La familia MMeendez
Publicado en Apr 20, 2017
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La familia MMeendez.
En épocas antiguas las familias eran numerosas, de diez hijos, doce y hasta más. Entre tantas vidas se daban historias increíbles, como las historias de “La familia MMeendez”
 La familia MMeendez, papá,  mamá  y diez hijos. El padre era vendedor de libros, la madre era modista. Cada hijo era diferente, no faltaba el mecánico, el cantante, el chistoso, el envidioso, el tímido, la bailarina, la periodista, la actriz, la mentirosa y el inconforme. Todos y cada uno cargaban pesadas historias.
¿Cómo conquistó el papá a la mamá? Pues, un día Helena tenía daño de estómago,-tremenda diarrea- y tenía urgencia de ir al baño y a un lugar lejano a entregar un vestido de novia   confeccionado por ella. El afán de ser cumplida no le permitía trasladarse en bus, y fue así como por  desespero hizo señal de pare al primer auto que vio pasar a su lado. Manuel, conductor de un auto Renault, recibió a Helena en su auto, ella, ni corta ni perezosa contó lo de su malestar estomacal y el compromiso de entregar el vestido de novia. De inmediato, ante la urgencia de la diarrea, Manuel propuso llevarla a su apartamento que quedaba cerca, y prestar el baño a la bonita dama, ella aceptó, hizo uso del inodoro, se bañó las manos, quedó perfumada y aliviada y dio las gracias.
A Manuel le parecía hermosa la chica, era como una muñequita, de baja estatura, de cabello castaño, lindos ojos y cuerpo perfecto. Manuel estaba deslumbrado de la belleza de la chica, quería conquistarla, le preguntó el nombre,  había que aprovechar la oportunidad para conquistarla y, ¡qué fácil fue acompañarla a entregar el vestido de novia!, y regresar al apartamento de Manuel, allí empezó la historia de un gran amor, que más tarde los llevó al altar. Parece que no tenían televisión porque tuvieron muchos hijos.
 PEDRO, EL HIJO MAYOR, sólo estudió cuatro años de bachillerato, era mecánico, siempre sucio, vestido con overol, manos grasosas. Permanecía buen tiempo debajo de los carros en el taller donde trabajaba. Sus amigos eran otros mecánicos. A todos les gustaba beber cerveza o aguardiente, se emborrachaban y sus lenguajes eran a punta de groserías.
Los dueños de carros, que llevaban sus autos al taller a que les hicieran diferentes reparaciones, apreciaban a Pedro por su modo de ser y su buen trabajo, lo invitaban a la panadería de la esquina a tomar café o cualquier golosina. Entre charla y charla Pedro contaba a sus jefes, la triste historia de haberse enamorado de una mujer que tenía un hijo de nueve años, llamado Luis  El gran problema era que ella maltrataba al hijo, le pegaba por todo, lo humillaba tratándolo  de bruto, mientras él era amoroso con el niño, lo quería, le pagaba el estudio y lo reconocía como hijo, sin trámites legales. La madre del niño se enfermó de cáncer y murió. Los padres de Pedro no lo trataban por no haber querido estudiar, por borracho y por sucio. Tanta bebida de aguardiente produjo a Pedro la enfermedad de Cirrosis y también murió, quedó, Luis quien siguió los pasos del padrastro, “mecánico de autos”, con la ayuda de los amigos de Pedro.
PEPE, EL SEGUNDO HIJO, “el cantante”, el que hablaba cantando desde pequeño. Casi siempre encontraba la canción que respondía a lo que quería decir. Le preguntaban el nombre y respondía cantando: la canción de Lucero “Pepe”, Helena lo corregía, quería que su hijo dejara de cantar, que hablara sin música, pero Pepe respondía cantando, como Luisito Rey:
“Soy como quiero ser”
Sin mandatos ni fronteras
 Soy como quiero ser
La que quiera que me quiera
La que no, que no me quiera”
La obsesión de Pepe, de vivir cantando lo condujo al estudio de música en una de las mejores universidades, en la que conoció a Carmen, cantante de voz soprano. Pepe estaba enamorado de ella, pero ella estaba de novia de un francés, no obstante se leía en sus ojos que correspondía con amor los elogios de Pepe. Cuando Michel, -novio de Carmen- notó que Carmen coqueteaba con Pepe, le propuso matrimonio y vivieron en París. Carmen vivía con la nostalgia de haberse separado de Pepe. Así las cosas se despertó el duelo de Pepe, que pasaba el tiempo cantando, acompañado de su guitarra.
“Qué solitario estoy
Hoy sin tu amor
Todo perdí
Perdiéndote a ti”

 Pepe pasaba mucho tiempo expresando su dolor con distintas canciones, no dormía, poco comía, buscaba ayuda con sicólogos para mitigar su dolor.
Observaba las fotos del matrimonio de Carmen, la escuchaba cantando en las grabaciones.
 Laura, -amiga de Carmen y Pepe-, procuraba acompañarlo, para evitar la soledad de su amigo,  estaba enamorada de él, guardaba la esperanza de conquistarlo con sus bellos detalles. Poco a poco Pepe dejaba de pensar en Carmen, se mantenía acompañado de Laura, hasta que se enamoró de ella, olvidó a Carmen y se casó con Laura.
Pasados dos años Carmen regresó a Colombia con la ilusión de revivir el amor de Pepe, se había divorciado de Michel, y sabía del intenso dolor que sufrió Pepe cuando ella se casó.
Buscó a Pepe, y ¡Vaya sorpresa! Pepe y su amiga Laura estaban casados, ya tenían un hermoso bebe, entonces el duelo de Carmen se hizo presente en su corazón, sin solución.
 BENITO, EL CHISTOSO, EL TERCER HIJO.
Casi era imposible mantener un diálogo con Benito, porque todo lo volvía broma. Algunas personas gozaban de las bromas, a otras les fastidiaba.
Se enamoró de una monja, parecía imposible conquistarla, pero entre chiste y charla logró que ella renunciara a su estado y se convirtiera en su novia y más tarde en su esposa.
La ex monja, cometía errores de lenguaje, “como muchos cometemos”. Ella quería ir en Transmilenio al sur de la ciudad, no sabía el valor del pasaje y preguntaba a Benito ¿cuánto vale el Transmilenio? Benito respondía: supongo que vale trecientos millones, la ex monja corregía, perdón, el valor del pasaje.
Era hora de almuerzo, la Ex decía: Vamos al restaurante, “Costa Azul”, es bueno, mira esa fila de autos que almuerzan allí. ¿Los autos almuerzan? Perdón… Las personas que están en los autos. Benito preguntaba a su esposa: ¿dónde escondió mis llaves? Ella respondía: por ahí andan, Benito decía. Ya veo, andan brincando por toda la casa, ella decía: perdón, están en el bolsillo de tu pantalón. La esposa se quejaba de dolor de cabeza, el esposo respondía: grave te vas a morir, igual respondía cuantas veces la esposa se quejara, además le hacía cosquillas por el cuerpo, cosa que a ella le desesperaba, no la dejaba hablar completo, interrumpía con chistes, todo lo contradecía, si ella tenía la razón, él decía: Eso lo dije yo, tu dijiste lo contrario y se formaba gran algarabía entre los dos. La esposa de Benito, no aguantaba el modo de ser de su esposo y  vivía estresada.
 GERARDO, EL ENVIDIOSO, EL CUARTO HIJO.
Gerardo era modelo de ropa interior, amaba desfilar en las pasarelas, exponiendo prendas de última moda. Quería ser adinerado, pero tendría que matricularse en un gimnasio, mejorar cada día, controlar la envidia que sentía por Carlos, aquel hombre, alto fornido, al que le llovía dinero, le llovían mujeres, le llovían contratos, le llovían amistades y tenía carisma.
Gerardo vivía estresado, viendo triunfar a su compañero de trabajo, pensaba en inventar algo que minimizara a Carlos, era difícil, ¿Hablar mal de él? No, ¿manifestarle amabilidad y tratar de convencerlo de tener defecto en el cabello? No. ¿Calumniarlo, como lo hacen los políticos en campañas? Sí, eso da buenos resultados, “hay gente que no cree, pero hay idiotas que si creen y algo queda como cierto”. Gerardo inventaba que Carlos era homosexual, sin serlo, que él le huía para evitar acosos, ¡Vaya sorpresa! Aumentaban admiradores a Carlos y más estrés para Gerardo. Como esa estrategia no le daba buen resultado, lo calumniaba como “narcotraficante”, pero sin pruebas nada lograba.
Carlos notaba la envidia de Gerardo  y sentía pesar de su compañero de trabajo, pensaba que la mejor solución era evitar el estrés de Gerardo y darle consejos para que mejorara su aspecto físico, sus actitudes, que cambiara algunos pensamientos, que sólo pensara en ser mejor persona, evitar las maldades y convertirse en alguien admirable.
Carlos lograba sus propósitos y Gerardo, por fin reconocía la sinceridad de su amigo, se arrepentía de sus maldades, aclaraba públicamente que inventaba mentiras sobre su compañero Carlos y pedía miles de perdones.
 JACINTO, EL TÍMIDO, QUINTO HIJO.
Jacinto era el único tímido de la familia, cuando respondía algo que le preguntaban, se enrojecía su cara y, eso lo hacía sentirse muy mal, no sabía cómo evitarlo, se agachaba, respondía en voz baja, le sudaban las manos. Nadie imaginaba que dentro de esa timidez fluían grandes pensamientos, que lo llevarían a desempeñar cargos importantes. Como estudiante permanecía aislado, observaba el comportamiento de profesores y compañeros, anotaba en una libreta lo que de ellos le impactaba.  No se atrevía a corregir errores de profesores, compañeros, locutores de radio ni presentadores de televisión.  Algunas personas se burlaban, otras buscaban su amistad, pero él, simplemente era amable, no aceptaba invitaciones, porque vivía prevenido, procuraba esconderse para no saludar, era silencioso, muy criticón, usaba su libreta para criticar lo que mal le parecía. Logró graduarse en la universidad Católica como Ingeniero de sistemas. Pasaba hojas de vida para trabajar, pero en las entrevistas era tímido, sin embargo, en las pruebas técnicas ocupaba primeros puestos que lo llevaban a desempeñar cargos importantes sobre tecnología. Permanecía conectado a  computadoras eran pocas las compañeras de trabajo. En sus ratos de descanso escuchaba música clásica y leía libros.
La familia MMeendez pensaba que Jacinto se quedaría soltero por no ser capaz de conquistar mujeres, pero no fue así, Ana María, compañera de trabajo admiraba a Jacinto, los dos se admiraban mutuamente y nació el romance inesperado.
Como la libreta de apuntes de Jacinto ya no era suficiente, sus escritos quedaban plasmados en su computador. Ana María, que veía muchos textos escritos por su novio, le aconsejaba que escribiera un libro; a Jacinto le parecía buena la idea y, a diario escribía todos sus apuntes, críticas, correcciones y opiniones, sin elegir el título del libro, hasta cuando terminó de escribirlo dio a su primer libro el título de “Letras de luz” El libro resultó gran éxito, Jacinto recibió muchos premios, siguió escribiendo más libros, fue famoso, viajó por muchos países, dejó de ser tímido, se volvió millonario, pero se aisló de la familia, vivían en Rusia con su esposa y sus dos hijos. Jamás visitaba a sus padres ni les escribía. Ese abandono, a ellos les causaba mucha tristeza.
 VALERIA, la bailarina, desde bebé bailaba en brazos de quienes la alzaran, cuando ya caminaba, bailaba, quería ser bailarina, sus padres la matriculaban en academias de danzas, en la que explicaban que El ballet es una danza que corresponde a las artes escénicas, las bailarinas hacen ejercicios básicos, según los cambios de épocas,  ballet significa música, danza y poesía. Valeria quedaba fascinada, continuaba sus estudios primarios y secundarios al tiempo con danzas en las mejores academias. Los padres y hermanos de Valeria gozaban todas las veces que Valeria se presentaba en los mejores teatros, haciendo grupo con otros bailarines y luciéndose en exquisitas presentaciones en diferentes países del mudo. Valeria estaba enamorada de Amadeo, uno de sus compañeros en la importante obra clásica, “Los Cisnes”. Más tarde presentaban la obra “Romeo y Julieta” Valeria era Julieta y Amadeo era Romeo, en el transcurso de ensayos la pareja inició romance. Felices comunicaban a sus padres su próxima boda y el anuncio de una hijita próxima a llegar a la vida, también la llamarían Valeria, con la esperanza de que se repitiera la feliz historia de Amadeo y Valeria. Ellos viajaban por diferentes países, eran felices. Quisieron que sus tres hijos también fueran bailarines, pero el segundo hijo no quiso ser bailarín sino médico pediatra. Esta familia fue feliz.
 ISABELA, LA PERIODISTA, SÉPTIMA HIJA.
Cuando Isabela terminó bachillerato estaba muy indecisa no sabía a qué profesión acogerse: ¿leyes? no, ¿medicina? no, ¿arquitectura? no, ¿ingeniería? tampoco, ¿periodismo? talvez, pero tenía que estar segura y lo estaba por aquello de que le gustaba escribir y mandar mensajes al público. Isabela era aceptada en las universidades que se presentaba, a pesar de que en las entrevistas protestaba, no le gustaba que le hicieran preguntas anticipadas con respecto a la profesión, respondía que la respuesta la daría cuando finalizara dicho estudio
Investigaba sobre el periodismo, leía sobre el respeto a la verdad, y pensaba: hay buenos periodistas, pero algunos no respetan este principio, son parcializados por determinadas corrientes políticas, son fanáticos, publican falsedades, no respetan la verdad. Otros periodistas hacen mal las entrevistas, primero opinan y después preguntan sin dejar que sea el entrevistador quien debe opinar, a veces hacen preguntas obvias o ridículas, o no se expresan con buen léxico. También pensaba en las diferentes formas de ejercer el periodismo, puede ser oral en emisoras, en televisión o textos escritos en periódicos o revistas, los errores o injusticias cometidos se corrigen públicamente. Los periodistas se encargan de temas que se relacionan entre el hombre y su entorno natural, informan sobre lo referente a lo agrícola, ganadero, meteorológico, aspectos sociales, económicos, políticos,  medioambiente, investigación ecológica y difusión para preservar el planeta. Manuel y Helena suplicaban a su hija que eligiera otra profesión, por el riesgo que corren los periodistas al descubrir verdades incómodas para algunos sectores o grupos de poder y, por saber que muchos periodistas han sido asesinados en América Latina.
Después de Isabela investigar sobre el periodismo eligió ser periodista y especializarse en aspectos del medioambiente, por la importancia que representa y porque pensaba que en ese campo no era peligroso que la asesinaran.
Isabela ejercía su carrera con responsabilidad. No era fácil recorrer muchos pueblos, veredas y lugares investigando, informando y aguantando algunos jefes insoportables, gente que no aceptaba revisiones, insectos que afectaban la salud, climas variados, lugares de mucha pobreza, pero ese tema si era interesante porque dejaba bastante para informar, formar conceptos, buscar soluciones, era algo que mucho le gustaba a la periodista, pero desafortunadamente, después de diez años de trabajo se enfermó de los pulmones y quedó incapacitada definitivamente, pero quedó con pensión vitalicia. Tuvo muchos amigos, no le interesó contraer matrimonio, prefería vivir libre.
 AMALIA, LA ACTRIZ, OCTAVA HIJA. Amalia, desde niña era muy graciosa hacía reír a familiares y amigos, se disfrazaba de gitana, cantaba flamenco, imitando a Lolita, bailaba, era vanidosa, se miraba al espejo, decía: soy linda, imitaba a las actrices, lo más simpático era verla en monólogo, al momento de estar reunida la familia, ella hacía que tenía una bandeja de comestibles y jugos, se ubicaba a una distancia y luego pasaba ofreciendo a las personas los supuestos comestibles: ¿Qué te provoca?, ¿empanadas, galletas, dulces o jugos? Hacía el papel de que ya había repartido todo, se daba una bendición se devolvía al sitio inicial y hacia una venia. Le gustaba desfilar por una supuesta pasarela, lo hacía con mucha gracia.
Miraba las novelas, imitaba a las actrices, se maquillaba, se colocaba sombreros y vestidos largos, decía yo actúo mejor que esas artistas, criticaba lo que le parecía mal. En el colegio la tenían en cuenta para todo evento artístico.
Cuando Amalia terminó bachillerato había crecido bastante, era bonita y amable.
Un día iba por la calle con dos amigas, de pronto unos señores le pidieron  permiso de tomarle una foto, ella preguntaba: paraqué, ellos respondían: eres una bella dama, queremos contratarla para una presentación en una novela, pero primero tendrá que estudiar actuación, Amalia, feliz aceptaba, le indicaban el lugar de estudio y le ofrecían gratis el estudio, pero las amigas se oponían, “cuidado Amalia”, no crea, puede ser peligroso, pero los señores daban teléfonos y direcciones de la academia de aprendizaje e insistían que averiguara y se convenciera de que ellos decían la verdad, Manuel y Helena se oponían, aunque era difícil oponerse al sueño de Amalia, los padres querían que Amalia fuera abogada, no les gustaba que fuera actriz, les parecía que era una profesión inestable. Era cierta la propuesta de los señores. La mente de Amalia se convertía en montañas de pensamientos y planes, exigía a sus padres dinero para recibir taller de cómo hacer libretos para novelas de televisión, quería recibir clases de canto, recibir talleres de glamur. No quería ser abogada, soñaba con recibir las clases de actuación ofrecidas gratuitamente. Se llegó el día de presentarse en la academia de actuación, era verdad, la esperaban, un productor, un director y un publicista, fue bien recibida y admirada por su porte y simpatía, seguía una entrevista:
¿Tu nombre?  Amalia MMeendez
¿Tu edad?- Diez y siete años
¿Eres bachiller? - Sí, terminé bachillerato el año pasado y estoy estudiando inglés.
¿Te gustaría ser actriz? Y ¿sabes qué es ser actriz? – Sí me gusta ser actriz, creo que ser actriz es representar a diferentes personas, asumir las historias y concentrarse en el personaje, creer que no soy yo, sino otras personas.
¿Qué crees que debes hacer para ser buena actriz? – He pensado en hacer talleres y seminarios de cómo hacer libretos para novelas de televisión, recibir clases de canto y estudiar actuación en la academia que ustedes me ofrecen.
¿Por qué hacer talleres de cómo hacer libretos para novelas de televisión? – porque creo importante entender a los libretistas y porque me gustaría ser libretista y actriz, así podría actuar bajo mi propio libreto, eso me fascinaría.
Bastaban esas respuestas de Amalia para aceptar que primero recibiera sus talleres y seminarios de cómo hacer libretos, como también que aprendiera a cantar y luego continuara en la academia de actuación. Cuando Amalia ingresó a la academia de actuación comentaba a sus profesores sobre detalles aprendidos en los talleres: lo de historias cortas en cinco líneas, lo de las escaletas, lo de las cortinas, lo de dejar en punta los capítulos, lo de la sinopsis y mostraba su primer libreto de una novela titulada “Tú y Yo bajo las sombrillas”. Indudablemente se trataba de una talentosa escritora con deseos de ser excelente actriz, deseos que se le cumplieron por unos años que la convirtieron en “Famosa” Pero no todo era felicidad, la invadía la tristeza del fallecimiento de su padre Manuel, no podía concentrarse en su papel de actriz, ni como escritora. La familia se iba desintegrando, sin Pedro y sin su Padre Manuel, más la enfermedad de Isabela, la distancia de Valeria en diferentes países, temía a la soledad.
YOLANDA, LA MENTIROSA, LA NOVENA HIJA
Siendo Yolanda casi la menor de la familia MMeendez, pertenecía a la época actual. Ella pensaba en su futuro, el cual le parecía fácil, puesto que estaba de moda la mentira, seguiría el ejemplo de poderosos políticos que viven de la mentira. ¡Qué increíble!, hacía unos tres años había sido criticada por mentirosa, la humillaban, todo lo que decía era dudoso, los familiares y amigos la corregían. Poco a poco Yolanda había dejado de ser mentirosa, hasta se había vuelto imprudente por decir verdades. Yolanda pensaba en los cambios de la vida. Consultaba a Helena y a sus hermanos si iniciaban proceso de sucesión de Manuel,  Helena y los hijos de común acuerdo aceptaban abrir la sucesión. Manuel antes de casarse había reconocido a dos hijos, les había dado el apellido de manera voluntaria y había dejado testamento, incluyendo a los hijos reconocidos, como hijos legítimos, el testamento fue anulado, porque esos dos hijos no fueron reconocidos legalmente, no hubo adopción, el reconocimiento sólo fue de palabra y voluntad. Igualmente ocurrió con Luis, -el hijo que Pedro reconoció-, si ese muchacho hubiera sido reconocido legalmente, habría podido heredar como representante de Pedro.
Después la familia MMeendez inició proceso intestado de sucesión.
Yolanda cambiaba, volvió a ser mentirosa, quiso progresar como los políticos. El siguiente paso era entrar a la moda de las mentiras, se dedicaba a leer la biografía de los mentirosos, de los calumniadores y encontraba personajes poderosos, amados por mucha gente, admirados en otros países sin que faltaran los menos bobos que se daban cuenta de los corruptos poderosos y se convertían en opositores, pero ganaba el calumniador, el criminal que negaba sus maldades y si lo trataban de descubrir, amenazaba de muerte a sus familiares para callarlos, pero Yolanda no quería imitar los crímenes sólo las mentiras. Compró diplomas, sellos, hacía publicidad sobre sus experiencias como administradora de empresas, como la publicidad era convincente, empezó a recibir propuestas para ocupar buenos cargos, pero al conocerla y observar su juventud y su regular forma de expresarse, no la contrataban, ella sufría, buscaba asesores que la ayudaran, ellos le aconsejaban lo que debía hacer para mejorar, lograba superar errores y buscaba amistades con políticos, no era fácil, los asesores la seguían ayudando.
 Un político importante se enamoró de ella, la embarazó y la nombró administradora de una de sus empresas, ella llevaba tres meses de embarazo, temía no saber manejar dicha empresa, dijo al político que la esperara tres meses porque tenía un compromiso en otro país, se ocultó en su casa,  dedicaba su tiempo a investigar sobre administración de empresas. El político, se había acostumbrado a visitarla, conocía a Helena y algunos de sus hermanos. Un día el político, a los dos meses de la ausencia de su amada, quiso llevarle un regalo a la suegra, y cuál sería su sorpresa cuando quien abrió la puerta de la casa fue la propia Yolanda, despeinada, mal vestida, el político no lo podía creer, ¿acaso usted no estaba en otro país? ella no sabía qué hace, ni que decir por poco se desmaya de la impresión. El político se desilusionó, Helena lo hizo seguir a la sala, le ofreció un café, él no aceptó el café, entró en duda de todo sobre ella, miró los diplomas las publicaciones y se dio cuenta que se trataba de una mentirosa, falsa. No valían súplicas, ni perdones, ni valió el embarazo, Helena lloraba, pedía perdón, le hallaba la razón, repetía que su hija era muy joven, que la perdonara, nada valía,  terminaron las invitaciones, los regalos, los detalles de amor, ella lloraba. El sufrimiento la llevó a enfermarse de depresión. Juan, uno de sus asesores la consolaba, la visitaba, le llevaba flores, la invitaba a cine, le aconsejaba que no fuera mentirosa, que si una vez pudo dejar de  ser mentirosa, ahora podría decir siempre la verdad. Juan amaba a Yolanda, la cuidaba en el embarazo y cuando llegó el bebé, Juan quiso que vivieran los tres, le dio el apellido al niño y lo bautizaron con el nombre de Santiago,  tuvieron tres hijos más. Juan suplicaba a Yolanda que educara a los hijos desde el principio a decir la verdad, ella aceptaba y prometía a Juan, amarlo toda la vida, enseñar al niño a decir la verdad y ella se desempeñaba magníficamente como madre y administradora del hogar.
 MAURICIO, EL MENOR DE LA FAMILIA, EL INCONFORME.
A Mauricio le gustaba que en su habitación no se acumularan cosas, sólo la cama, la mesita de noche y televisión, sin cortinas ni persianas en las ventanas, para observar las figuras que formaban las nubes, ver cómo lentamente avanzaban espesas nubes formando figuras hasta encontrarse con nubes menos densas y grises, como si se aproximara la lluvia. Igual en las noches observaba la belleza del firmamento.
A la hora del almuerzo y después de la cena le gustaba reunirse con la mamá y con Isabela a charlar, duraba tiempos hablando y quejándose de todo aquello que le parecía injusto, mal, bien o lo que debería ser y no era.
¡Oh por dios, mi familia! Decía Mauricio, suspirando. No somos como otras familias millonarias, sobresalientes gobernantes, científicos… ¿Qué somos? Nada más que una familia común y corriente, ni malos ni buenos, apenas regulares, a pesar de haber recibido parte de la herencia de mi padre, no somos millonarios. Mis padres, con los que se vive poco tiempo y se les quiere toda la vida, envejecen y mueren, somos numerosa familia y pocos sobrinos. Mi hermana Yolanda, quería ser importante siendo mentirosa, ¡Pobre mediocre! Mauricio Se dirigía a Isabela para preguntarle la razón por la cual las mentiras no eran para todas las personas, ¿por qué a unas personas les decía la verdad de algo y a otras les decía mentiras de ese mismo algo? Isabela, respondía “yo soy sincera y digo la verdad a las personas que dicen la verdad, a los mentirosos les digo mentiras”, a las personas que son mentirosas y dicen que odian a los mentirosos, yo les digo que yo también los odio. Mauricio preguntaba a la mamá, lo qué opinaba de las actitudes de Yolanda y sus mentiras. Helena respondía: mi pobre hija, vivía pendiente de los noticieros, era consciente de lo que representaba para los poderosos la mentira, esos que triunfaban, pero no se daba cuenta que la carga era corrupción, lo único que ella quería era triunfar y ser poderosa, sin imaginar que intentarlo le costaba construir mentira sobre mentira, preocupación y miedo de ser descubierta, pero ella decía que toda la gente decía mentiras piadosas, convenientes y satisfactorias, mi pobre hija tenía ese círculo vicioso en su mente. Isabela lamentaba el sufrimiento de Yolanda.
 Otro día Mauricio comentaba: Isabela, usted, ¿qué  opina de Gerardo? Otro bobo fantasioso queriendo triunfar exhibiéndose públicamente en ropa interior y además envidioso, no cabe en mi pensamiento un hermano así, ¡Qué vergüenza! Isabela respondía: No todos los hermanos son iguales, en las familias numerosas hay de todo, desgraciadamente nos resultó un hermano envidioso y la envidia es madre de todas las desgracias, rechazaba la actitud de Gerardo, queriendo calumniar a Carlos, pero bueno de nada le sirvió publicar que Carlos era homosexual, si serlo no es delito y hoy día muchos se sienten orgullosos de serlo y viven su mundo normal. Hermana, una pregunta de otro tema  ¿por qué será que a los hombres nos gusta ver pornografía y escribir poesía erótica, en cambio a las mujeres les gusta leer poesía erótica, pero no escribir poesías eróticas? Isabela decía: sí hay mujeres que escriben poesía erótica, son pocas, pero las hay, lo que pasa es que somos pudorosas, así nos educaron, no somos amplias en ese sentido, los hombres son más libres, pero hermano ¿por qué cambia de tema? Si yo estaba diciendo que Gerardo no pudo probar que Carlos era narcotraficante; perdón hermana, pasa que me gusta mucho hablar de sexo, pues habla de eso con tus amigos, no conmigo, decía Isabela con cierto enojo, Mauricio preguntaba a Isabela ¿qué opinaba de cada uno de  los hermanos? más enojada respondía Isabela “Uyyy, hermano, no sea tan cansón”, terminemos este diálogo.
Mauricio parecía desesperado pensando en él ¿Qué soy yo? Un vendedor de libros como mi padre, un miserable sueldo de ocho millones mensuales, una novia bonita, pero coqueta, sólo viajes a Estados Unidos y Europa, otros conocen todo el mundo, no sé si la gente me quiere o no… Estando Mauricio lamentándose escuchó la voz de Helena que gritaba, Me muero del dolor de estómago, ayuda… ayuda…Mauricio e Isabela nada pudieron hacer, Helena Murió.
 
 
 
 
 
 
 
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Foto del autor Lucy Reyes
Textos Publicados: 73
Miembro desde: Oct 15, 2009
12 Comentarios 117 Lecturas Favorito 1 veces
Descripcin

Historias vividas de cada integrante de la familia canto

Palabras Clave: familia hijos profesiones

Categora: Cuentos & Historias

Subcategora: Ficcin



Comentarios (12)add comment
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DEMOCLES (Mago de Oz)

¡¡¡Concuerdo con los comentarios de los demas, siempre te he dicho que eres una gran cuenta cuentos y admirable imaginacion..es dificil hilvanar las historias de tantos personajes en un cuento reducido, porque como dice Don Gustavo, da para una larga novela, algo asi a Cien dias de soledad de Garcia Marquez... tu tienes el talento y eso se nota y una novela te esta llamando....!!!
un abrazo----
Responder
June 30, 2017
 

Gustavo Adolfo Vaca Narvaja

Un relato de familia, que tal vez, merecía un desarrollo más progresivo en cuanto a su presentación tratando de relacionar más los personajes, esto, sería como una “foto de familia” que no deja de tener importancia por supuesto, pero que las características de cada hermano e incluso sus padres, podría generar el inicio de una novela corta
Diez hermanos son muchos y sus vidas separadas y distintas alejan el relato Lo que noto, es una facilidad para desarrollar el cuento que tendrías que trabajarlo porque hay riqueza en ello
Felicitaciones Lucy

Responder
June 02, 2017
 

Lucy Reyes

Muy agradecida con tu sincero comentario, es verdad, parece una foto de familia, reconozco que faltó un desarrollo más progresivo, como bien dices. Enrique también me insinuó que me atreva a escribir una novela. Nunca he escrito novelas, pero siempre hay una primera vez. Agradeceré mucho que cuando me atreva a escribir una novela, vuelva a recibir comentarios, tan perfectos como el que acabo de recibir, los cuales me impulsen a mejorar.
Cordial abrazo.
Responder
June 02, 2017

raymundo

HERMOSA NARRACIÓN RESPECTO A LA FAMILIA, EN DONDE SE DESENVUELVEN UNA SERIE DE SITUACIONES MUY NATURALES I OTRAS EXTRAORDINARIAS....QUE LINDA RESPUESTA DE PEPE: SOY COMO QUIERO SER SIN MANDATOS NI FRONTERAS, SOY COMO QUIERO SER. LA QUE QUIERA QUE ME QUIERA...LA QUE NO, QUE NO ME QUIERA. ...ASÌ DE SIMPLE. ME GHUSTÒ AMIGA LUCY...ABRAZOS DESDE MI QUERIDO PERÙ.
Responder
May 31, 2017
 

Lucy Reyes

Muchas gracias raymundo, por tu forma de apreciar la serie de situaciones expuestas en mi texto. Realmente no todos los hijos de una familia son iguales, cada uno es un mundo diferente. Me agrada que te haya gustado la respuesta de Pepe.
Un abrazo querido amigo peruano.
Responder
June 02, 2017

Elvia Gonzalez

opino como Enrique, lo tuyo es la narrativa, haces un relato exhaustivo de cada uno de los hijos y como gira la vida de esta familia numerosa, muchas hojas y no fue aburrido el relato, al contrario lo seguí con interés, felicitaciones
Responder
April 23, 2017
 

Lucy Reyes

Gracias Elvia, tienen razón me gusta la narración. Me encanta saber que muchas hojas no te aburrieron, que las seguiste con interés. Tu afirmación me satisface y me impulsa a seguir escribiendo.
Cordial abrazo.
Responder
April 23, 2017

Enrique Gonzlez Matas

Qué gran familia y qué variada, amiga Lucy. Tu imaginación es portentosa, parece que eres tú ese personaje que describes, el que va tomando nota de todo lo que ve interesante. El realismo literario es lo tuyo.
Te felicito y animo a que sigas por ese camino narrativo y te atrevas a escribir alguna novela.
Un gran abrazo fraterno.
Responder
April 21, 2017
 

Lucy Reyes

Qué lindo comentario haces a mis escritos, muchas gracias Enrique, llenas de alegría mi corazón y de ganas de escribir novelas, seguiré tu consejo, me atreveré a escribir novelas. Dices verdad "el realismo literario es lo mío" ..
Me encanta leer los comentarios que haces a todos, porque siempre llegas a referirte a la idea principal y analizarla con sinceridad.
Un abrazo querido amigo.
Responder
April 21, 2017

Daniel Florentino Lpez

Buen relato
Excelente composición del perfil de cada hijo y un final inesperado
Felicitaciones!
Un abrazo

Responder
April 20, 2017
 

Lucy Reyes

Es un gusto recibir tus comentarios.
Muchas gracias Daniel Florentino.
Cordial abrazo.
Responder
April 21, 2017

Mara Vallejo D.-

Has compartido una historia que en mi concepto, está bien plasmada; posee todos esos pasos que hacen grata su lectura . . .
Cada protagonista expone las diferentes emociones y formas de ser, que unidas a imágenes le dan un buen toque y ese final que hace frenar con fuerza la atención del lector. !!!
Felicitaciones !!!
Recibe mi abrazo
Responder
April 20, 2017
 

Lucy Reyes

Muchas gracias María por tu concepto y comentario. Cada opinión tuya es un estímulo y gran alegría.
Un abrazo querida amiga..
Responder
April 21, 2017
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