Una pizca de esa magia de disney...
Así fue cómo lo sentí, el mismo reflejo de cuando era pequeña y me sentaba en el sofá a ver una película de princesas. 
Y esperaba con ansias a que empezara, con esa mirada inocente que no sabía más que nada de cuentos y finales felices. 
En ese exacto momento me dí cuenta qué esa flor iba a ser mi motivo de felicidad para todos los días. 
     
   
 
Yo la ayudo a que de una rosa se convierta en unos rosales...  
 
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