Y una vez más seguimos a la deriva, sin rumbo fijo. Sin encontrar dicha luz de la que todo el mundo habla. 
Que será de mi? Las almas que me hablan divagan a mi alrededor pensando que todo va bien, sin saber que estoy como una botella con un pergamino en mar abierto. Flotando pero sin saber la dirección.
Esa armonía que escucho a la lejanía, suena tan relajante, que sin hablarme es la única que me calma, que sabe como quitar el corcho para no dañar el pergamino. 
Ya abierta la botella el pergamino se desplega y al abrirlo, todo lo que se intentaba conservar estaba borroso, no eran mas que garabatos sin sentido alguno.
¿Pero se podrá leer algo? Por mucho que se intente secar el pergamino, no hay nada que hacer, sino volver a reconstruir su historia, que un día perdío su objetivo en el camino...
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