23.09.11
Tiempo.
Como aquella tarde que sentado en una caleta de pescadores al anochecer deseaba que tu cabeza estuviera apoyada en mi hombro, esperaba y dije tiempo, como la vez que prometí cruzar el país en tu encuentro, dije tiempo.
O el tiempo que no me deja dormir, o el tiempo que se lleva las horas en tu espera, como el tiempo que cual roca impaciente entre ola y ola espera las caricias de las mareas segundo a segundo.
O el tiempo de suspiros y pensamientos formando realidades de fantasías que no se quieren perder en un libro más de una historia que el tiempo no cumplió.
O el tiempo desbocado corriendo con prisa, envuelto en locura sumido en la impaciencia, intentando apurarse, más su condena la dicta el horario universal y sabe que nada lo hará ir más rápido, o tal vez sentarse a pensar tranquilo, se sume en la desesperación de su nombre.
Mas la mantis del saber besa su alma única y un beso de tranquilidad le hace tomarse su tiempo y solo esperar… Mirando, con la mirada perdida en el infinito.
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