Insegura de sí
Y ahí estaba ella, con una coraza que no dejaba ver a nadie que hay más allá de su mundo.
Agrietada esa coraza si observas detalladamente por los huecos que hay en ella, se verán rayos de luz.
En sus ojos, color azul verdosos, como el agua cuando se mezcla entre ella, podremos observar tan hermosa inocencia y sensibilidad, que a la par de su sonrisa delicada y sutil, se ve una niña a la cual le brillan los ojos como cuándo enciendes una bengala de San Juan.
Como las flores cuándo van creciendo, ella abre sus puertas poco a poco. Como el proceso de la fotosíntesis que cuándo vuelves a mirar ya creció y es una hermosa flor bailando al son de las ráfagas de aire suave y cálido que desprende de su propio ser.
Agrietada esa coraza si observas detalladamente por los huecos que hay en ella, se verán rayos de luz.
En sus ojos, color azul verdosos, como el agua cuando se mezcla entre ella, podremos observar tan hermosa inocencia y sensibilidad, que a la par de su sonrisa delicada y sutil, se ve una niña a la cual le brillan los ojos como cuándo enciendes una bengala de San Juan.
Como las flores cuándo van creciendo, ella abre sus puertas poco a poco. Como el proceso de la fotosíntesis que cuándo vuelves a mirar ya creció y es una hermosa flor bailando al son de las ráfagas de aire suave y cálido que desprende de su propio ser.
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