En la mar embravecida de mis deseos allí estaba él. Tan varonil, seductor, con esa seguridad que no conocía el miedo. Se aproximaba con ese aire de conquistador tan genuino. Sus manos ansiosas se acercaban a mi cintura con auténtico frenesí, sentía su respiración en el cuello. Ohh, mi cuerpo tembloroso  anhelaba ese contacto. Y al sentir la dureza de su pasión en mi piel, comprendí que el también era preso irremediable de sus ansias.
Seguidamente su aliento se fundió al mio en un ardoroso beso,
 bebía de mi como de un manantial de aguas profundas y cristalinas.
Esas manos tan fuertes me acercaban cada vez más a su atlético y fenomenal cuerpo de adonis, estaba a punto de sucumbir bajo el influjo de sus besos y caricias, cuando de pronto ocurrió lo inesperado... DESPERTË

 
 
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