Un anciano besa a una anciana después de hacer el amor.
Se encuentran aquella noche soltándole la rienda a una cita a ciegas.
Ella acaba de tener un orgasmo como no sentía hacía demasiado tiempo.
Él la mira dulcemente, con sus ojos de incurable cansancio y le dice: ¡Ay amor! ¡Si me hubieras conocido hace sesenta años!
Ella le devuelve la mirada y susurra: ¡Mi viejo lindo! ¡Si me hubieras conocido cuando tenía pene...!
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