Penumbras.
Mucho frío, el viento no estaba invitado. Oscuridad.  En mi mano, una vela. No es fácil encontrar lo que necesitamos: un fósforo. A tientas, en la alacena, había uno. Prendimos la vela. Éramos felices. Una ráfaga de viento la apagó. Olvidamos cómo haríamos para que la felicidad no se escapara.
 
Incendio
Lloraba al leer la última carta: “el amor se hizo cenizas”. Juntó las cartas y las guardo en un cofre.  Al día siguiente, no paraba de reír, estaba loca.  El pueblo pensó: no es para menos se  incendió su casa, se quedó sin nada.  Ella era feliz,  las cartas tenían razón,  el amor se había hecho cenizas.
Ayuda
Me pidió ayuda. Extendí mi mano y la tomó. Gemía. Con mis fuerzas exhaustas traté de sacarlo. Él con su fuerza a su abismo me atraía. Le grité, si pides mi ayuda, tiremos juntos para el mismo lado. Me dijo no puedo, cuando caiga, no quiero estar solo, quiero compañía. Solté mi mano.
Fin.
 
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