Tu sonrisa, tuya. Otras veces mía, y otras ... ni se del dueño; la causa o la herida. aquella, sonrisa diurna o taciturna desde la partida de aquel sueño. Prueba de una historia con puntos y comas; tal vez de un final o de un suspenso; y sin la tregua de un traje puesto por la derrota o del maquillaje que ha temido de las opiniones que colman del mar su oleaje; y sienten desde el fondo la ausencia que no perdona. Tempestad y vuelta a la calma, cuando del agua mansa se vierten las promesas que aún en la dicha no se alcanzan. Y disperso, y confuso me encuentro de tus ojos; quienes no mienten aún en las sombras de los días, y las caricias que nos rememoran del rumor a la simiente; aunque sonrías en medio del amor que ahuyenta y el temor a perderte.Y poco a poco, envuelvas en la red de aquellas condiciones, otra dispensa del candor de esta sublime contestación, ante el señalamiento de otra seriedad de aprobación.

Luis Bustillos

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