Una carta que nunca te envié
Una carta que nunca te envié
A ti, que tuviste ese embrujo de hacer que volara por segundos con solo mirarme.
¿Qué nos pasó? A nosotros, que por un momento pensamos en retar al mundo. Y yo que no me llevo bien con el arrepentimiento, me invade por segundos, y esos segundos los convierte en días, horas, minutos...
¿Qué nos pasó? si nuestras manos encajaban entre ellas. Que mis manos necesitan de las tuyas.
Que cada sonrisa tuya era un perfecto placer para mis ojos, y que tus labios eran el refugio perfecto ante mis problemas.
Te quiero, porque hiciste que me quisiera. Y no por lo malo sólo sino por lo bueno también. Por lo que construimos ambos, para los dos. Por lo que ha sido de nosotros.
Sí por un casual llegas a leer esta carta, quiero que sepas que mis manos empiezan a morir de frío buscando ese refugio. Que las noches se me hacen un poco difícil , sobre todo cuando el lado derecho de mi cama parece un desierto que no acaba nunca intentando buscarte.
Soy estúpida, lo sé. Soy tan cabezona que aún no logro aceptar que te has ido.
Pero te prometo que estas secuelas van a hacerme más fuerte. Sí. Tanto que hasta ni tu lograrás reconocerme. Voy a apostar por mi. A mirarme al espejo y a gritarme mil veces todo lo que contigo olvidé que era.
No hace falta que apuestes por mi, tranquilo, ya lo hago yo.
Voy a enamorarme cada segundo de mi, incluso lo haré mucho más de lo que me enamoré de ti.
Porque al final , tan sólo quedará ese recuerdo, del que aprendimos no de la mejor forma que nos hubiese gustado, pero si de manera necesaria.
Porque el que conoció el verdadero significado de la felicidad, se le olvidó mencionar, que las cosas tan pequeñas que caben en un cajón, como una foto, es fruto del producto que resurge con tan solo volver abrirlo. Y es ahí , en ese preciso instante con la foto en mano, que el recuerdo que me produce al mirarla, tiene una mezcla agridulce entre felicidad y a su vez nostalgia. ¿Qué irónico no? en esta foto parecíamos eternos. Que íbamos a comernos el mundo, y que el mundo terminó por comernos a los dos. Por no luchar lo suficiente. Por dejar que nos venza el miedo, y las pocas ganas de arreglar lo que al final terminó haciéndose pedazos muy diminutos.
M I E D O. Esa palabra que causa rechazo solo con oírla. Esa palabra que a su vez significado es capaz de destruirlo todo. Es capaz de hundirnos. Es capaz de hacer que lo perdamos todo en cuestión de tiempo. Es capaz de destruirnos a nosotros mismos.
Me hiciste valiente, si, vaya si lo conseguiste.
Por esto hoy soy capaz de enviarte esta carta que nunca te envié.
Cargando comentarios...