Y quien es el Valiente que hoy cumplirá su jornada.
El reloj marca las cinco de la tarde, una jornada más de
trabajo ha llegado a su fin, pero los teclado de la computadora no dejan de
sonar, la gente sigue en su lugar, atentos a la pantalla de su computadora, es
un día más en la oficina, a pesar de que la jornada ha terminado, nadie se
atreve a apagar su máquina, y es que como atreverse a ser el primero en cruzar la
puerta y ser señalado por los demás como alguien que solo cumple con su
horario, que no está comprometido con la empresa, y que se va temprano.
Pero en realidad hace más de una hora que nadie está siendo
productivo, que en los ordenadores, solo se mira el internet, o están inmersos
en sus redes sociales, y así estarán al menos una hora más, pensando que eso es
compromiso, engañándose a sí mismos y fastidiándose de ese ambiente de trabajo.
Y es que acaso nadie tiene el valor de atreverse a romper ese círculo vicioso.
De ser honesto consigo mismo y los demás y mostrar que irse
a su hora no es salir temprano ni falta de compromiso, que el compromiso con la
empresa no se demuestra trabajando jornadas de 15 horas al día incluyendo
sábados y domingos, que el compromiso con la empresa se muestra dando
resultados, aportando más de lo que se espera.
Pero no en tiempo sino en acciones en logros que generen beneficios para
todos.
Ese es el verdadero compromiso, siendo productivos, es hora
de cambiar de romper barreras, de llevar a la empresa a la cima, trabajando no
duro sino inteligente y eficientemente.
Por ejemplo, hoy no he tenido el valor de decirle que en mi
horario normal le ahorre hoy más de cien mil dólares a la empresa este año al
encontrar nuevos proveedores. No eso no basta si no me quedo al menos dos horas
más de mi horario oficial.
Por lo pronto hoy esperare a que sean las ocho de la noche
para retirarme de aquí, ver mis redes y escribir mis ideas mientras mi jefe
sigue creyendo que soy el ejemplo de compromiso y amor a la camiseta.
Triste pero gran realidad de nuestro mercado laboral y así pensamos cambiar la productividad, si alguien cumple con su horario es señalado por los demás incluso su jefe y como
en este mundo lo que los demás piensen llega a ser más importante que el
resultado mismo, estamos condenados a seguir estando horas y horas en las
empresas si lograr ser productivos.
Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia,
simple y sencillamente es lo que me mostrado la experiencia de veinte años en
diversas empresas.
trabajo ha llegado a su fin, pero los teclado de la computadora no dejan de
sonar, la gente sigue en su lugar, atentos a la pantalla de su computadora, es
un día más en la oficina, a pesar de que la jornada ha terminado, nadie se
atreve a apagar su máquina, y es que como atreverse a ser el primero en cruzar la
puerta y ser señalado por los demás como alguien que solo cumple con su
horario, que no está comprometido con la empresa, y que se va temprano.
Pero en realidad hace más de una hora que nadie está siendo
productivo, que en los ordenadores, solo se mira el internet, o están inmersos
en sus redes sociales, y así estarán al menos una hora más, pensando que eso es
compromiso, engañándose a sí mismos y fastidiándose de ese ambiente de trabajo.
Y es que acaso nadie tiene el valor de atreverse a romper ese círculo vicioso.
De ser honesto consigo mismo y los demás y mostrar que irse
a su hora no es salir temprano ni falta de compromiso, que el compromiso con la
empresa no se demuestra trabajando jornadas de 15 horas al día incluyendo
sábados y domingos, que el compromiso con la empresa se muestra dando
resultados, aportando más de lo que se espera.
Pero no en tiempo sino en acciones en logros que generen beneficios para
todos.
Ese es el verdadero compromiso, siendo productivos, es hora
de cambiar de romper barreras, de llevar a la empresa a la cima, trabajando no
duro sino inteligente y eficientemente.
Por ejemplo, hoy no he tenido el valor de decirle que en mi
horario normal le ahorre hoy más de cien mil dólares a la empresa este año al
encontrar nuevos proveedores. No eso no basta si no me quedo al menos dos horas
más de mi horario oficial.
Por lo pronto hoy esperare a que sean las ocho de la noche
para retirarme de aquí, ver mis redes y escribir mis ideas mientras mi jefe
sigue creyendo que soy el ejemplo de compromiso y amor a la camiseta.
Triste pero gran realidad de nuestro mercado laboral y así pensamos cambiar la productividad, si alguien cumple con su horario es señalado por los demás incluso su jefe y como
en este mundo lo que los demás piensen llega a ser más importante que el
resultado mismo, estamos condenados a seguir estando horas y horas en las
empresas si lograr ser productivos.
Cualquier parecido con la realidad no es coincidencia,
simple y sencillamente es lo que me mostrado la experiencia de veinte años en
diversas empresas.
80

Cargando comentarios...