Cartas de un paupérrimo crimen
Estos fueron los documentos hallados en la biblioteca del señor Augusto M. M. después de morir. Las notan estaban desordenadas. El asombro por la excelente ortografía y caligrafía de las notas dejaron asombrados a los detectives. Solo una estaba rota y no se pudo descifrar el mensaje. Fue llevado al laboratorio donde la analizarán.
 
3 de octubre, 20…
  Soy de Génova, pero mis padres me llevaron a Lima cuando cumplí los dos años. Fui una poetisa gracias a ti. Al siguiente día de conocernos nos casamos, yo tenía 21 y tú 35. Abandoné mi familia por ti. Tuvimos una linda hija llamada Génesis. A los 30, a causa de tu separación, me envicié en el alcohol, las drogas y la homosexualidad. Nunca pude olvidar las veces que Ross Mery de la Vida me enseñaba a dejar de tomar, pero por las noches sacaba una botella escondida de mi almohada y bebía. Me deprimía mucho. Te recordaba siempre, y hasta ahora, porque te escribo.
4 de octubre, 20…
  No entiendo por qué escribí eso, pero te lo envié y fue demasiado tarde. Mil disculpas. Tú debes estar viviendo felizmente junto a tu nueva esposa Dora. Por cierto, ayer la vi saliendo muy tarde de una veterinaria, el señor que la acompañaba era un hombre gordo, canoso y con lentes, la tenía abrazada. No me reproches por esto. Tenía que decírtelo. Para que al menos te acuerdes de tu única hija.
6 de octubre, 20…
  No me pegues Señor Importante. No sabes cuánto me alegró verte ayer, cuando me tiraste en la cama y me hiciste tuya. Ahuyentaste a mis amigos que estaban conmigo. Tú los llamabas “putos perros inmundos” y yo no entendía por qué, si ellos son tan buenos conmigo que me llenan de placeres. Pero lo que no me alegró fueron los moratones. Me dejaste muchos de ellos. Me dijiste con odio que no te vuelva a escribir, porque me ibas a matar junto a todos estos prostitutos. Yo te hice entender, Señor Importante, lo importante que era recordar a tu hija, tu primera hija, que vuelvas conmigo, y tú con una cachetada me dijiste que era una loca. No me pegues Señor Importante.
7 de octubre, 20…
Página 2
  Eres un Señor Importante y me alegra. Aunque no esté contigo, recuerdo como si hubiera sido ayer esos 3 años que estuvimos como enamorados y esposos. Me decías que amabas mi cuerpo, que te volvía loco, pero nada más. Y yo te amaba, cuando al menos me hacías gozar. Ahora, como tú, yo he conseguido una nueva pareja. Así es Señor Importante. Mi pareja es mi mejor amiga de la infancia, tú la conoces tanto como yo, ella fue tu diversión, mientras yo era tu mujer.
10 de octubre, 20…
  Adivina lo que me dijo F. No te lo vas a creer. Con el grupo nos iremos a vivir cerca a tu casa. La policía nos botó de nuestra casita abandonada. La amamos cada momento que estuvimos en ella, la nombramos “Mi Génesis”. Tal como lo lees Señor Importante, “Mi Génesis” porque me hacía recordar tan bien a nuestra hija, y todos aceptaron. Se me llenan de lágrimas al recordarla.
11 de octubre, 20…
  No me gustó. No me gustó. Tus hijos me echaron tierra a los ojos. Me llamaron loca hija de puta. Yo nada les hice, solo me acerqué a saludarlos, a abrazarlos, pero me echaron tierra a los ojos y me golpearon. Tu esposa Dora me escupió en la cara, pero salieron mis amigos y ahuyentaron a tu familia. Pero no te preocupes, Señor Importante, nunca más volveremos a importunarte de esa manera, ni a ti ni a tu familia. Ya les di su merecido por haber asustado a tus hijos y tu esposa. Por cierto, no sabía que tenías una mascota. Mientras mis amigos asustaban a tu familia, la extraña Dora gritaba “¡Perra, ven aquí, perra!”.
13 de octubre, 20…
  Nunca pensé que serías así. Viniste a verme mientras yo me bañaba en el río. Me dijiste que aunque esté loca, mi cuerpo aún te excitaba. Yo aproveché la oportunidad para acariciar tus hermosos vellos, y oler tu ombligo. Dijiste que habías venido para cogerme a golpes, pero no fue así. Nos reímos juntos y recordamos a nuestra hija juntos. Te dije que las drogas fueron lo primero que probé, hasta te quise invitar un poco. Como era de suponer, tú no aceptaste. Con lágrimas lloraste, me dijiste que nunca debiste meterte conmigo, que tú malograste mi vida, que eras un cruel asesino. ¿Recuerdas lo que respondí? Me lo dijo un chico inteligente alguna vez: “Tus sueños, son mis sueños; tus lágrimas, son mis lágrimas”.
14 de octubre, 20…
Página 3
  Nuestra hija murió el primer año que nació. Génesis ahora está en el cielo. No la pudimos ver crecer. ¿Si no hubiera muerto, nunca me hubieras dejado, verdad?
16 de octubre, 20…
  Soy una esposa incompetente. F me lo dijo. Se separó de mí y se fue con un hombre. Dijo que ya no quería pertenecer a este agujero infestada de ratas. Pero fue por mi culpa. La policía casi nos descubre, y gracias a tu ayuda permanecemos escondidos debajo de todos. Ross Mery de la Vida tuvo muy mala suerte. Un auto la atropelló y murió al instante. Estoy muy triste por ella.
 
 
A continuación, las notas encontradas en el jardín de su hogar. Todas tienen una firma: A.C. de quien se desconoce su procedencia. Se piensa que el autor de estas cartas fue el asesino del señor Augusto M. M.
 
30 de noviembre, 20…
  Hoy es el cumpleaños número 17 de nuestra pequeña hija Génesis. Jamás la olvidaré. Escuché que habías escrito otro libro llamado “Lo que me tocó vivir” y lo dedicabas a tu esposa y a tus hijos. Espero que hagas uno para tu primera esposa y tu primera hija.
A.C.
16 de diciembre, 20…
  Ya no he vuelto a saber sobre ti. No sé dónde estás. Creo que te fuiste de viaje, así que conseguí tirarte las cartas por un agujero, hacia el jardín de tu casa. Espero que los leas, aquí te mando esta. Besos.
A.C.
24 de diciembre, 20…
  Y bien, ¿hiciste lo que te pedí? Llevo una semana esperando tu respuesta. Te dije que podías escribirme de vez en cuando. Hoy es navidad y no llegaste. Tranquilo Señor Importante, debes estar haciendo cosas “Importantes”.
A.C.
3 de enero, 20…
  Ya no he vuelto a escribirte desde navidad. Estoy muy cansada. Ya no puedo deambular más por toda la ciudad tan solo para verte. Los señores ya no me dejan coger sus periódicos, la otra vez tuve que correr desde la playa hasta San Cristóbal. Me perdí, pero regresé por la noche. Espero que vuelvas a verme, todos mis amigos me han abandonado.
A.C.
 
 
Gracias a un minucioso cuidado que hicieron los detectives en el basurero del cadáver, se pudo descubrir más notas del asesino. Se corroboró que el asesino fue una  mujer de 22 años llamada Angelina Cáceres. Las autoridades están investigando la supuesta conexión que tenían.
 
9 de febrero, 20…
Página 4
  Ya no volverás, eso lo puedo asegurar. Pero es estaba tan segura de que sí, al menos, para despedirte. Espero que allá, donde estés, te acuerdes de nuestra hija.
4 de febrero, 20…
  Tú me enseñaste a escribir Señor Importante, gracias a un escritor nació otra escritora. Pero tú nunca dejaste que publique mis poemas. Fuiste frío conmigo, luego desapareciste, cuando murió nuestra pequeña.
10 de febrero, 20…
  Tu familia me repudia. No lo entiendo, si yo misma los hice desaparecer a todos, aún siguen aullando en mis oídos.
15 de febrero, 20…
  Ahora estás aquí también aullándome. Tardaste mucho pero llegaste, cuando ya había perdido las esperanzas. Viniste con mi hijita, hacía mucho tiempo que no la veía. Muchas gracias Señor Importante. Esta es la última carta que te escribo, porque desde ahora podremos deambular juntos, como una buena familia.
 
 
Angelina Cáceres era una demente. Se enamoró del escritor y colaborador del periódico local Augusto M. M. Toda su vida estuvo obsesionada con este personaje, hasta que las drogas la mataron lentamente. Escapó de sus padres fingiendo un embarazo, y decía estar casada con Augusto M. M., tal como afirmó un testigo. Se recluyó con drogadictos y prostitutas en un punto apartado de la sociedad limeña. El año pasado, Angelina cometió el asesinato. Al parecer sabía dónde vivía Augusto y mató a su esposa y sus dos hijos. En el transcurso del año, enviaba impertinentemente notas en forma de cartas, aludiendo que era su ex esposa. Cuando tuvo la oportunidad, Angelina ejecutó el crimen en su propia vivienda, después de que Augusto llegara de viaje. Una semana después se encontró el cadáver desnudo de Angelina, donde se escondía, con el único objeto en su mano: un lápiz 2B que se confirmó era de Augusto, usado para autografiar su primera publicación: “Mi amor a escondidas” que se cree confundió la realidad con la historia de la novela. Fin de la transmisión.
 19.04.13.
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