La primera vez que te ví no eras más que alguien más en el mundo. Sin embargo tú presencia junto a tu destreza eran cualidades que no podía pasar por alto.

Ojos caídos, sollozos, que cargan melancolía, misterio, calidez y empatía, un poco de todo, junto un gran carisma que se esconde tras una sonrisa.

Eres alguien que, para ser como eres, no eres quien parece ser, esa forma de hablar que transmite calma y extrañamente... dulzura.

Patear la silla cuándo me miras a los ojos, mover las manos para expresarte de mejor forma, explicar las cosas que hacíamos juntos.

Al final, encariñarte solo será una pérdida de tiempo o una tortura cuando sabes que terminará, que es mejor evitarlo, ni pensarlo.

Pero te pillé mirando mis labios, perderte en mis ojos, distraerte cuándo me amarro el pelo, si eso no significa nada, lo entenderé, pero no me vuelvas a mirar con esos ojos que... me derrumbas del ensueño que sueño en las noches tardíos donde sigo pensando en el abrazo que me diste por última vez, donde puedo volver a sentir tus brazos, al menos por un instante sentir otra vez que realmente me vistes, que existí para tí.

Aunque ahora ya sea tarde para demostrar lo que siento, fui feliz con lo que fuí, con lo que me hiciste sentir, lo que fuí para tí. Porque depués de todo, esas palabras seguiran ahí. Un apretón de manos eseperé, un abrazo recibí.

Así que te escribo en el lugar donde las palabras jamás saldran, donde solo mis sentimientos serán libres sin hacer daño a alguien, donde puedo expresarle al mundo que estuve aquí... amándote.

130

Cargando comentarios...