Un puñado de maldades
Cada vez cuando me miro y veo quien soy
me doy cuenta del daño que me he hecho,
cada vez que mis ojos me dalatan
al señalar la herida en el fondo del vientre,
veo quien soy y el daño que me he hecho.
Una lágrima que se resiste, un suspiro
que se ahorca, un caricia que me niego.
Cada vez que me miro y veo quien soy
me doy cuenta del daño que me he hecho.
me doy cuenta del daño que me he hecho,
cada vez que mis ojos me dalatan
al señalar la herida en el fondo del vientre,
veo quien soy y el daño que me he hecho.
Una lágrima que se resiste, un suspiro
que se ahorca, un caricia que me niego.
Cada vez que me miro y veo quien soy
me doy cuenta del daño que me he hecho.
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