En papel para esquelas
En papel para esquelas…
Hubiera podido hacerlo usando el whatsApp para decirte este enorme sentimiento que por ti tengo y haber movido ágilmente mis dedos para elegir cada letra que construyera el destino de estos latidos intensos que se esparcen por mis venas.
Pude haber utilizado la rapidez de este recurso que, con todo, incluye hasta la anticipación de las palabras que intento decirte y hubiera ganado con ello la premura de tu lectura, pues habría ahorrado tiempo; además, con solo presionar enviar, tú, para este tiempo, ya te habrías enterado de este bello sentimiento…
Sin embargo, por el extraño capricho de mi corazón, quien fue influenciado por las viejas remembranzas narradas en las dulces anécdotas de mis abuelos, he tomado desde el interior del cofrecillo unas hojas de papel para esquelas, amarillas, con textura de hilo, suaves, perfumadas y capaces de traer al presente profundas emociones. Tomé también el elegante lapicero “parker” que me fue obsequiado por mi querido padre, tracé con él y para ti, con todas mis ganas, privilegiadas palabras en azules y especiales rasgos de impecable caligrafía.
En modo lento, consciente y sensitivo fui elaborando la estructura de mi alma en semejante plasma, al extremo de mostrar en ello la desnudez total de mis sentimientos, esa que en este instante por ti tengo.…
En el romántico y sutil plano de su cubierta, gérmenes de pasión incontrolada, confesiones ocultas y profundas, junto a torrentes de amor puro, se vertieron en él como un desangramiento necesario y le colmaron de suspiradas esperanzas.
Una vez hube saciado mi afán, doblé las suaves hojas con sumo cuidado y las metí en un pequeño sobre del mismo papel del que estaban hechas las hojas para esquelas; mojé con mi lengua la franja engomada y la junté, dejándola sellada.
Bajé mis párpados, sonreí emocionada y puse con mis manos el sobre muy cerca de mi corazón.
-Te llevaré al correo— le murmuré a mi esquela quieta y enamoradamente…
…
Constanza.
Hubiera podido hacerlo usando el whatsApp para decirte este enorme sentimiento que por ti tengo y haber movido ágilmente mis dedos para elegir cada letra que construyera el destino de estos latidos intensos que se esparcen por mis venas.
Pude haber utilizado la rapidez de este recurso que, con todo, incluye hasta la anticipación de las palabras que intento decirte y hubiera ganado con ello la premura de tu lectura, pues habría ahorrado tiempo; además, con solo presionar enviar, tú, para este tiempo, ya te habrías enterado de este bello sentimiento…
Sin embargo, por el extraño capricho de mi corazón, quien fue influenciado por las viejas remembranzas narradas en las dulces anécdotas de mis abuelos, he tomado desde el interior del cofrecillo unas hojas de papel para esquelas, amarillas, con textura de hilo, suaves, perfumadas y capaces de traer al presente profundas emociones. Tomé también el elegante lapicero “parker” que me fue obsequiado por mi querido padre, tracé con él y para ti, con todas mis ganas, privilegiadas palabras en azules y especiales rasgos de impecable caligrafía.
En modo lento, consciente y sensitivo fui elaborando la estructura de mi alma en semejante plasma, al extremo de mostrar en ello la desnudez total de mis sentimientos, esa que en este instante por ti tengo.…
En el romántico y sutil plano de su cubierta, gérmenes de pasión incontrolada, confesiones ocultas y profundas, junto a torrentes de amor puro, se vertieron en él como un desangramiento necesario y le colmaron de suspiradas esperanzas.
Una vez hube saciado mi afán, doblé las suaves hojas con sumo cuidado y las metí en un pequeño sobre del mismo papel del que estaban hechas las hojas para esquelas; mojé con mi lengua la franja engomada y la junté, dejándola sellada.
Bajé mis párpados, sonreí emocionada y puse con mis manos el sobre muy cerca de mi corazón.
-Te llevaré al correo— le murmuré a mi esquela quieta y enamoradamente…
…
Constanza.
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