Guardo mi anillo del pillo clerical

que sólo ve en mí a un bastardo en harapos.

También guardo mi diadema y mis tiaras

y a ésta mi sangre azul para regar olivos.

Como mendigo me pongo ante la iglesia

para ser por los herejes pisoteado

pero no mando a mis heraldos o vasallos

a sacar todas sus rocas una por una.

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