Regreso al universo
que ofrece solo puertos y caminos
 sin carteles de alerta.
Tal vez se trate de una simple pausa,
de un regreso a las luces conocidas
que tienen sus recreos fríos pero seguros,
sin molinos de viento.
Regreso allí en donde el dos más dos 
sigue sumando cuatro,
y las letras se unen con los números
en música sin rimas.
Vuelvo a ese universo por la inercia
que empuja mis principios
y que pide silencio para salvar mis dedos
de la espuma que nace de los labios,
de las voces que escupen desde mi lado oscuro.
 
Regreso y me recibe sin reproches,
regreso y no pregunta cuánto valgo.
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