teoria general
Articulo para el boletín 2
Apuntes sobre la Teoría Cognitiva Sistémica de la Comunicación
Resumen obtenido por RENEE RIVERA y Fabiola Amaya del investigador Raymond Colle
Analista de Sistemas
La comunicación es el elemento básico de los sistemas sociales, en tanto el pensamiento lo es en los sistemas psíquicos. El nexo entre ambos tipos de sistemas es necesario, pero muy complejo a la vez, la «sistemografía», método de estudio que corresponde a la Teoría General de Sistemas, es la herramienta necesaria que nos permitirá abordar en forma sistemática este campo altamente complejo, que implica no sólo la consideración y compatibilización de diferentes disciplinas (principalmente la psicología, la biología y la física) sino también múltiples niveles de «desagregación» de los datos, sin poder perder de vista su interrelación ni tampoco la presencia de variables externas y, esencialmente, del rol clave del Medio Ambiente en el cual ocurre el fenómeno que nos interesa.
La Teoría General de Sistemas se interesa, por esencia, por los sistemas llamados «abiertos», es decir sensibles a las condiciones de su medio ambiente, sean éstos naturales o artificiales. Todo sistema abierto es un objeto que, en su medio ambiente, dotado de finalidad, ejerce una actividad y ve su estructura evolucionar con el tiempo, sin perder sin embargo su identidad única. Cinco son por lo tanto los conceptos definitorios de un sistema: la actividad, la estabilidad, la finalidad, la evolución y la inserción en un entorno.
Un «modelo» es un tipo de representación que permite rendir cuenta de las observaciones realizadas y prever el comportamiento del sistema en condiciones variables. Modelizar implica escoger signos y organizarlos en redes. Una manera de hacerlo es la forma verbal narrativa, que ha predominado durante siglos. Pero en el caso de sistemas complejos los métodos narrativos son poco adecuados y se recurre por ello a formas visuales convencionales (tablas y gráficos), que son las que conforman la «sistemografía».
Por otra parte, un modelo sistémico tiene por componente esencial el tiempo o historicidad: considera el sistema en cuanto sujeto al paso del tiempo. De ahí la importancia de otro concepto: el de «proceso», entendido como cambio en la materia, energía o información que ocurre en el tiempo. La dimensión dinámica de un objeto - que es lo que interesa - se hace visible y se representa, por lo tanto, mediante procesos. El producto del proceso será una modificación de la forma o de la situación espacio-temporal del objeto procesado.
La información es lo que afecta un determinado sistema, obligándolo a reorganizar su estructura interna y, eventualmente, a efectuar operaciones compensatorias que afecten a su entorno. El conocimiento, por su parte, es la suma de los «rastros» dejados por estos cambios principalmente en los niveles superiores de su subsistema procesador (en el «almacén interno» o memoria a largo plazo), subsistema que -debido a los cambios acumulados- reaccionará de manera diferente ante nuevos impulsos provenientes del exterior o de sus propias operaciones internas. En resumen, y más esquemáticamente, el conocimiento C es lo que diferencia el sistema S en el momento t2 del mismo sistema S en el momento t1, como consecuencia de la recepción de información I.
En el enfoque sistémico, todo comunicador debe tomar en cuenta que lo que es realmente información depende de las condiciones previas del sistema receptor.
El componente básico del Sistema Nervioso es la neurona, pero se debe tener a la vista que se trata de una célula especializada, cuyo modo de operación básico y mejor conocido es la transmisión del impulso eléctrico de un extremo al otro gracias al cambio de polaridad de su membrana, pero también se ha descubierto, más recientemente, que existe otro fenómeno de transmisión dentro de los «microtúbulos» que conforman la membrana, que parece regirse por las leyes de la física cuántica.
Existen aproximadamente 100 mil millones (1011) de neuronas y la cantidad de conexiones entre neuronas cerebrales es del orden de 1015, pero el conjunto de los microtúbulos que conforman la membrana de una sola neurona es capaz de realizar la enorme cantidad de 1027 cambios por segundo. Ésto daría al cerebro la capacidad de realizar 1042 operaciones por segundo. Las funciones sistémicas del sistemas nervioso que permiten el conocer son principalmente la detección, el procesamiento, la conservación (memoria) y la extracción de información.
El modo en que opera el cerebro, a nivel fisiológico, puede ser representado sistémicamente como se observa en la figura 1.
En el cuestionamiento actual de los físicos acerca de la naturaleza de la materia podremos encontrar nuevas pistas para una mejor comprensión de la unión entre los mecanismos cerebrales (biológicos) y mentales (psicológicos).
Desde el puno de vista de la física, el proceso que ocurre en una neurona es una transmisión quimioeléctrica del impulso.
De acuerdo a algunas hipótesis que maneja la ciencia hoy, también podría involucrar cambios en el núcleo de la célula (efecto de memoria) y «destellos cuánticos» en el citoesqueleto (membrana), que conforman otro tipo de transmisión intraneuronal. Las funciones involucradas son fundamentalmente funciones de transmisión y de alteración.
Descubrimos que solamente la Física Cuántica parece estar en condiciones de ofrecer algunas soluciones a los problemas que plantea la fisiología de las neuronas a condición de admitir también las teorías más avanzadas (y aún controvertidas) acerca de la naturaleza última y las causas de los, que son los que generan las partículas u ondas que conforman la materia. Esto nos lleva a la "Física Semántica". La "Física Semántica", es una teoría -expresada esencialmente en forma matemática - según la cual la naturaleza última de la materia y de la energía es fundamentalmente INFORMACIÓN.
La "Física Semántica" tiene otro aspecto igualmente importante: plantea a su vez nuevas preguntas, que la ciencia - esta vez - ya no puede contestar:
Si la naturaleza última del Universo es Información, ¿de dónde procede esta información? He aquí una pregunta que sólo la Metafísica (reflexión filosófica acerca de la naturaleza del ser) y Teodicea (reflexión filosófica acerca de la existencia y el ser de Dios) pueden abordar.
Los aportes de la física actual nos revelan a la vez que nuestra capacidad de conocer se relaciona con la naturaleza - intangible e informativa - del universo y que dicha capacidad se encuentra al mismo tiempo insuperablemente limitada por nuestra condición misma de «proyecto cumplido» gestado por una inteligencia superior.
La energía es la medida de "lo" que pasa de un átomo a otro cuando se unen o se transforman. Por lo tanto es la condición absoluta de la existencia y del desarrollo constitutivo de la materia en todos sus grados de complejidad. No podemos nunca observar la Energía en sí misma, sino sólo sus efectos (siendo los que mejor conocemos y que nos parecen más "inmateriales" el calor, la luz, la electricidad).
Tenemos así, de hecho, la experiencia diaria de una realidad inmaterial.
La energía externa, es la que estudian los físicos y que aparece en el esquema evolutivo. La energía interna se manifiesta principalmente en las operaciones psicológicas de los animales y del hombre: es Energía espiritual, la cual se manifiesta en la capacidad del hombre para reflexionar y para pensarse a si mismo.
Una importante constatación se deriva del descubrimiento de las dos Energías, al mismo tiempo que del "Exterior" y del "Interior" de las Cosas: es la relación indestructible entre materia y espíritu, que nos viene a dar por lo tanto otra explicación acerca de la relación entre cerebro y mente, que constituye uno de los problemas más complicados de las Ciencias Cognitivas.
Apuntes sobre la Teoría Cognitiva Sistémica de la Comunicación
Resumen obtenido por RENEE RIVERA y Fabiola Amaya del investigador Raymond Colle
Analista de Sistemas
La comunicación es el elemento básico de los sistemas sociales, en tanto el pensamiento lo es en los sistemas psíquicos. El nexo entre ambos tipos de sistemas es necesario, pero muy complejo a la vez, la «sistemografía», método de estudio que corresponde a la Teoría General de Sistemas, es la herramienta necesaria que nos permitirá abordar en forma sistemática este campo altamente complejo, que implica no sólo la consideración y compatibilización de diferentes disciplinas (principalmente la psicología, la biología y la física) sino también múltiples niveles de «desagregación» de los datos, sin poder perder de vista su interrelación ni tampoco la presencia de variables externas y, esencialmente, del rol clave del Medio Ambiente en el cual ocurre el fenómeno que nos interesa.
La Teoría General de Sistemas se interesa, por esencia, por los sistemas llamados «abiertos», es decir sensibles a las condiciones de su medio ambiente, sean éstos naturales o artificiales. Todo sistema abierto es un objeto que, en su medio ambiente, dotado de finalidad, ejerce una actividad y ve su estructura evolucionar con el tiempo, sin perder sin embargo su identidad única. Cinco son por lo tanto los conceptos definitorios de un sistema: la actividad, la estabilidad, la finalidad, la evolución y la inserción en un entorno.
Un «modelo» es un tipo de representación que permite rendir cuenta de las observaciones realizadas y prever el comportamiento del sistema en condiciones variables. Modelizar implica escoger signos y organizarlos en redes. Una manera de hacerlo es la forma verbal narrativa, que ha predominado durante siglos. Pero en el caso de sistemas complejos los métodos narrativos son poco adecuados y se recurre por ello a formas visuales convencionales (tablas y gráficos), que son las que conforman la «sistemografía».
Por otra parte, un modelo sistémico tiene por componente esencial el tiempo o historicidad: considera el sistema en cuanto sujeto al paso del tiempo. De ahí la importancia de otro concepto: el de «proceso», entendido como cambio en la materia, energía o información que ocurre en el tiempo. La dimensión dinámica de un objeto - que es lo que interesa - se hace visible y se representa, por lo tanto, mediante procesos. El producto del proceso será una modificación de la forma o de la situación espacio-temporal del objeto procesado.
La información es lo que afecta un determinado sistema, obligándolo a reorganizar su estructura interna y, eventualmente, a efectuar operaciones compensatorias que afecten a su entorno. El conocimiento, por su parte, es la suma de los «rastros» dejados por estos cambios principalmente en los niveles superiores de su subsistema procesador (en el «almacén interno» o memoria a largo plazo), subsistema que -debido a los cambios acumulados- reaccionará de manera diferente ante nuevos impulsos provenientes del exterior o de sus propias operaciones internas. En resumen, y más esquemáticamente, el conocimiento C es lo que diferencia el sistema S en el momento t2 del mismo sistema S en el momento t1, como consecuencia de la recepción de información I.
En el enfoque sistémico, todo comunicador debe tomar en cuenta que lo que es realmente información depende de las condiciones previas del sistema receptor.
El componente básico del Sistema Nervioso es la neurona, pero se debe tener a la vista que se trata de una célula especializada, cuyo modo de operación básico y mejor conocido es la transmisión del impulso eléctrico de un extremo al otro gracias al cambio de polaridad de su membrana, pero también se ha descubierto, más recientemente, que existe otro fenómeno de transmisión dentro de los «microtúbulos» que conforman la membrana, que parece regirse por las leyes de la física cuántica.
Existen aproximadamente 100 mil millones (1011) de neuronas y la cantidad de conexiones entre neuronas cerebrales es del orden de 1015, pero el conjunto de los microtúbulos que conforman la membrana de una sola neurona es capaz de realizar la enorme cantidad de 1027 cambios por segundo. Ésto daría al cerebro la capacidad de realizar 1042 operaciones por segundo. Las funciones sistémicas del sistemas nervioso que permiten el conocer son principalmente la detección, el procesamiento, la conservación (memoria) y la extracción de información.
El modo en que opera el cerebro, a nivel fisiológico, puede ser representado sistémicamente como se observa en la figura 1.
En el cuestionamiento actual de los físicos acerca de la naturaleza de la materia podremos encontrar nuevas pistas para una mejor comprensión de la unión entre los mecanismos cerebrales (biológicos) y mentales (psicológicos).
Desde el puno de vista de la física, el proceso que ocurre en una neurona es una transmisión quimioeléctrica del impulso.
De acuerdo a algunas hipótesis que maneja la ciencia hoy, también podría involucrar cambios en el núcleo de la célula (efecto de memoria) y «destellos cuánticos» en el citoesqueleto (membrana), que conforman otro tipo de transmisión intraneuronal. Las funciones involucradas son fundamentalmente funciones de transmisión y de alteración.
Descubrimos que solamente la Física Cuántica parece estar en condiciones de ofrecer algunas soluciones a los problemas que plantea la fisiología de las neuronas a condición de admitir también las teorías más avanzadas (y aún controvertidas) acerca de la naturaleza última y las causas de los, que son los que generan las partículas u ondas que conforman la materia. Esto nos lleva a la "Física Semántica". La "Física Semántica", es una teoría -expresada esencialmente en forma matemática - según la cual la naturaleza última de la materia y de la energía es fundamentalmente INFORMACIÓN.
La "Física Semántica" tiene otro aspecto igualmente importante: plantea a su vez nuevas preguntas, que la ciencia - esta vez - ya no puede contestar:
Si la naturaleza última del Universo es Información, ¿de dónde procede esta información? He aquí una pregunta que sólo la Metafísica (reflexión filosófica acerca de la naturaleza del ser) y Teodicea (reflexión filosófica acerca de la existencia y el ser de Dios) pueden abordar.
Los aportes de la física actual nos revelan a la vez que nuestra capacidad de conocer se relaciona con la naturaleza - intangible e informativa - del universo y que dicha capacidad se encuentra al mismo tiempo insuperablemente limitada por nuestra condición misma de «proyecto cumplido» gestado por una inteligencia superior.
La energía es la medida de "lo" que pasa de un átomo a otro cuando se unen o se transforman. Por lo tanto es la condición absoluta de la existencia y del desarrollo constitutivo de la materia en todos sus grados de complejidad. No podemos nunca observar la Energía en sí misma, sino sólo sus efectos (siendo los que mejor conocemos y que nos parecen más "inmateriales" el calor, la luz, la electricidad).
Tenemos así, de hecho, la experiencia diaria de una realidad inmaterial.
La energía externa, es la que estudian los físicos y que aparece en el esquema evolutivo. La energía interna se manifiesta principalmente en las operaciones psicológicas de los animales y del hombre: es Energía espiritual, la cual se manifiesta en la capacidad del hombre para reflexionar y para pensarse a si mismo.
Una importante constatación se deriva del descubrimiento de las dos Energías, al mismo tiempo que del "Exterior" y del "Interior" de las Cosas: es la relación indestructible entre materia y espíritu, que nos viene a dar por lo tanto otra explicación acerca de la relación entre cerebro y mente, que constituye uno de los problemas más complicados de las Ciencias Cognitivas.
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