Te esperaré
Llegaremos tarde amor, corre, corre. En dos horas sale nuestro avión a París. ¡Qué emoción nuestra anhelada luna de miel!. Teníamos unos meses ahorrando para darnos ese lujazo y al fin lo hemos conseguido. Extrañaremos a todos pero lo vamos a disfrutar mucho.
¡Espera cariño no seas tan ansiosa jajaja!
Ella sonrío al escuchar a su maravilloso y flamante marido. Sí, luego de tantos obstáculos al fin iban a compartir para siempre sus vidas. El, unos diez años mayor que ella, moreno, con ese cuerpazo y esos ojos color cielo de ensueño, que a más de una volvía loca, era suyo, siempre lo fue desde que se conocieron en aquel hospital donde ella hacía sus prácticas de medicina.
-Alex, cielo no tardes tanto ¿llevas la cámara fotográfica? ¿Guardaste tu abrigo? -
-Si mi reina, ya lo hice. ¿Por qué estás tan nerviosa si sabes que aún falta mucho tiempo?- Esperanza, su niña, siempre tan previsora, con esa sonrisa que lo cautivó, todo en ella lo atraía, esos enormes ojos negros, curvas de infarto, y esa sonrisa tan angelical que lo llevaban a la más desesperante locura.
-Mi vida, es que luego todo el tráfico se congestiona y podemos llegar tarde al aeropuerto- respondió ella con una enorme sonrisa que lo dejó extasiado.
El se le acercó, la apretó con mucho amor entre sus brazos y le preguntó de pronto -¿Eres feliz conmigo? ¿No extrañarás nada de lo que dejas aquí? Sé que pudieras tener mucho más si lo desearas y no quisiera que en el futuro echaras de menos lo que dejamos atrás-
Ella, lo miró con mucha seriedad a esos ojos que parecían dos luceros de firmamento, y le respondió: -me haría muy infeliz que te fueras sin mí. Tú y yo, ya somos uno, y a donde vayas iré yo, y si no estás siempre te esperaré-.
Sin pensarlo más, le dio un ardoroso beso en la boca, sintiendo el corazón lleno de amor, y murmuró sin separar sus labios aún, -nunca te haré esperar mi niña, nunca-
Ambos, habían superado ya la enfermedad de él y posteriormente la oposición familiar. Ellos no querían para su hija un hombre que solo dolor podía causarle, no, su pequeña y única hija tenía que entender que la vida al lado de un paciente de cáncer, sería un infierno. Y Alex los entendía, si tuviera una hija tal vez pensaría igual, pero también en su felicidad.
El sabía que pronto iba a morir y también se cuestionó sobre si seguir a su lado, pero ella se encargó de derribar una a una sus barreras. Esperanza interrumpía sus prácticas y el dejaba su trabajo donde comenzaba a cosechar triunfos como cirujano plástico. Querían estar juntos el tiempo que fuera posible, desde que al año de conocerse le detectaron a él la terrible enfermedad.
Cabe mencionar, que los padres de Esperanza no solo se oponían a su enlace, sino a ese viaje que la alejaban de su futuro profesional y de ellos por supuesto, no podían permitir que se fuera bajo ningún concepto, o su hija sería infeliz toda su vida. Así que decidieron impedir el viaje por las buenas o por las malas. Ya habían tratado de razonar con ella y no fue posible, estaba empeñada en ese amor que solo desgracias podía traerle.
Es por esa razón, que Esperanza estaba nerviosa, sabía que sus padres no se iban a conformar y deseaba alejarse pronto. Pero no se atrevía a mencionárselo a Alex para no intranquilizarlo, el merecía ser feliz el tiempo que le quedaba y eso le daría: mucha felicidad.
-Vamos mi amor, llegó nuestro taxi, dijo Alex de pronto tomando las maletas.
Ella tomó su mano y bajaron deprisa, entraron al auto y partieron rumbo al aeropuerto.
Al fin iban a ser libres de amarse, no temían a nada, ni siquiera al triste desenlace de su historia de amor, únicamente les importaba vivir a plenitud, esos últimos días o meses.
Una vez que llegaron al aeropuerto, fueron a documentarse y finalmente a la cafetería a tomar algo antes de partir. El corazón de Esperanza latía sin cesar, tenía un muy mal presentimiento y no podía dejar de mirar con impaciencia el reloj.
-¿Qué sucede mi niña?-
-Nada cielo, sino que quiero llegar pronto para irnos a visitar lugares lindos y disfrutarlos en tu compañía.
Que bella era su esposa, no podía dejar de admirarla, tan sensual, con esa boca que le invitaba a besarla sin parar. Tomó el ovalo perfecto de su cara entre sus manos y mirándola fijamente le dijo: -No te preocupes por nada mi niña linda, pronto llegaremos y haremos todo lo que tú quieras, ¿todo eh?
Tan complaciente su guapito, como le decía de vez en cuando, no había cosa que ella deseara que él no escatimara para conseguir. Tal vez, si tuviera más tiempo le hubiera podido dar mucho más, ya que sabía que ella siempre tuvo todo lo mejor y no quería privarla de nada, ni que resintiera la falta de algo de su vida anterior.
No obstante, eso a ella no le inquietaba, estaba preparada para subsistir por sus propios medios. –Ojalá Diosito te dejara más tiempo conmigo- pensó ella. De pronto se dio cuenta de cómo la miraba su Alex e intuyó lo que pasaba por su mente. Se levantó de forma veloz, con ese caminar tan sexy, tan suyo, se dirigió hacía Alex y se sentó en sus piernas, acto seguido lo abrazó mientras le decía – Tengo todo, todo y más contigo mi amor, lo único que hacía falta en mi vida eras tú y te tengo, así que ni pienses en escapar de mi ¿eh?-
-jajaja, no iré a ningún lado sin ti mi princesa. ¡Vamos ya nos llaman para el abordaje!
-Siiiii, al fiiinnn ¡No lo puedo creer!!! Gritó Esperanza llena de júbilo
-¡¡Esperanza!! Espera!! ¡¡Detente!!
-¡Alguien te llama pequeña!!
_ No voltees mi amor, sigue caminando pronto estaremos lejos.
-Mi amor son tus padres-dijo Alex- seguramente quieren despedirse de ti.
- No guapito, solo quieren que no me vaya por favor sigue caminando.
- Pero cielo, son tus papas
- No pares mi vida, hazme caso.
Se escuchaban voces, gritos, pasos acelerados, personas correr, de pronto sonó un disparo y la gente gritó más.
Ella de repente volteó y miró, era su padre, de su arma había salido el disparo. –él le decía- sino te vienes conmigo lo mato. Pero ella respondió -tendrás que matarnos a los dos porque me iré con el- Alex la observó con sorpresa-diciendo- mi amor ten cuidado, está nervioso te puede hacer daño.
-No la hará- dame la mano corre llegaremos allá. Sonó otro disparo-no continúen o no respondo dijo el padre apenas con un hilo de voz- ellos siguieron y esta vez hirió en una pierna a Alex que gritó de dolor y ella viendo la resolución en la cara de su padre y a su amor en el piso, no lo dudo ni por un momento, se atravesó entre su guapito y la bala que en un instante se llevó su maravillosa vida. Antes de irse, lo vio con amor y le dijo ¡siempre te esperaré!!
-Alex gritaba loco de dolor, y entre llantos decía -ya falta poco mi amor ya falta poco, no te haré esperar, lo prometo! Lo prometo! Pequeñaaaaaa
Más gritos, la madre, el padre, todos alrededor, la policía… el sepelio, el silencio del cementerio frio…
Alex siempre despertaba así, apenas habían pasado dos días y todo parecía una eternidad… No te haré esperar mi pequeña, repetía una y otra vez… y lo cumplió. Ante la sorpresa y el dolor de muchos de sus amigos, Alex se fue al encuentro de su niña al tercer día de su amarga partida.
Sflar
¡Espera cariño no seas tan ansiosa jajaja!
Ella sonrío al escuchar a su maravilloso y flamante marido. Sí, luego de tantos obstáculos al fin iban a compartir para siempre sus vidas. El, unos diez años mayor que ella, moreno, con ese cuerpazo y esos ojos color cielo de ensueño, que a más de una volvía loca, era suyo, siempre lo fue desde que se conocieron en aquel hospital donde ella hacía sus prácticas de medicina.
-Alex, cielo no tardes tanto ¿llevas la cámara fotográfica? ¿Guardaste tu abrigo? -
-Si mi reina, ya lo hice. ¿Por qué estás tan nerviosa si sabes que aún falta mucho tiempo?- Esperanza, su niña, siempre tan previsora, con esa sonrisa que lo cautivó, todo en ella lo atraía, esos enormes ojos negros, curvas de infarto, y esa sonrisa tan angelical que lo llevaban a la más desesperante locura.
-Mi vida, es que luego todo el tráfico se congestiona y podemos llegar tarde al aeropuerto- respondió ella con una enorme sonrisa que lo dejó extasiado.
El se le acercó, la apretó con mucho amor entre sus brazos y le preguntó de pronto -¿Eres feliz conmigo? ¿No extrañarás nada de lo que dejas aquí? Sé que pudieras tener mucho más si lo desearas y no quisiera que en el futuro echaras de menos lo que dejamos atrás-
Ella, lo miró con mucha seriedad a esos ojos que parecían dos luceros de firmamento, y le respondió: -me haría muy infeliz que te fueras sin mí. Tú y yo, ya somos uno, y a donde vayas iré yo, y si no estás siempre te esperaré-.
Sin pensarlo más, le dio un ardoroso beso en la boca, sintiendo el corazón lleno de amor, y murmuró sin separar sus labios aún, -nunca te haré esperar mi niña, nunca-
Ambos, habían superado ya la enfermedad de él y posteriormente la oposición familiar. Ellos no querían para su hija un hombre que solo dolor podía causarle, no, su pequeña y única hija tenía que entender que la vida al lado de un paciente de cáncer, sería un infierno. Y Alex los entendía, si tuviera una hija tal vez pensaría igual, pero también en su felicidad.
El sabía que pronto iba a morir y también se cuestionó sobre si seguir a su lado, pero ella se encargó de derribar una a una sus barreras. Esperanza interrumpía sus prácticas y el dejaba su trabajo donde comenzaba a cosechar triunfos como cirujano plástico. Querían estar juntos el tiempo que fuera posible, desde que al año de conocerse le detectaron a él la terrible enfermedad.
Cabe mencionar, que los padres de Esperanza no solo se oponían a su enlace, sino a ese viaje que la alejaban de su futuro profesional y de ellos por supuesto, no podían permitir que se fuera bajo ningún concepto, o su hija sería infeliz toda su vida. Así que decidieron impedir el viaje por las buenas o por las malas. Ya habían tratado de razonar con ella y no fue posible, estaba empeñada en ese amor que solo desgracias podía traerle.
Es por esa razón, que Esperanza estaba nerviosa, sabía que sus padres no se iban a conformar y deseaba alejarse pronto. Pero no se atrevía a mencionárselo a Alex para no intranquilizarlo, el merecía ser feliz el tiempo que le quedaba y eso le daría: mucha felicidad.
-Vamos mi amor, llegó nuestro taxi, dijo Alex de pronto tomando las maletas.
Ella tomó su mano y bajaron deprisa, entraron al auto y partieron rumbo al aeropuerto.
Al fin iban a ser libres de amarse, no temían a nada, ni siquiera al triste desenlace de su historia de amor, únicamente les importaba vivir a plenitud, esos últimos días o meses.
Una vez que llegaron al aeropuerto, fueron a documentarse y finalmente a la cafetería a tomar algo antes de partir. El corazón de Esperanza latía sin cesar, tenía un muy mal presentimiento y no podía dejar de mirar con impaciencia el reloj.
-¿Qué sucede mi niña?-
-Nada cielo, sino que quiero llegar pronto para irnos a visitar lugares lindos y disfrutarlos en tu compañía.
Que bella era su esposa, no podía dejar de admirarla, tan sensual, con esa boca que le invitaba a besarla sin parar. Tomó el ovalo perfecto de su cara entre sus manos y mirándola fijamente le dijo: -No te preocupes por nada mi niña linda, pronto llegaremos y haremos todo lo que tú quieras, ¿todo eh?
Tan complaciente su guapito, como le decía de vez en cuando, no había cosa que ella deseara que él no escatimara para conseguir. Tal vez, si tuviera más tiempo le hubiera podido dar mucho más, ya que sabía que ella siempre tuvo todo lo mejor y no quería privarla de nada, ni que resintiera la falta de algo de su vida anterior.
No obstante, eso a ella no le inquietaba, estaba preparada para subsistir por sus propios medios. –Ojalá Diosito te dejara más tiempo conmigo- pensó ella. De pronto se dio cuenta de cómo la miraba su Alex e intuyó lo que pasaba por su mente. Se levantó de forma veloz, con ese caminar tan sexy, tan suyo, se dirigió hacía Alex y se sentó en sus piernas, acto seguido lo abrazó mientras le decía – Tengo todo, todo y más contigo mi amor, lo único que hacía falta en mi vida eras tú y te tengo, así que ni pienses en escapar de mi ¿eh?-
-jajaja, no iré a ningún lado sin ti mi princesa. ¡Vamos ya nos llaman para el abordaje!
-Siiiii, al fiiinnn ¡No lo puedo creer!!! Gritó Esperanza llena de júbilo
-¡¡Esperanza!! Espera!! ¡¡Detente!!
-¡Alguien te llama pequeña!!
_ No voltees mi amor, sigue caminando pronto estaremos lejos.
-Mi amor son tus padres-dijo Alex- seguramente quieren despedirse de ti.
- No guapito, solo quieren que no me vaya por favor sigue caminando.
- Pero cielo, son tus papas
- No pares mi vida, hazme caso.
Se escuchaban voces, gritos, pasos acelerados, personas correr, de pronto sonó un disparo y la gente gritó más.
Ella de repente volteó y miró, era su padre, de su arma había salido el disparo. –él le decía- sino te vienes conmigo lo mato. Pero ella respondió -tendrás que matarnos a los dos porque me iré con el- Alex la observó con sorpresa-diciendo- mi amor ten cuidado, está nervioso te puede hacer daño.
-No la hará- dame la mano corre llegaremos allá. Sonó otro disparo-no continúen o no respondo dijo el padre apenas con un hilo de voz- ellos siguieron y esta vez hirió en una pierna a Alex que gritó de dolor y ella viendo la resolución en la cara de su padre y a su amor en el piso, no lo dudo ni por un momento, se atravesó entre su guapito y la bala que en un instante se llevó su maravillosa vida. Antes de irse, lo vio con amor y le dijo ¡siempre te esperaré!!
-Alex gritaba loco de dolor, y entre llantos decía -ya falta poco mi amor ya falta poco, no te haré esperar, lo prometo! Lo prometo! Pequeñaaaaaa
Más gritos, la madre, el padre, todos alrededor, la policía… el sepelio, el silencio del cementerio frio…
Alex siempre despertaba así, apenas habían pasado dos días y todo parecía una eternidad… No te haré esperar mi pequeña, repetía una y otra vez… y lo cumplió. Ante la sorpresa y el dolor de muchos de sus amigos, Alex se fue al encuentro de su niña al tercer día de su amarga partida.
Sflar
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