes eventualmente dejan de hacer eco en las concavidades de la eternidad.

La certeza de que las cosas que veo hoy al otro lado del mar, bien podrían dejar de existir mañana.

Las torceduras de la letra entintada, el brillo de la granulación sobre verdicorteza, en esto superan a mi danza y el chillar de mis alas, pues aunque todo al final tenga que volver al silencio antes del Gran Aliento, el papel, la roca y lo demás suele durar más que los encantamientos suspirados por los rituales de Tono, Forma y Ritmo.

Habiendo dicho esto, os bendigo, querido lector de la única forma que se.

Página 2

Con un aplauso, y un suspiro, con el crujir de mis alas te digo:

Verdes sean tus noches y agradable la voz del viento en tus oídos.

Grilida el Azul

(LA HISTORIA CONTINÚA EN EL CAPÍTULO 1.1)

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