textale me ha dado una amiga para abrazar de verdad
Recorrer los 85 kilómetros que separan a mi ciudad Rancagua de la capital Santiago, es un trámite cotidiano, pero esta vez, sinceramente, fue un acontecimiento grato y adornado por sentimientos que consideré, desde un inicio, ser nobles y profundos.
Por razones que no es necesario detallar en este momento he dejado de escribir en ésta página, pero en ocasiones la visito para leer muchas de las publicaciones, especialmente las de los amigos que allí creé y al hacerlo me encontré con personas nuevas.
Una de estas personas nuevas llamó mi atención, inicialmente por ser una cercana compatriota, por mostrar ideas y principios semejantes a lo mío y por plasmar en sus exposiciones una calidad intelectual notable.
Me tracé la tarea de conocerla y utilicé todos los recursos posibles para ubicarla y, confieso, no me fue difícil.
Conseguí ubicar la entidad en la que se desempeñaba profesionalmente y, a través de un llamado telefónico con una secretaria, solicité una entrevista informal con la profesional.
El día de la cita hice una breve antesala y tras la espera de unos minutos ella asomó por la puerta de su despacho, quien mirándome dulcemente, confirmó mi nombre para posteriormente invitarme de la misma manera a pasar al interior de su despacho.
--Hola ¿En qué puedo ayudarte?
--Como usted ya debe saber, mi nombre es Constanza Reyes y, al igual que usted lo hace ahora yo he participado escribiendo en Textale y he tenido el placer de conocer cosas de usted que me encantaría conversarlas…
El solo hecho de haber pronunciado la palabra Textale, me reveló claramente el íntimo sentimiento que experimentó ella en el fondo de su alma, porque sin mediar ninguna pausa, emergió en sus labios una gigantesca sonrisa que iluminó nítidamente toda la habitación, provocando en mi corazón una confortable sensación de confiabilidad; y con sus ojitos plenos de emocionado brillo, se levantó de su asiento para avanzar raudamente hacia mí con sus brazos abiertos, los que al encontrarse con mi sorprendida humanidad hizo que nos envolviéramos en un conmovedor abrazo que sobrepasó los límites de lo esperado en situaciones normales de conocimiento.
En el buen sentido, fue un amor a primera vista que a través de todos estos días transcurridos, ello se ha transformado en una hermosa y profunda amistad que bien merece ser narrada.
Constanza Reyes.
Por razones que no es necesario detallar en este momento he dejado de escribir en ésta página, pero en ocasiones la visito para leer muchas de las publicaciones, especialmente las de los amigos que allí creé y al hacerlo me encontré con personas nuevas.
Una de estas personas nuevas llamó mi atención, inicialmente por ser una cercana compatriota, por mostrar ideas y principios semejantes a lo mío y por plasmar en sus exposiciones una calidad intelectual notable.
Me tracé la tarea de conocerla y utilicé todos los recursos posibles para ubicarla y, confieso, no me fue difícil.
Conseguí ubicar la entidad en la que se desempeñaba profesionalmente y, a través de un llamado telefónico con una secretaria, solicité una entrevista informal con la profesional.
El día de la cita hice una breve antesala y tras la espera de unos minutos ella asomó por la puerta de su despacho, quien mirándome dulcemente, confirmó mi nombre para posteriormente invitarme de la misma manera a pasar al interior de su despacho.
--Hola ¿En qué puedo ayudarte?
--Como usted ya debe saber, mi nombre es Constanza Reyes y, al igual que usted lo hace ahora yo he participado escribiendo en Textale y he tenido el placer de conocer cosas de usted que me encantaría conversarlas…
El solo hecho de haber pronunciado la palabra Textale, me reveló claramente el íntimo sentimiento que experimentó ella en el fondo de su alma, porque sin mediar ninguna pausa, emergió en sus labios una gigantesca sonrisa que iluminó nítidamente toda la habitación, provocando en mi corazón una confortable sensación de confiabilidad; y con sus ojitos plenos de emocionado brillo, se levantó de su asiento para avanzar raudamente hacia mí con sus brazos abiertos, los que al encontrarse con mi sorprendida humanidad hizo que nos envolviéramos en un conmovedor abrazo que sobrepasó los límites de lo esperado en situaciones normales de conocimiento.
En el buen sentido, fue un amor a primera vista que a través de todos estos días transcurridos, ello se ha transformado en una hermosa y profunda amistad que bien merece ser narrada.
Constanza Reyes.
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