Me urgió el deseo de callar, mantuve mudo el abecedario, es injusto el tiempo, insolente la distancia, mientras no te vi cayeron mil aguaceros y ahora mi corazón quiere gritar incoherencias. Gritaré primero.
 ¡Loco!  ¡Desquiciado! Volver a ver sus ojos después de tantos inviernos no significa nada.
¡Cállate!
 Replicó mi corazón.
 No importa cuántos inviernos pasen, volver a ver esos ojos significa todo, ¡No te mientas!
Era inútil intentar reñir con él,  seguía siendo tan constante en la idea de amarte y al mirarme a los ojos, lo descubriste y quedaste sorprendido, tanto como yo.
¡Es increíble que aún me quieras!
Dijiste.
Lo que siguió nos hizo felices...
 
Hasta que desperté. 
2570

Cargando comentarios...