Una sueca en el culto (Diario)
Quito. Comunidad Cristiana. Somos muy pocos y los jovencitos brillan por su ausencia. Hay que llevar a cabo una estrategia. Fue a Krister a quien se le ocurrió la idea. De repente, un domingo cualquiera, apareció Carlota en el culto. Sueca. Alta. Guapa. Muy rubia y de ojos muy azules. Y de repente todo se llena de jovencitos que acuden a la llamada de la sangre. ¡Santo Cielo! No cabe ni un alfiler. Durante un mes estuvo el culto a tope. Pero mira por dónde, acabado el mes, Carlota decide regresar a Suecia para casarse con su novio de toda la vida. ¡Desolación! Volvemos a ser muy poco y los jovencitos brillan por su ausencia.
Moraleja.- La que cada cual quiera proque, en el fondo, todos somos cualquiera.
Moraleja.- La que cada cual quiera proque, en el fondo, todos somos cualquiera.
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