Todo está en el lugar correcto


 
Aún lo recuerdo. Aquella vez, cuando tuve miedo, la primera vez que tuve miedo a alguien o algo; no lo reconocí bien porque tenía miedo, estaba todo oscuro y no se veía ni un fantasma, sólo me conformé con sentirlo, eso sí me daba miedo. Estaba todo denso, todo espeso, a pesar de ser oscuro yo percibía un fragor de niebla recorrer por todo mi cuerpo, mientras me advertía que no diga ni una palabra, que era completamente normal, pero yo no pensaba nada, mi mente estaba en blanco, y quería que acabase, porque esa fragorosa niebla densa y espesa no me dejaba pensar.
- ¿Ha tenido usted o tiene algún temor o trauma?
No que yo sepa, si es que se puede decir temor o trauma, a que a los cinco años mi propio padrastro quiera abusar de mí, violarme, sólo porque no pudo tener una hija, así me lo restregaba en mi cara siempre, y cada vez que mamá salía él me bajaba los pantalones y me hacía coger su mierda, que me siente sobre su mierda.
- ¿Puede decirme, si algo le influyó a que cometiera esos actos?
No tuve enamorada, sino hasta los diecinueve y medio. Y era fea la pobre, pero tuve que aceptar lo que me tocaba, y también se podría decir que fue mi primera decepción amorosa. Se metió con el perro, con cualquiera hubiera esperado que se metiera, menos con el perro, mi perro, mi Bob, mi ex amigo fiel.
-Vemos que hay algunos patrones que usted siguió haciendo por mucho tiempo. Dígame, ¿este era su ritual?
Lo del ritual es una farsa. Nunca hubo ningún ritual, sólo que me interesaban los pedófilos, los zoófilos y los suicidas, así de simple, por la muerte de German, mi mejor amigo, el único mejor amigo que tuve.
-Si usted no coopera, le llevaremos nuevamente a la silla. ¿Quiere regresar allá, pedazo de huevón?
Página 2
Aquella vez, cuando German dijo que tenía una sorpresa para mí, por ser su amigo, por ser su mejor amigo, mi vida se fue al carajo. Esa noche me invitó a ir a su casa, yo fui pensando que íbamos a ver una película, hacer llamadas telefónicas a las vecinas para molestarlas, o jugar Play Station, pero no. Fue algo muy diferente a las demás veces. Aquella vez cuando llegué a su casa, me advirtió que estaba solo, y me llevó directo a su cuarto, le echó llave, se bajó la bragueta, los pantalones y me lo chorreó todo por mi cara, mi mejor amigo me lo sacó la mierda ante mis pobres ojos y me ordenó que me voltease. Yo esto lo veía normal, por las veces que mi padrastro abusaba de mí, pensaba que era otro de sus juegos, que de vez en cuando teníamos que experimentar juegos nuevos me decía.
-Está bien. No le llevaremos a la silla, pero sabemos lo de German. Lo de su muerte. Cómo murió, tal parece que hay testigos que afirman haberlo visto todo. Que usted lo mató.
-Yo no lo maté. Murió solo el muy mierda.
Yo no lo maté. Eso le haría saber hasta a mi madre, pero que por las cosas del destino también murió suicidándose. ¿Por qué la vida tenía que ser así? ¿Por qué la vida tenía que violarme y hasta ponerme los cuernos para colmo con el perro? Esto ya no era normal.
-Eso no es lo que dicen los testigos. Que todo lo había planeado usted, todas esas muertes.
Página 3
No fue fácil. Para mi padrastro, que me di cuenta a los quince años que traficaba con niños inocentes, los secuestraba para venderlos, no sin antes violarlos, para que los maten y les saquen los órganos y la grasa y el aceite. Una vez me preguntó si había subido de peso. «Yo tengo una cura perfecta para que bajes esos kilitos de más» me dijo y sedándome ese mismo día, desperté con el culo roto, con un fuerte dolor en el culo que no podía ni caminar, y por supuesto, desperté más flaco que antes. Yo lo planeé todo. Sabía que a veces se iba a Ayacucho y no volvía dentro de dos semanas. No fue fácil, le dije a mi padre antes de partir con unas grandes cajas que parecían vivas, que algunas se movían y a mí me aterraba ver niños muertos ahí. Le dije que me esperase, que le tenía una sorpresa, que le iba hacer el pete más delicioso que jamás le haya hecho. Me llevó al cuarto de su despacho y apagó las luces, se bajó el pantalón, yo estaba dispuesto a hacerle el pete que le había prometido, pero cambió de parecer y quería metérmelo toda por el culo. Yo imploré, lloré, él me lo metía más, con unas risotadas pedófilas oliendo a flatulencias. Y cuando hubo por finalizado, cogí su verga, lo doblé, él se retorció de dolor, y yo aproveché para tirarlo por la ventana. Cayó como una piedra aun sobándoselo y sangró todo. Menos mal que estábamos en el quinto piso. Así fue como terminé con la vida de mi pedófilo padrastro, salvando la vida de niños inocentes, pero exponiendo mi culo, mi abierto culo que aquella vez me lo dejó tan abierto que creo que hasta ahora sigue así, por eso digo que no fue fácil.
-El German ese se tiró un balazo en la cabeza, a plena luz del día, eso sí lo sé detective, yo estaba muy cerca de él.
- ¿Qué tipo de relación tenías con él?
-Ninguna, señor. No lo conocía hasta ese día, el de su muerte.
Página 4
El día de su muerte, se sentía muy mal. Ya me había confesado que era homosexual y a mí ni me importó, como si tuviera algo de importancia, porque a mí me violaron desde muy pequeño y viví con esa mentalidad, de no diferenciar el sexo con un hombre y con una mujer, era lo mismo, pero lo más raro era que German siempre quería meterme su pequeño miembro. Yo aceptaba todos los días, pero por pena, porque era mi amigo, porque no quería perder su amistad.
Me había confesado también que intentó hacerlo primero con las mujeres, que no funcionaban con él, que no le excitaban, que él no encajaba con el mundo, que era diferente y ambos teníamos ese secreto. Se lo iba llevar a la tumba. Me hizo jurar que nunca le diga a nadie, y eso hice, sin saber bien por qué lo hacía, me llevé mis dedos a la boca y juré al aire. Y éste se disparó en un parque, en la nuca, con el skate todavía muy cerca a él. Yo recién había terminado de jurar y German cayó al suelo, bañando en sangre, «puta de su madre, so cabrón, te mataste» pensé.
-No mienta Alfred. Ustedes hasta conocían a Vilma, una chica que al parecer tuvo una relación con usted. Murió una semana antes de que éste muriera.
Me lo soltó todo llorando, «te engañé, te engañé con el perro, perdí mi virginidad con la verga de un perro» se lamentaba Vilma, mientras yo la amaba más, no entendiendo por qué lloraba tanto, calmándole, diciéndole que iremos a los juegos, a los parques de diversiones a desestresarnos.
-No, no quiero. Lo que quiero es ser tuya, vámonos allá arriba. -Me dijo entre sollozos, yo no sabía qué quería allá arriba, cuando subimos, se bajó el calzón y me mostró una vagina abierta, monstruosamente abierta con un agujero que sólo un perro sabía hacer.
-Esto -me dijo señalándomelo con el dedo- me lo hizo Bob- y yo al fin pude entender. Solté una lágrima, le dije que la odiaba, que odiaba al perro, que yo nunca había metido mi miembro en la vagina de una mujer y por pena lo hice aquel día, pensando cómo pudo hacerlo con Bob. Claro que maté al siguiente día al perro. Lo quemé vivo, cogí su pito, lo jalé con fuerza y luego lo lancé a una olla caliente, el pobre se desquebrajaba a ladridos, pronto se calmó.
Página 5
-Vilma fue mi hembrita, señor detective. Así como lo oye, pero me la tiré una vez no más.
- ¿Será porque usted la mató, Alfred?
Yo sería incapaz de matarla. La amaba tanto como para matarla. En esos días, la vi saliendo de la casa de German, corriendo a coger un taxi. Yo la seguí. La seguí hasta su casa, y cuando llegó yo ya la esperaba en la puerta. Me dejó entrar. Ni bien estuve dentro, la desnudé, la amarré, la metí a la bañera, para luego cocinarla con el agua calientísima del termostato. Repito, que yo la amaba tanto como para matarla, así que dejé que el agua caliente se encargue de ello. Salí por la puerta trasera, guardando un minuto de silencio.
-La amaba a esa puta.
-Entiendo, entiendo. Te puso los cuernos con German, ¿no es así? Por eso la mataste y mataste a Germán después.
Lo de German era una completa actuación, yo lo sabía, concha de sus madres, ella misma me lo dijo, que sólo me había sido infiel con Bob, y nada más. Pero no acabó ahí. Después de unos días, trasladó al perro a su casa, y ni me imagino todas esas veces que se quedaron ahí solos. No puedo pensar, el miedo no me deja pensar.
- ¿Desde cuándo empezaste a asesinar a las personas?
No lo sé. Creo que maté a mi madre a los doce. Mi padrastro me decía que me porte mal con ella, que no le haga caso, siempre fui un niño muy malo. La insultaba, la pegaba, y mi padrastro la pegaba más cuando llegaba borracho. Algunas noches no podía dormir porque escuchaba gritos y gritos de mi madre, algunos gemidos de mi padrastro, será porque peleaban a golpes, seguro, siempre me causó curiosidad. Luego, al día siguiente intentaba ocasionarle esos dolores tan graves que sólo le ocasionaba mi padrastro, insultándole más, no haciéndole caso, pegándole, pero siempre fracasaba.
Página 6
Maté a mi madre cuando ella se dio cuenta que mi padrastro me violaba. Ella llegó en un día inesperado, cuando él se terminaba en mi boca, jalándome los pelos y yo conteniendo el dolor, me mandó a que succionara con más fuerza cada vez hasta que llegue al clímax. Ella llegó, y lo vio, me vio, y su mundo se derrumbó. Salió desesperada a la calle, y se tiró desde el primer puente que vio, al vacío, a sentirse libre, al fin. Esas imágenes aterradoras, viendo cómo caía mi madre, que lo hacía con más fuerza cada vez hasta ver un chorro de sangre reventar su cabeza, me asqueaba. Me asqueó. Por eso creo que yo mismo asesiné a mi madre a los doce.
-Está bien, no contestes. Hemos terminado, regresarás a la celda, Alfred. -Me dijo el detective, alcanzándome por debajo de la mesa una soga, yo acepté aturdido, inseguro, como aquellos días en que tenía que obedecer todo lo que mi padrastro me diga.
-Creo que todo debe estar en el lugar correcto, todas esas personas que mataste lo están y ahora te toca a ti, Alfred, ve y haz lo tuyo.
2420

Cargando comentarios...